Las cooperativas de telecomunicaciones existen en la Argentina desde 1959 y
prestan servicios a 2,5 millones de personas en todo el territorio nacional.
Tienen más de 500.000 socios y desde 1965 están agrupadas en la
Federación de Cooperativas de Telecomunicaciones (Fecotel), que reúne
a más de 250 entidades concentradas, sobre todo, en las provincias de
Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires.
Tras la desregulación telefónica, en noviembre de 2000, las reglas
del juego cambiaron para ellas, ya que empezaron a competir con las grandes
telcos en condiciones no siempre favorables. “Si bien contamos con licencia
para brindar telefonía local, nacional e internacional, enfrentamos el
problema de los costos de interconexión a las redes de Telefónica
y Telecom”, afirma Juan Carlos Fissore, presidente de Fecotel. “La
aplicación del CER a estos costos provoca que muchas cooperativas no
podamos extender nuestros servicios fuera de la localidad donde nos desempeñamos.
Por eso, uno de nuestros reclamos más fuertes pasa por obtener condiciones
más justas de interconexión, la cual es fundamental para poder
ofrecer telefonía de larga distancia”.
A pesar de las dificultades, lo cierto es que también de la mano de la
desregulación desaparecieron las fronteras que limitaban a las cooperativas
al pequeño y difícil negocio de la telefonía local. Algunas
de ellas, como las de Santa Rosa, Bariloche y Del Viso, empezaron a buscar negocios
añadidos a su oferta de toda la vida, brindando, por ejemplo, conectividad
a Internet de banda ancha o electricidad. “Fecotel, a través de
su Departamento Técnico, lleva contacto permanente con empresas proveedoras
de innovaciones tecnológicas para mejorar el servicio de sus asociadas
y analizar nuevas alternativas”, apunta Fissore. “Hay casos de cooperativas
que han construido su propia red de fibra óptica”, ejemplifica.
TelViso, la cooperativa de Del Viso (localidad del partido de Pilar, en la provincia
de Buenos Aires) que factura $ 9 millones, finalizó a mediados de 2001
la construcción de una línea de fibra óptica de 110 kilómetros
entre su central y los principales centros de interconexión de la capital
federal. Esta inversión de US$ 1 millón le permitió reducir
de $ 0,16 a $ 0,06 el costo para sus abonados en las llamadas a Buenos Aires,
lugar de destino de 70% de sus comunicaciones. Además, algunas cooperativas
del interior del país hoy emplean esa conexión para llegar a Buenos
Aires sin utilizar a las grandes operadoras.
“Muchas cooperativas de energía eléctrica en el interior
del país ven a la telefonía como una unidad de negocios nueva
y están estudiando la posibilidad de empezar a instalar redes para brindar
ese servicio”, agrega Miguel Arbelo, gerente general de TelViso. “En
lo fundamental, se trata de una opción para pueblos o zonas donde no
hay teléfonos de ningún tipo”, puntualiza el ejecutivo de
la firma de Del Viso, la cual se encuentra en negociación para sumar
otros 100 nombres englobados en Fecescor, la asociación de cooperativas
eléctricas cordobesas.
Regulación en el tapete
En este escenario, hace muchos años que las cooperativas buscan alternativas
a su prestación tradicional. Por caso, la televisión por cable
es una de las alternativas. Hacia fines de junio de 1998, ante gestiones realizadas
por Fecotel y por la Cámara Argentina de Cooperativas, Mutuales y Prestadores
Comunitarios de Radiodifusión se obtuvo la promulgación de la
Resolución 441/98 del Comfer, por la que se permitía a las cooperativas
asociarse a personas de distinto carácter jurídico, licenciatarias
de Servicios Complementarios de Radiodifusión.
El decreto hoy está impugnado y por eso Fecotel continúa realizando
gestiones ante el Comfer y la Secretaría de Comunicaciones de la Presidencia
de la Nación para que levanten la impugnación y les permitan ingresar
al negocio de la tevé paga. Entre esas gestiones, las cooperativas han
presentado documentos en las audiencias públicas preparatorias de la
nueva Ley de Radiodifusión con el fin de obtener un marco regulatorio
más equitativo. M
D. P.
