martes, 26 de mayo de 2026

    Capítulo 10. Gestión del conocimiento.

    El problema de gestión que hoy tenemos por delante
    es simple pero abarcador. La mayoría de nosotros sigue poniendo
    el énfasis en la administración de los activos tangibles
    y en tratar de lograr economías de escala en productos y servicios
    que rápidamente se están convirtiendo en bienes comunes
    de bajos márgenes. Seguimos tratando de encontrar la eficiencia
    en cuanto al costo creando cosas uniformes, rutinarias y comunes.
    A pesar de las apariencias, no estamos enfrentando las realidades de la
    economía del conocimiento. No estamos dedicando nuestro esfuerzo
    y nuestro capital a unir las piezas de un modo innovador y novedoso. No
    estamos capitalizando plenamente el potencial de nuestra gente inteligente
    y de nuestras tecnologías inteligentes. Todo lo contrario, seguimos
    atados a los rígidos planes a tres años y a los presupuestos
    anuales aun más rígidos, elementos que se vuelven enteramente
    obsoletos frente a las nuevas erupciones del conocimiento, frente a las
    innovaciones inesperadas que provienen de fuentes inesperadas.
    ¿Qué significa inundar la organización de conocimiento?
    El profesor japonés de management Ikujiro Nonaka, acercó
    una clave para hallar la respuesta a esta pregunta: "En una economía
    en la que la única certeza es la incertidumbre, el conocimiento
    se convierte en la única fuente segura de ventaja competitiva".

