viernes, 17 de abril de 2026

    La importancia de dos impuestos

    Las principales variables fiscales durante el primer semestre confirmaron las proyecciones realizadas a principio de año, y en algunos casos llegaron a superarlas.

    La evolución de la recaudación atravesó dos etapas diferentes. El primer cuatrimestre mostró un crecimiento interanual de 28%, favorecido por la postergación para principios de 2005 del vencimiento de diciembre de 2004 de ganancias y bienes personales. En los meses de mayo y junio el aumento fue menor, cerrando el acumulado del primer semestre con una suba de 18%, mientras que las perspectivas para el segundo es que se estabilicen en 15%.

    En ese sentido, gran parte de la actual recaudación también se debe a la importancia de dos impuestos que se encuentran permanentemente bajo discusión: las retenciones a la exportación y el impuesto al cheque, que representan 19% del total recaudado durante el primer semestre. Teniendo en cuenta la importancia y valor que ambos tributos poseen en el esquema actual del gobierno, resulta difícil pensar en modificaciones en los mismos en el corto plazo.

    Por otra parte, el gasto público sí ha adquirido un mayor protagonismo en estos seis meses, principalmente por encontrarnos en un año electoral. Así, al tomar la tasa de crecimiento de los ingresos y las erogaciones, se observa que las últimas lo hicieron a un ritmo mayor, llegando a 21% en el lapso enero-junio. Esto podría encender una señal de alarma ante las necesidades de cumplir con una pauta de superávit para afrontar los vencimientos de deuda que se suceden hasta fin de año.

    En una desagregación más detallada, se advierte que el gasto de capital fue uno de los principales impulsores del incremento. Dicho aumento se justifica, en parte, a que obras que se anunciaron en el 2004 recién comenzaron a ejecutarse este año; y además, como se mencionó anteriormente, el hecho de que en 2005 se realicen elecciones legislativas de trascendencia para la actual administración influye en el aumento de esta partida. Igualmente, también es cierto que los gastos de capital no implican grandes trastornos a la hora de cumplir con las metas fiscales para este año, ya que es una erogación que puede ajustarse en el caso de ser necesario.

    Por su parte, las erogaciones destinadas al pago de jubilados durante el primer semestre representan la mayor partida del presupuesto con $ 11.515 millones, aunque su aumento interanual fue de 11%, por debajo del resto de los items del gasto. Mientras tanto, los bienes y servicios y las erogaciones de capital fueron los que más crecieron, con tasas de 61% y 89% respectivamente (sus montos en conjunto llegaron a $ 6.094 millones).

    Por último, el superávit primario también cumplió con creces las pautas establecidas en los primeros seis meses del año. Es más, el Presupuesto 2005 fija el excedente fiscal anual en $ 14 mil millones, y entre enero y junio se llegó a $ 11.600 millones, es decir, 80% de la meta.

    Sin embargo, el resultado positivo estipulado oficialmente para todo el año es poco exigente, representando sólo 2,7% de PBI. Al comparar el actual nivel de superávit interanualmente se visualiza una caída de 1,9%. Y aunque la baja no es significativa, la proyección para este año es que el superávit se ubique en 3,6% del PBI, menor a 3,9% del 2004. De esta manera, las estimaciones indican que se cerrará el año con $ 19.400 millones anuales.













    Actividad



    Campeones del crecimiento



    El crecimiento real de la economía mostró en el primer semestre un elevado nivel de expansión, ubicándose en un ritmo cercano a 9%. Este comportamiento será difícil de sostener: el nivel de capacidad instalada de la industria manufacturera se encuentra en niveles elevados.



    Al haber finalizado la recolección agraria -que en los primeros seis meses fue uno de los impulsores del actual desarrollo-, en los meses venideros la tasa de crecimiento real de la economía se reduciría a niveles más moderados, entre 6% o 7% de PBI.

    Al observar los promotores del crecimiento industrial, la expansión de los sectores metalmecánica (automotriz y otras) explicó 58% del aumento fabril acumulado en 2005. Parte de este incremento se debe a que ambos sectores presentan niveles de utilización de capacidad instalada inferiores al promedio industrial, y por lo tanto todavía mantienen la posibilidad de incrementar su producción.

    Otro sector que motorizó el buen desempeño de la actividad fue la construcción. Vale decir que en el primer semestre creció 8,2%, y si bien representa una caída en la tasa de crecimiento de 29% con respecto al primer semestre de 2004, sigue manteniendo un efecto significativo sobre el resto de la economía. Un punto para destacar es el cambio de la participación público-privada. En períodos anteriores la obra pública poseía una participación menor en la expansión del sector, sin embargo la situación está cambiando, impulsada en la actualidad por la construcción de viviendas sociales, obras viales y más obras de infraestructura.

    Por último queda por mencionar al sector servicios, que fue el que mostró el mayor nivel de crecimiento sectorial, con tasas de dos dígitos durante el período analizado. En una desagregación mayor, se observa que el rubro telefonía fue el principal causante del aumento, teniendo a la telefonía celular como el pilar de dicho impulso. En contraposición, la demanda del servicios de transporte de pasajeros fue el que presentó la menor suba, afectado -en parte- por el bajo costo que representa el transporte con movilidad propia (producto de las distorsiones en los precios de los combustibles).



    Más allá del comportamiento de los diferentes sectores, la variable que más protagonismo captó fueron los precios. El índice de precios minoristas (IPC) registró un impulso en los primeros seis meses del año que no estaba previsto oficialmente. En dicho período, el costo de vida acumula una suba de 6,1%, ubicándose cerca de las proyecciones del BCRA y Ministerio de Economía para todo el año. A esta altura, ya se igualó el aumento registrado a lo largo de todo 2004, y se estima que el 2005 cierre con una inflación de 11%. Un dato a tener en cuenta es que este incremento estuvo impulsado por el IPC subyacente, es decir que no se debió a aumentos estacionales o en servicios regulados.

    Una de las consecuencias directas del incremento en los precios minoristas es el aumento de la Canasta Básica Alimentaria y la Canasta Básica Total, formadas por los productos de primera necesidad que componen el IPC. Ambas se ubicaron 5,7% y 5,2% por encima del valor que tenían en diciembre del año pasado, teniendo actualmente un costo de $ 354 y $ 778 para una familia tipo, respectivamente.

    Por su parte, los salarios registraron una suba mayor a los precios en el primer semestre, con un nivel de 11%, compensando en parte la caída registrada en el poder adquisitivo de los salarios desde la devaluación. La situación igualmente difiere en los distintos sectores de trabajadores: mientras los empleados registrados recuperaron el poder de compra que tenían en el 2001, los trabajadores no registrados y los empleados públicos todavía se encuentran en niveles reales muy inferiores a los que tenían cuatro años atrás.