viernes, 19 de junio de 2026

    ConVersar, o el poder transformador de la palabra

    Por César
    Grinstein

    Una de las
    prácticas sociales más trascendentes en el mundo actual
    es la de los negocios. A través de ella las sociedades modernas
    generan riqueza. Aquellas sociedades o grupos sociales que no han desarrollado
    la práctica de los negocios, han finalizado ofreciendo solamente
    pobreza y miseria.
    La gran revolución en los estándares de vida ocurrida en
    el siglo XX, ha sido motorizada por la expansión de esta práctica.
    Ninguna otra actividad humana ha demostrado tanto poder transformador
    y de tan amplio rango de acción.
    Se trata de la fuente más importante de creatividad y cambio social.
    No existe otra institución humana que haya tenido o tenga un impacto
    tan significativo en la expansión de la innovación y el
    desarrollo de nuevas herramientas y posibilidades.
    Los negocios desencadenan el cambio. Y, al mismo tiempo, la forma de hacer
    negocios también cambia. Una de las consecuencias más notorias
    es el mundo global en el que gran parte de la humanidad vive hoy.
    Que los negocios hayan devenido en una práctica tan cambiante usualmente
    conduce a un estado de confusión, especialmente si las personas
    que conforman la organización empresarial no poseen las competencias
    para desenvolverse con efectividad frente a los cambios. Por lo tanto,
    la ansiedad y el "sentirse amenazado" se ha constituido en el
    estado de ánimo que prevalece en las compañías modernas.
    Y, según parece, el futuro se presenta más complejo aún.
    Claro que al hablar de complejidad, estamos haciendo una afirmación.
    Pero una categoría muy especial de afirmación. Complejidad
    es el tipo de afirmación que llamamos opiniones. Y, como tal, la
    complejidad no vive en el mundo exterior. Vive en el observador de ese
    mundo.
    Cuando alguien dice que determinada situación es demasiado compleja,
    lo que está diciendo en realidad es que a partir de las habilidades
    y competencias que posee en ese momento, y que le permiten articular la
    situación y darle un sentido, no le resulta posible alcanzar una
    completa comprensión de lo que ocurre ni generar acciones efectivas.
    Está aceptando que sus habilidades no le permiten alcanzar los
    resultados que desea.

    El cambio
    en el observador

    Una manera de enfrentar el desafío de la complejidad, y por lo
    tanto de sobreponerse a la ansiedad y la confusión que en principio
    ella genera, es intentando cambiar el tipo de observador que somos. Y
    podremos hacerlo al explorar las herramientas que utilizamos para observar
    el mundo, al comprender nuevas herramientas, aprender a utilizarlas, y
    reemplazar las viejas por las nuevas.
    Las herramientas que utilizamos para observar el mundo son lingüísticas.
    Los seres humanos no observamos el mundo que nos rodea con nuestros ojos,
    no experimentamos la realidad circundante con nuestros sentidos. Ellos
    no son suficiente para constituirnos en el tipo de observador que somos.
    Experimentamos nuestra realidad a través de nuestros sentidos,
    pero con nuestros modelos mentales y nuestros paradigmas. Y nuestro lenguaje
    es el más poderoso de ellos.
    Una organización es una red estable de conversaciones recurrentes.
    Por lo tanto, las organizaciones de negocios, al igual que cualquier otro
    tipo de organización, son ante todo un fenómeno lingüístico.
    A través de esta red estable de conversaciones, una organización
    de negocios genera su "cultura" y define y comparte su visión
    del futuro.
    Por otra parte, las conversaciones que los miembros de una compañía
    mantienen con las personas que no pertenecen a ella, define la identidad
    pública de la organización.
    La confluencia de la ontología del lenguaje, el pensamiento sistémico,
    el aprendizaje organizacional y la ética de la responsabilidad
    da lugar a la emergencia de una disciplina de management que hemos bautizado
    como ConVersar®, y que desemboca en la práctica en lo que llamamos
    Coaching de Aprendizaje Transformativo.
    ConVersar implica dialogar con otros, hacerlos partícipes de nuestros
    mundos de sentido, a la vez que aceptar la invitación para compartir
    los ajenos. Es hablar con otras personas, escucharlas con atención
    y respeto, e interactuar con ellas desde una plataforma de humildad y
    comprensión. Y es también una práctica de coaching
    y management profundamente comprometida con la generación de acciones
    y la búsqueda de resultados.
    ConVersar es un intento de generar un nuevo y más efectivo observador
    y actor del mundo de los negocios. Al aprender y practicar las herramientas
    y teorías que esta disciplina propone, apuntamos a producir simpleza,
    productividad, riqueza y un estado emocional de armonía y serenidad,
    para reemplazar a la complejidad, escasez, pobreza y ansiedad que prevalecen
    en el mundo de hoy
    Las empresas son redes de conversaciones recurrentes. Estos espacios conversacionales
    están vinculados con la forma en que el poder está distribuido
    dentro de la compañía, y con la manera en que las diferentes
    conversaciones afectan la coordinación de acciones y la performance
    de la empresa.
    Hay tres espacios conversacionales diferentes dentro de una empresa:
    Líderes y altos ejecutivos
    Gerentes
    Empleados y trabajadores

    Altos
    ejecutivos y líderes

    Básicamente, este es el espacio de las DECLARACIONES. A través
    de las declaraciones los altos ejecutivos y los líderes inventan
    el futuro de la compañía. Este futuro (como todo futuro)
    no existe aún, no está dado por sentado. Necesita ser inventado.
    "Planeamiento" y "Estrategia" son los nombres que
    usamos para este tipo de conversaciones en las que se procura inventar
    un futuro para la empresa.
    En este espacio encontramos conversaciones para posibles conversaciones,
    conversaciones para posibles acciones, conversaciones para explorar nuevas
    posibilidades y la conversación de reflexión, análisis
    y opiniones que llamamos diálogo.
    El lenguaje de los altos ejecutivos y los líderes es el lenguaje
    del poder.

    El espacio
    de los gerentes

    Los gerentes no tienen el poder de declarar dominios de acción.
    Por lo general ellos trabajan denstro de los dominios que ya han sido
    creados por los líderes. Su espacio conversacional está
    constituido por conversaciones para la coordinación de acciones.
    Habitualmente los gerentes se enfrentan al desafío de manejar los
    quiebres que emergen dentro de la estructura de acciones recurrentes de
    la empresa. No declaran nuevos dominios sino que se encargan de sostener
    los existentes, dándoles estabilidad.

    Empleados
    y trabajadores

    Los empleados y los trabajadores por lo general venden su tiempo y sus
    habilidades a la empresa, y son retribuidos por entregar las condiciones
    de satisfacción involucradas en los pedidos, ofertas y promesas
    realizados por los gerentes. Su conversación está básicamente
    relacionada con su capacidad para cumplir con las promesas.
    Estos tres espacios conversacionales distintos resultan ser sumamente
    importantes en términos de desarrollar una carrera exitosa dentro
    de una empresa