    Empresa del
    conocimiento

    Hace una década, el consultor japonés Kenichi Ohmae predijo
    con acierto que la economía emergente se basaría "en
    la inteligencia; es decir, en el cerebro". De hecho, estamos ingresando
    a una era del conocimiento en la que las organizaciones ganadoras serán
    las empresas más inteligentes.
    Esta afirmación podría parecer obvia y hasta inofensiva.
    Sin embargo, es mucho más sutil y contundente de lo que parece
    a simple vista, ya que cuestiona algunas de las premisas más sacrosantas
    del estilo de gestión de una empresa.
    La sabiduría convencional sugiere que los factores cruciales para
    predecir el éxito giran en torno del tamaño, la masa y la
    presencia física. Con tamaño y asociados, continúa
    diciendo esta línea de razonamiento, una organización puede
    capitalizar muchas cosas importantes, como las economías de escala,
    la eficiencia interna, las sinergias entre los distintos negocios, el
    reconocimiento del nombre y la fuerza para negociar con los demás,
    se trate de proveedores o legisladores.
    Es cierto que hay algo de verdad en esa afirmación, pero es una
    verdad que ha perdido gran parte de su brillo. Si miramos a nuestro alrededor,
    encontraremos fácilmente las pruebas. Casi 50% de las empresas
    del ranking de 1980 Fortune 500 -representantes de las industrias más
    importantes de Estados Unidos- ya no existen. Entre las que han sobrevivido,
    muchas atravesaron por serios problemas, incluidas empresas de envergadura
    como Apple, McDonald´s, AT&T y Westinghouse, para mencionar solamente
    algunas. ¿Qué es lo que está sucediendo?
    Pues bien: el tamaño de nuestro balance puede ser un poderoso factor
    a favor cuando el mercado es estable, rutinario y predecible. La masa
    organizacional tiene sentido cuando los mercados son masivos. Las economías
    de escala son importantes cuando la producción y la prestación
    del servicio son uniformes, rutinarias y comunes. Pero hoy, las reglas
    del juego están cambiando. Los mercados pueden ser cualquier cosa
    menos estables, rutinarios y predecibles. Los describiríamos mejor
    si dijéramos que son caóticos, locos y efímeros.
    Además, han dejado de ser masivos; se están fragmentando
    en diminutas astillas. Finalmente, y citando a Robert Reich, de Harvard,
    "la competencia mundial continúa reduciendo las ganancias
    sobre todo lo que sea uniforme, rutinario y común".
    Las consecuencias de esta situación son profundas. Estamos ingresando
    a una era en la que los activos intangibles, como la experiencia, la inteligencia,
    la velocidad, la agilidad, la imaginación, la capacidad de maniobra,
    las conexiones, la pasión, la capacidad de respuesta y la innovación
    -todas facetas del conocimiento- han pasado a ser más importantes
    que los activos tangibles de las perspectivas tradicionales del balance.
    Un par de años atrás, la revista Fortune citaba las palabras
    de un ejecutivo bancario: "Nos preguntábamos por qué
    los bancos se habían convertido en prestadores tan miserables.
    ¿Somos estúpidos? No. Lo que ocurre es que ya no sabemos
    con respecto a qué estamos prestando dinero. En la emergente economía
    del conocimiento, los activos blandos -como el know-how de programación
    de Microsoft- pueden ser un mejor riesgo crediticio que los activos duros
    como el edificio de un shopping mall de Texas".
    La aplicación exitosa de los activos intangibles es la clave de
    toda empresa exitosa de hoy, con prescindencia de su tamaño. Basta
    con observar la lista de las organizaciones de rápido crecimiento
    o de los líderes más admirados del mercado -sean grandes
    o pequeños- para comprobar que la clave de su éxito no está
    en la eficiencia de sus costos ni en las economías de escala, sino
    en su capacidad para aplicar el conocimiento y hacer algo único
    e ingenioso.
    Ésa es precisamente la capacidad que demostró tener Lucent
    Technologies cuando se propuso registrar por lo menos un producto por
    día laborable, o tomar varios productos discretos como el correo
    por voz, el correo electrónico y el fax, y unirlos en un sistema
    unificado de mensajes que fuera económico y conveniente para el
    cliente. O es lo que supo hacer Coleman al ofrecer más de 100 modelos
    diferentes de heladeras y modificar el diseño y el color para adaptarlos
    a las necesidades específicas de los minoristas, tanto del país
    como del exterior. O es la idoneidad demostrada por Levi Strauss al integrar
    la tecnología y la gente con el fin de customizar los jeans y adecuarlos
    al cuerpo de sus clientes.
    Seguramente, todas esas empresas son sumamente severas en lo que a costos
    se refiere y prudentemente aprovechan las ventajas de las economías
    de escala cuando les resulta posible. Pero, en todo caso, lo mismo están
    haciendo las empresas que fracasan. En consecuencia, es claro que el crecimiento
    y la fuerza provienen de la aplicación creativa y obsesiva del
    conocimiento. Los exquisitos retornos y la gran reputación de la
    que goza Mirage Resorts no se deben sin duda al volumen o al valor en
    dólares de sus propiedades físicas, sino a la tendencia
    de la empresa a sorprender y deslumbrar permanentemente a sus clientes
    con esas propiedades.
    En un artículo que escribió para The New York Times a principios
    de 1997, Thomas Friedman captó el espíritu de este debate.
    El artículo se refería en realidad a las naciones, pero
    las ideas de Friedman bien podrían aplicarse también a las
    empresas. Decía lo siguiente: "A medida que la globalización
    brinde a todos la misma información, los mismos recursos, la misma
    tecnología y los mismos mercados, la capacidad de una sociedad
    [léase: de una empresa] para unir todas estas piezas de la manera
    más rápida e innovadora posible, terminará separando
    progresivamente a los ganadores de los perdedores en esta economía
    global".

