martes, 26 de mayo de 2026

    El destino de la noticia en la era del conocimiento

    Mercado
    sorprendió a muchos de sus lectores, hace
    pocos meses, con una promesa solemne: “Nunca más publicaremos
    una noticia (se las dejamos a la radio, a la TV, a los diarios y hasta
    a las revistas y suplementos semanales)”.
    Hoy, en la celebración del 35° aniversario de la revista decana
    de economía y negocios del país, ratificamos el compromiso.
    Y ampliamos la explicación.
    Nos concentramos en el conocimiento. Es decir, información con
    significado.
    Ponemos foco en el análisis, la interpretación, la
    memoria, y la puesta en contexto de los hechos y sus antecedentes.
    Somos un software que actúa como un filtro inteligente: ante el
    alud informativo seleccionamos lo que es vital para nuestros lectores.
    El conocimiento es el único instrumento válido frente a
    los competidores. Muchos gerentes confunden
    “información” con “conocimiento”. La información,
    por más interesante y útil que sea, no agrega valor a menos
    que sea “aplicada” al trabajo. Las estadísticas no sirven
    para nada si los empleados no las usan para trabajar mejor.
    Es evidente que, desde ahora, más importante que contar con recursos
    naturales, con capital o con mano de obra, será disponer de conocimiento.
    Ésa es la
    tendencia que se insinúa con toda fuerza para los próximos
    años. El ingrediente vital en todo proceso
    productivo será la calidad y disponibilidad de recursos humanos
    que dominen los conocimientos requeridos.
    En pocos años más, en ningún país del pelotón
    de vanguardia, lo que hoy llamamos obreros calificados, los que fabrican
    y transportan productos, representará más de 20% de la fuerza
    laboral. Las dos categorías importantes serán los trabajadores
    en servicios, y los que tienen y aplican conocimiento.

    Empresa del
    conocimiento
    Una década atrás, el consultor japonés Kenichi Ohmae
    predijo, con acierto, que la economía emergente se
    basaría “en la inteligencia, es decir en el cerebro”.
    De hecho, estamos ingresando a una era del conocimiento en la que las
    organizaciones ganadoras serán las empresas más inteligentes.
    La sabiduría convencional
    sugiere que los factores cruciales para predecir el éxito giran
    en torno del tamaño, la masa y la presencia física. Estamos
    en una era en la que los activos intangibles, como la experiencia, la
    inteligencia, la velocidad, la agilidad, la imaginación, la capacidad
    de maniobra, las conexiones, la pasión, la capacidad de respuesta
    y la innovación, todas facetas del conocimiento, han pasado a ser
    más importantes que los activos tangibles de las perspectivas tradicionales
    del balance.
    Percy Barnevik, ex presidente y director ejecutivo de ABB Asea Brown Bovery,
    dijo esto a su equipo gerencial: “Nuestras organizaciones están
    armadas de forma tal que a la mayoría de nuestros empleados les
    pedimos que usen en el trabajo sólo 5% o 10% de su capacidad. Sólo
    cuando esos individuos van a sus casas, se ven libres para utilizar el
    otro 90% o 95% para manejar sus asuntos personales. Tenemos que ser capaces
    de reconocer y usar esa capacidad inexplorada que cada individuo trae
    al trabajo todos los días”.

    Visita al
    futuro probable
    Lo que está ocurriendo ahora en todo el mundo, es una importante
    división en la sociedad entre pobres y ricos. Justo en el momento
    histórico en que el conocimiento es la propiedad que cuenta, este
    abismo es a la vez innecesario e improductivo. La inteligencia es la nueva
    forma de propiedad. No se comporta como las otras formas, y en eso reside
    la paradoja. A diferencia de otros tipos de propiedad, la inteligencia
    no se puede regalar, y aun si uno la comparte, la conserva.
    El vértigo de los acontecimientos, la intoxicación informativa,
    la escasez de tiempo –y el hartazgo– de los lectores, nos obliga
    a concebir este nuevo formato, anticipándonos al futuro. Un mecanismo
    que se convierta en conocimiento, que dé significado a la información,
    que conjugue la necesidad de estar actualizado con la de seleccionar lo
    relevante y con el potencial de indagar con profundidad en los temas esenciales.
    Éste es el marco donde se desarrolla esta transformación
    radical de mercado para enfrentar sus próximos 35 años