martes, 23 de junio de 2026

    ¿Conviene orientar los mensajes hacia los viejos consumidores?

    El día que Greg Dyke, jefe de la BBC de Londres desde 1999, fue invitado
    a hablar ante la Advertising Association (Asociación publicitaria de
    Gran Bretaña) dijo, refiriéndose a su cumpleaños número
    55: “A pesar de que soy bastante rico, que compro un auto o dos cada un
    par de años y que bebo mucho vino y cerveza, ya soy –en términos
    publicitarios– irrelevante. Hoy formo parte de un grupo que los anunciantes
    ignoran y los programadores de TV no quieren”.
    Lo que ocurre en Gran Bretaña, y en la mayoría de los países
    europeos, es que el grupo de los jóvenes se achica. Europa calcula que
    para 2020 habrá 16% menos de personas entre 16 y 24 años. Paralelamente,
    los de más de 55 se habrán duplicado para 2030.
    Parecería que, o los marketineros son estúpidos, o saben algo
    que los demás ignoran, para dejar de aprovechar el alto poder de compra
    de los consumidores viejos. Los mayores de 45 años controlan más
    de 70% de la riqueza de Gran Bretaña, tienen el más alto ingreso
    disponible y lo gastan alegremente (se calculan unos 145.000 millones de libras
    por año).
    Pero si se tiene en cuenta el nivel de edad promedio de las personas que trabajan
    en las agencias de publicidad y departamentos de marketing, no sorprende la
    actitud imperante hacia el mercado maduro. El Instituto de Profesionales de
    la Publicidad dice que 49% del personal en agencias británicas tiene
    menos de 30 años, y 81% tiene menos de 40. Sólo 6% tiene más
    de 50.
    Otra encuesta –Age Concerní– revela que sólo 7% de las
    personas que aparecen en programas de televisión, de ficción o
    no, tienen 60 años o más, comparado con 21%, que es la relación
    en el mundo real. A la vez, la proporción de personas entre 25 y 44 años
    que aparece en televisión es el doble de la relación en el mundo
    real.
    ¿Qué es lo que pasa? Las opiniones están divididas. Mucha
    de las personas que están en el negocio publicitario dicen que el “mercado
    gris” no es el vellón de oro que pregonan algunos, y que dirigir
    publicidad masiva hacia ellos es un negocio incierto. Uno de los argumentos
    que esgrimen es que la gente mayor es fuerte consumidora de medios masivos,
    por lo cual es fácil llegarle. Pero los jóvenes son más
    difíciles de ubicar, por eso los anunciantes tienen que hacer más
    esfuerzos para encontrarlos y convencerlos.
    Un informe de Young & Rubicam Europe argumenta que ya para la edad de 35
    años, muchos consumidores tienen sus hábitos instalados y ninguna
    cantidad de avisos publicitarios o mensajes de persuasión los hará
    cambiar de marca o probar nuevos productos. Si fuera por la población
    “gris”, dicen, las nuevas tecnologías –tan dependientes
    de los primeros adoptantes– no llegaría a ver la luz. M