    La diferencia competitiva
    La empresa deberá renovarse una y otra vez, lo que significa que
    gerentes y empleados en todos los niveles de la organización deben
    adquirir constantemente nuevos conocimientos y habilidades.
    En esta economía globalizada en la que cualquiera -desde cualquier
    lugar- puede acceder a las materias primas y en la que la tecnología
    es fácil de copiar, la única ventaja competitiva que queda
    para una empresa es el conocimiento de sus trabajadores.
    El conocimiento es el único instrumento válido frente a
    los competidores. Pero para mantener esa diferencia que la torna en competitiva
    en el mercado, la empresa no puede quedarse quieta porque los competidores
    no se van a detener.
    Para mantener su condición de competitiva, la empresa deberá
    renovarse una y otra vez, lo que significa que gerentes y empleados en
    todos los niveles de la organización deben adquirir constantemente
    nuevos conocimientos y habilidades.
    Muchos gerentes confunden "información" con conocimiento.
    La información, por más interesante y útil que sea,
    no agrega valor a menos que sea "aplicada" al trabajo. Las estadísticas
    no sirven para nada si los empleados no las usan para trabajar mejor.
    En un interesante libro que tituló Transformational Learning (John
    Wiley & Sons), Daniel R. Tobin, explica que las empresas deben enfrascarse
    en un proceso continuo e ininterrumpido de identificar, adquirir y aplicar
    conocimiento que las ayude a lograr sus objetivos. A este proceso continuado
    lo llama "aprendizaje transformacional".
    La "ignorancia inconsciente" es la peor de todas. Es cuando
    una empresa no sabe qué es lo que no sabe. Los fabricantes de autos
    estadounidenses la sufrieron durante décadas. El conocimiento que
    necesitaban estaba a su disposición; todo lo que tenían
    que hacer era preguntar a los consumidores. Pero la arrogancia les impidió
    hacerlo… hasta que llegaron los japoneses. Por eso, el primer paso
    para adquirir conocimiento es tomar conciencia de que hay algo que no
    se sabe. Entonces se habrá llegado al nivel de la "ignorancia
    consciente".
    A veces los empleados de una empresa tienen conocimientos que no saben
    que tienen. Su experiencia laboral, por ejemplo, ha ido enriqueciendo
    su bagaje de conocimientos, pero ellos lo ignoran porque nadie les ha
    pedido que lo usen. Estamos ante un caso de "aptitud inconsciente".
    Claro que siempre hay trabajadores que se dan cuenta de los conocimientos
    que tienen aun cuando nadie se los demande. Son los que tienen "aptitud
    consciente". El objetivo del aprendizaje es aumentar la aptitud consciente
    de los trabajadores y de la empresa.
    Según Tobin, las empresas están tirando conocimiento a la
    basura cuando se achican y desjerarquizan eliminando a muchos gerentes
    intermedios.
    Un gerente medio es alguien que probablemente ha estado en la empresa
    durante diez o quince años, durante los cuales se destacó;
    de lo contrario, no habría sido nombrado gerente. Es probable que
    sepa más sobre el funcionamiento de la empresa que muchos otros.
    Cuando uno elimina esas capas de jerarquía mediana y las tira a
    la basura, está perdiendo recursos de
    conocimiento que a la empresa le tomó décadas crear.

    Capacidad intelectual

    En la actual economía global, impulsada por la innovación,
    lo que sabe una compañía es tan importante como lo que produce.
    Modas tales como benchmarking, gerencia de calidad total, downsizing,
    programas de empowerment y reingeniería siguen siendo los temas
    favoritos de la gerencia, pero a menudo presentan soluciones por demás
    simplificadas para problemas muy complejos. Según la American Management
    Association, por ejemplo, menos de la mitad de las firmas que se achicaron
    desde 1990 lograron, en el largo plazo, mejoras en la calidad, rentabilidad
    o productividad.
    En la actual economía global, impulsada por la innovación,
    lo que sabe una compañía es tan importante como lo que produce.
    Sin embargo, una reciente encuesta nacional en Estados Unidos, reveló
    que dos tercios de los 641 gerentes encuestados y 773 empleados creían
    que sus organizaciones usaban menos de la mitad de la capacidad intelectual
    colectiva. Alrededor de la mitad de los entrevistados indicó también
    que, en su opinión, la organización no define bien los temas
    antes de abordarlos, y no hace planes específicos y concretos para
    resolverlos.
    La mitad dijo también que no comprende las decisiones que toma
    la alta gerencia. Ese es un fenomenal desperdicio de capacidad intelectual,
    considerando que las firmas estadounidenses gastan US$ 2,9 billones, o
    65% de los ingresos, en remuneraciones y beneficios, comparado con sólo
    US$ 117.800 millones en hardware y software.
    Las organizaciones se encuentran ante un terrible peligro, que proviene
    no tanto de las fuerzas externas sino de los usuales sospechosos dentro
    de una compañía: estrategia, estructura, procesos y cultura.
    El pensamiento crítico es una habilidad central que "debe
    ocurrir en todos los niveles, y no sólo en el superior", dice
    Quinn Spitzer, CEO y presidente del directorio de Kepner-Tregoe, coautor
    de Heads You Win! How the Best Companies Think (Simon & Schuster).
    El pensamiento crítico está compuesto de procesos aplicados
    a cuatro funciones básicas de negocios: evaluar situaciones complejas,
    resolver problemas, tomar decisiones, y evaluar el futuro en términos
    de amenazas y oportunidades.
    ¿Qué tipo de procesos? Los que están articulados
    en una forma sistemática que pueda ser chequeada y transferida,
    en oposición a decisiones que se toman por ensayo y error o están
    basadas en sopesar los pro y los contra.
    Los empleados deben comprender los métodos que se deciden en la
    cumbre para ejecutarlos con entusiasmo, y las prácticas generales
    del negocio deben reflejar esos métodos.
    No es de sorprender que la mayoría de las empresas que triunfan
    son las que implementan esos procesos. Por ejemplo, los empleados en todo
    el mundo, en cualquiera de las instalaciones de Sony o Hewlett-Packard,
    comparten un "lenguaje" común en términos de metodología
    efectiva para tomar decisiones y resolver problemas.
    Mientras tanto, los individuos que toman las decisiones más eficaces
    son los que más cerca están del cliente, dice Spitzer. Paradójicamente,
    muchas empresas se ufanan diciendo que sus trabajadores son su capital
    más importante y son los responsables de su ventaja competitiva,
    pero cuando hay que tomar decisiones difíciles o analizar problemas
    complejos, a menudo la alta gerencia recurre a consultores externos, en
    lugar de ese recurso que tiene in-house de "los mejores y más
    inteligentes".

    Conviene cuidar el capital intelectual
    Han cambiado las reglas del juego. Muchos especialistas sostienen hoy
    que medir el capital intelectual es más importante que medir costos
    y ganancias.
    En esta era post-industrial, de conocimiento intensivo, hipercompetitiva,
    en la que se explotan mercados globales, una compañía debe
    saber cuidar y desarrollar su capital intelectual para conseguir una ventaja
    frente a sus competidores.
    ¿Qué es? Capital intelectual es mucho más que patentes,
    derechos de autor y otras formas de propiedad intelectual.
    Es la suma y la sinergia de todos los conocimientos que reúne una
    compañía, toda la experiencia acumulada en sus integrantes,
    todo lo que ha conseguido en términos de relaciones, procesos,
    descubrimientos, innovaciones, presencia en el mercado e influencia en
    la comunidad.
    Según William Miller, autor de un libro titulado Cómo inspirar
    creatividad donde trabajamos, el capital intelectual tiene cuatro componentes
    -capital humano, capital de renovación, capital estructural y capital
    relacional- que corresponden a las cuatro formas de crear ventaja sostenible
    y de convertirse en líder del ramo.
    Basándose en esos componentes, los ejecutivos tienen la responsabilidad
    de expandir la inteligencia, fomentar la innovación y ejercer integridad:
    tres competencias centrales del capital intelectual.
    El conocimiento es un aspecto del capital intelectual pero no es lo mismo
    que inteligencia.
    Conocimiento es una síntesis de la información, mientras
    inteligencia es lo que hace falta para crear conocimiento.
    Inteligencia implica que existen las habilidades necesarias para aprender,
    transferir conocimiento, razonar, ver lo que es posible, encontrar nuevas
    interpretaciones, generar alternativas y tomar decisiones sabias.
    Al expandir la inteligencia se genera capital intelectual creando nuevo
    conocimiento, o sea la "materia prima" que permite a las personas
    innovar creando nuevos productos, servicios, procesos y métodos
    gerenciales.
    Para comprender le necesidad de expandir inteligencia y crear conocimiento
    nuevo es conveniente ver cada producto, servicio y proceso de trabajo
    como un "paquete de conocimiento".
    Por ejemplo, un zapato deportivo Nike es inteligencia envuelta en la capacidad
    para hacer zapatos que se adapten al pie humano (un zapato más
    inteligente) complementada por el conocimiento especial para fabricar
    y distribuir el producto.
    ¿Cómo se genera innovación, el principal subproducto
    de la inteligencia? Este proceso es vital porque la innovación
    es el medio por el cual el capital intelectual produce nueva riqueza.

    En las industrias antiguas esto es especialmente difícil. Deben
    adaptar sus prácticas, técnicas y métodos de ventas
    a un conjunto de tecnologías completamente diferentes de las que
    conocen.
    Hay temores y cuestiones emocionales. Los héroes en estos casos
    deben confrontar el miedo y el riesgo para conseguir el gol, pero sólo
    podrán superar los obstáculos si logran inspirar fe y auto
    confianza.
    El resultado de la batalla contra el miedo y el riesgo está plagado
    de incertidumbres.
    El capital intelectual prospera en las relaciones con alto nivel de integridad.
    En realidad, la integridad es el fundamento de la ventaja estratégica
    porque la creación de conocimiento, la innovación y la colaboración
    del cliente dependen de ella.
    Pero integridad significa mucho más que ética, significa
    unicidad. En última instancia, es una coincidencia entre pensamiento,
    palabra y obra.
    Comienza cuando la persona conoce su propio objetivo y visión en
    la vida, y luego acomoda todas sus acciones según ese punto de
    referencia.
    En el ámbito de la empresa ocurre lo mismo. Quienes quieren desarrollar
    capital intelectual y manejar conocimiento deben ser personas íntegras
    y colaboradoras, dos condiciones esenciales para crear y transferir nuevo
    conocimiento y crear e implementar innovación.
    Con ese fin, un ejecutivo debe ejercer la integridad en tres niveles:
    a) consigo mismo, para actuar a la vez según su corazón,
    su mente y su objetivo; b) con otros, para comunicar con autenticidad
    e interés; y c) con la humanidad, para vivir de acuerdo con los
    valores humanos fundamentales.
    El gran desafío para los ejecutivos es poder desarrollar, en toda
    la compañía, las tres competencias centrales del capital
    intelectual y eso implica diálogo.
    El conocimiento se crea y se transfiere a través de la conversación,
    y los líderes deben dominar el arte de fomentar el diálogo
    entre los miembros del equipo.

    Utilizar la gestión basada en el valor
    Si el desafío que trae aparejado la competencia es ganar clientes,
    logrando que tal o cual empresa conquiste la mayor parte de un mercado,
    el reto de los cuadros gerenciales es alcanzar este objetivo, de manera
    que la empresa no gane sólo en market share sino, también,
    en eficiencia y dinamismo. René Tissen, Daniel Andriessen y Frank
    Lekanne Deprez, autores de El valor del conocimiento (Ed. Prentice Hall),
    explican cómo, a través de una gestión que considere
    al conocimiento como parte esencial para edificar el futuro de una empresa,
    es posible alcanzar las metas planteadas y no sólo eso, sino, también
    superarlas.
    Las compañías, conscientes de la necesidad de distribuir
    información en la organización, están empleando una
    serie de técnicas de gestión funcional del conocimiento
    con la principal preocupación de conectar a las personas con el
    sistema que se utiliza para la distribución y la transferencia
    del conocimiento.
    La necesidad de una gestión funcional del conocimiento está
    a menudo provocada por los problemas cotidianos, como la inaccesibilidad
    al conocimiento o su difícil localización, lo que significa
    que la rueda se está reinventando continuamente. Esto da como resultado
    una baja productividad. O bien el conocimiento puede encontrarse sólo
    en la mente de los empleados, corriendo el riesgo de perderse cuando éstos
    se van a trabajar a otra compañía.
    Gerhard Schulmeyer, presidente y jefe ejecutivo de Siemens Nixford Information
    Systems, declaró que "Internet y la tecnología de la
    comunicación global (además de la intranet de una compañía)
    son factores decisivos en el éxito de una empresa en esta nueva
    economía basada en el conocimiento".
    AT&T, la mayor compañía de telecomunicaciones del mundo,
    es también la empresa que más computación emplea,
    y la que está haciendo un uso más amplio de las capacidades
    que ofrece la intranet. Esta compañía ha introducido un
    sistema de gestión del conocimiento basado en una red interna para
    facilitar que 15.000 representantes de los servicios de atención
    al cliente proporcionen información.
    Cualquier conocimiento nuevo que crea una compañía, debe
    contar con un requisito muy sencillo: añadir valor a la empresa.
    Sólo así será un conocimiento con ventaja estratégica.
    Y si la creación de conocimiento quiere dirigirse con éxito,
    entonces también las personas involucradas en dicha creación
    deben contar con esa dirección. Por esto debe existir un vínculo
    claro y positivo en la estrategia empresarial y en el desarrollo y uso
    del conocimiento en la organización.
    Se ha dedicado una atención considerable a la creación,
    el cuidado y la introducción de datos nuevos en las redes, dando
    como resultado "comunidades de práctica". Las redes de
    personas no son sólo mecanismos de comunicación, sino que
    ayudan a avanzar en el entendimiento colectivo proporcionando un foro
    para "la creación de sentido". Al hacer esto, crean valor
    tanto para sus miembros individuales como para la organización.

    La clave del éxito de
    las organizaciones
    Por Fernando Tezanos Pintos
    En un mundo empresarial cada vez más cambiante y complejo, las
    organizaciones necesitan prever y reaccionar con rapidez para continuar
    siendo competitivas. En este entorno desdibujado y evolutivo, la capacidad
    de adaptación y la rapidez de reacción son los factores
    clave del éxito y que exigen, a la vez, que cada organización
    actúe como una red inteligente que enlace a todos sus empleados.
    Reaccionar ante los cambios del entorno es el gran desafío para
    las organizaciones en la actualidad. En este escenario, el capital intelectual
    y el talento individual se convierten en el valor fundamental de toda
    organización: el conocimiento y la capacidad de las personas, los
    valores de la organización, las lecciones aprendidas y sus mejores
    prácticas. Por tanto, aprender se convierte en la estrategia que
    garantiza el éxito de las organizaciones, y para aprender, la clave
    está en la gestión del conocimiento.
    La responsabilidad de implementar un sistema de gestión de conocimiento
    es una tarea exclusiva de la dirección, ya que conlleva a un cambio
    de cultura basado en el crecimiento humano y económico, aspectos
    que en los países desarrollados ya forman parte de su propia cultura.
    Uno de los grandes errores que se cometen en las organizaciones latinoamericanas
    es delegar el tema en el área de Recursos Humanos o bien ignorarlo.

    Por otra parte, el éxito de su implementación y crecimiento
    continuo va a depender del talento individual de cada persona vinculada
    a una organización. Es decir, el compromiso de poner en práctica
    sus capacidades con la finalidad de obtener resultados superiores a través
    de la innovación.
    Para contar con talento individual se necesitan tres requisitos: las capacidades
    o competencias de la persona, el compromiso, y la acción.
    àLas capacidades o competencias distintivas hacen referencia a
    los conocimientos, habilidades y actitudes de la persona. Saber no es
    suficiente, poder tampoco basta. Resultan necesarios, es cierto, pero
    lo que distingue a un profesional con talento es, sobre todo, su actitud:
    querer.
    àEl segundo requisito es el compromiso. Si las capacidades son
    el fundamento del talento, el compromiso resulta necesario para que la
    persona aporte lo máximo posible y no se vaya a otra empresa. No
    es suficiente con implicarse, hay también que involucrarse.
    àLa acción es el tercer requisito. En nuestro entorno actual,
    la acción tiene dos características: la constancia y la
    velocidad. Pero junto a la constancia, la velocidad es imprescindible.
    Por lo tanto, para que el conocimiento sea puesto a disposición
    de la empresa va a ser necesario, además de poseer ese conocimiento,
    el compromiso y la acción de las personas, ubicadas adecuadamente
    en un rol, una empresa y un entorno apropiados.
    El conocimiento se basa en identificar estructuras y sobretodo, utilizar
    la información de la empresa para obtener un resultado concreto.
    Es la capacidad de las personas para interpretar, entender y utilizar
    la información. Y esta capacidad es tanto mayor cuanto más
    capaz es, a su vez, la organización de compartir el conocimiento
    que existe en ella.
    En la actualidad, la mayoría de las empresas medianas aplican el
    modelo de gestión tradicional, basado en conceptos de jerarquía
    y dependencia. Sin embargo, para avanzar hacia la mediana empresa inteligente,
    aquélla que es capaz de gestionar su conocimiento, es necesario
    fomentar la cultura de utilizar y compartir este conocimiento a todos
    los niveles. La gestión de conocimiento es la combinación
    de sinergias entre datos, información, sistemas de información,
    y la capacidad creativa e innovadora de las personas.
    La gestión del conocimiento se refiere, por lo tanto, a todos aquellos
    procesos, métodos y sistemas que permiten generar, recoger organizadamente,
    difundir y utilizar la experiencia y los conocimientos que la empresa
    acumula.
    En ese sentido, pretende establecer procesos sistemáticos que permitan
    crear o captar los conocimientos de la empresa, para que puedan ser compartidos
    por todas las personas que lo requieran o puedan requerirlos, con el objetivo
    que los utilicen para su aplicación a la mejora de los resultados
    y la competitividad de la empresa. De todo ello se deduce la relación
    directa entre la gestión del conocimiento y la propia gestión
    de la empresa.
    La gestión del conocimiento se presenta como un enfoque innovador,
    que posibilita integrar en los procesos de gestión de la empresa
    los relacionados con la gestión de su conocimiento. La gestión
    del conocimiento se convierte en un nuevo enfoque dentro de la gestión
    organizativa y de procesos dentro de la empresa, que involucra no sólo
    a los recursos humanos, sino también a las tecnologías de
    la información y la comunicación, los métodos de
    dirección, la cultura organizativa y los propios procesos de la
    actividad de la empresa, todos ellos con el objetivo de obtener ventajas
    competitivas sostenibles mediante el manejo del recurso del conocimiento
    de la organización para su propio beneficio.

    Gestión de conocimiento eficaz

    El primer paso para la gestión del conocimiento se basa en identificar
    los conocimientos críticos o claves para el éxito de la
    empresa, entendiendo por tales aquellos que están en línea
    con su orientación estratégica y apoyan o facilitan la adquisición
    de ventajas competitivas.
    Estos conocimientos críticos pueden ser de carácter tecnológico,
    referirse a los productos o servicios de la empresa o al mercado en el
    que se mueve, pueden estar basados en la experiencia, o incluso en la
    resolución de problemas. A su vez, pueden ser conocimientos explícitos,
    es decir, que están registrados o documentados en algún
    soporte, o conocimiento implícito, disponible sólo en la
    mente de las personas.
    En todo caso, el objetivo de la gestión del conocimiento se basa
    en la identificación, organización, distribución
    y utilización en todos los ámbitos donde se necesitan para
    reportar mejoras a los resultados de empresas.
    ¿Cómo diseñar un proyecto de gestión del conocimiento
    en las empresas?
    La gestión del conocimiento en una organización es una tarea
    ardua y compleja, que puede generar desmotivación y abandonos si
    no se hace desde el primer momento de una manera práctica y verdaderamente
    útil para la empresa que se inicia en su aplicación. La
    organización cuenta con una gran cantidad de información,
    pero hay dificultades para que las personas que la necesitan la utilicen
    para tomar decisiones.
    ¿Cómo puede mejorarse la accesibilidad y la capacidad de
    interpretación del conocimiento por parte de quienes toman decisiones
    de la empresa?
    De hecho, uno de los mayores problemas de las medianas empresas y de las
    Pymes en general, es que desconocen qué y cuánto saben sus
    empleados, y cómo puede este conocimiento hacerse explícito.
    Las ideas de gestión nacidas en contextos de grandes empresas no
    son simplemente aplicables a medianas empresas reduciendo la escala.
    Es necesario dotarlas de herramientas de autodiagnóstico sobre
    sus necesidades de gestión del conocimiento y de sistemas ajustados
    a sus peculiaridades estratégicas, organizativas, humanas y tecnológicas.
    La empresa, en su actividad diaria debe generar un ciclo constante de
    flujos y de nuevos conocimientos. Su gestión debe encaminarse a
    descubrir estos conocimientos y diseminarlos por toda la organización,
    así como lograr la integración de todos sus procesos, funciones
    y sistemas.
    La correcta implementación de la gestión del conocimiento
    en la empresa debe basarse en la equilibrada combinación de:
    1. la generación de una cultura y sensibilización en toda
    la organización del valor de los conocimientos y de la tarea de
    divulgarlos y compartirlos;
    2. la definición de una estructura organizativa y funciones que
    faciliten la reacción, difusión, y utilización de
    los conocimientos válidos para la empresa;
    3. la definición de los métodos, procesos y procedimientos
    que faciliten la gestión del conocimiento con un enfoque ágil
    y eficaz; y
    4. la utilización de tecnologías de la información
    que permitan el acceso sencillo al conocimiento de la organización
    y que promuevan el aprendizaje y la generación de nuevos conocimientos.

    PARA PROFUNDIZAR
    Quien desee consultar otros enfoques y puntos de vista sobre este
    tema, podrá hacerlo utilizando las direcciones del sitio
    de MERCADO

    El poder del conocimiento compartido

    Los
    activos virtuales decidirán el éxito

    La
    próxima revolución de la información

    El
    paradigma de la nueva economía

    Cómo
    dirigir a la gente "invisible"

    Mecanismos de comunicación
    La intranet corporativa es una herramienta esencial para la comunicación
    en empresas con más de 100 empleados o donde existe una gran dispersión
    geográfica.
    Ante el paradigma del nuevo trabajador, cuya habilidad para ir ejecutando
    nuevas tareas y nuevos trabajos le lleva a experimentar, innovar y romper
    reglas, subyacen incógnitas sobre cuáles son los mejores
    mecanismos para gestionar estos equipos humanos, cuáles son las
    necesidades técnicas y tecnológicas para promover su desarrollo,
    y cuál ha de ser el entorno de la empresa cuando su propio capital
    humano se encuentra reinventándose continuamente. De ahí
    la importancia de diseñar una estructura organizativa, unas estrategias
    y unos métodos que promuevan el aprendizaje en equipo, en todos
    los niveles.
    Las empresas, cada vez más, utilizan sistemas capaces de ofrecer
    una plataforma que permita generar, gestionar y almacenar la información
    más relevante producida dentro de la empresa. En los últimos
    años han aparecido diferentes aplicaciones informáticas
    para la gestión del conocimiento (fue precursor el programa Lotus
    Notes). Sin embargo, las tendencias actuales basan los sistemas de gestión
    del conocimiento en plataformas que funcionen con tecnología de
    Internet.
    Los servidores de aplicaciones Web se están volviendo actualmente
    indispensables para las instalaciones TI que necesitan presentar diversas
    aplicaciones de datos y de funciones completas por Internet, intranet
    o extranet. Las razones de esta tendencia son varias. La facilidad de
    uso del entorno de desarrollo marca la diferencia entre sistemas lentos
    y costosos, muy difíciles de desplegar y mantener, y los que siempre
    están listos a tiempo y dentro del presupuesto.
    Hasta ahora hemos visto las ventajas que obtiene la empresa con la introducción
    de una intranet, pero si nos ponemos en el punto de vista de los empleados
    de una organización, cabe interrogarse sobre las ventajas que ellos
    obtienen al depositar su conocimiento. Ésta es la pregunta clave
    en todo proceso.
    Si el trabajador no encuentra alguna ventaja, difícilmente se implicará
    en introducir unidades de conocimiento y, en definitiva, en depositar
    toda su experiencia y conocimiento. Por ello, se hace perentorio -y previo
    a la implementación de una intranet- incidir en la cultura del
    empleado, es decir en su forma de actuar y pensar.