Este invierno, Esquel estuvo de fiesta, aunque lo que celebraba no era una buena temporada de esquí sino el anuncio de una empresa estadounidense, Meridian Gold, que daba a conocer la conclusión exitosa de su fusión con la inglesa Brancote Holding, a su vez, propietaria de El Desquite, una firma minera vecina a la ciudad con un yacimiento de oro con reservas por 4,5 millones de onzas.
El motivo de festejo fue, en realidad, la ratificación por parte de la empresa americana de que iniciará la construcción durante 2003 de la mina que, al año siguiente, estará produciendo 300.000 onzas de oro, según comenta Guillermo Hughes, director de Minería de Chubut.
Para la Provincia, la noticia es más que importante. A los precios actuales, esa producción significará una facturación de US$ 96,6 millones y una masa salarial estimada oficialmente en $ 5,2 millones al año. Además, según los chubutenses, el proyecto se convirtió en un llamador para numerosas firmas que esperan encontrar sus propios yacimientos.
De hecho, son muchos los buscadores de oro que recorren la Cordillera de los Andes, desde Salta hasta Santa Cruz, motivados por algo más que las potenciales reservas naturales: la devaluación del peso y revaluación del oro en el mercado mundial relanzaron proyectos mineros y generaron nuevos anuncios de inversión por montos que superan los US$ 2.000 millones para el próximo lustro.
Mercados que relucen
La onza troy, parámetro internacional para el mercado aurífero, cotizaba US$ 322 al cierre de esta producción, lo que representaba una mejora de 15% año contra año. Sucede que, a partir del ataque sufrido por Estados Unidos en septiembre del año pasado, el oro exhibe un rally alcista que llegó a tocar los US$ 330 durante mayo para estabilizarse luego alrededor de los US$ 320, repercutiendo sobre el sector. Las acciones de la industria mostraron una evolución casi paralela mientras el promedio Dow Jones o Standard & Poor´s iba hacia la baja. Este factor no es menor para la industria aurífera: mejora el financiamiento bursátil y las expectativas de ganancias con una rentabilidad que ha regresado a los dos dígitos después de mucho tiempo.
Pero, ¿cuál es la perspectiva a largo plazo para el sector? En julio la onza vivió una prueba de fuego cuando cayó a casi US$ 300, amenazando retomar la tendencia declinante de los últimos 20 años. Pero para agosto volvió a ubicarse sobre los US$ 320, y algunos analistas sostienen que una mejor valuación no sería sorprendente. La debilidad del dólar y los activos financieros estadounidenses más la situación de conflicto latente convierten al oro en un activo seguro para los inversores, pese a que la demanda es la más débil de los últimos tres años.
La Argentina ya tuvo pruebas de la importancia del factor bursátil. Durante el quinquenio concluido en 1998, numerosos proyectos intentaron fortuna en el país, aprovechando sus potenciales reservas y un marco jurídico propicio. Pero para 1999, cuando la onza cayó a US$ 250, el sector se planchó y sólo un par llegó a buen puerto. El mayor fue Minera Alumbrera, en Catamarca, que comenzó a operar comercialmente en 1998 después de una inversión de US$ 1.200 millones. Este año, la empresa ya incrementó la extracción de oro en 51% y su capacidad de molienda en 30%, mediante una inversión de US$ 40 millones.
El otro proyecto plasmado en actividad productiva fue Cerro Vanguardia, ubicado en Santa Cruz, que requirió un desembolso de US$ 450 millones por parte de sus fundadores: Pérez Companc, hoy desvinculada de la firma, Fomicruz, empresas del Estado provincial, y Anglo Gold, la segunda mayor minera de oro del mundo.
Las proyecciones de las empresas que operan en el país son variadas. Para Roberto Carvalho Silva, director para Sudamérica de Anglo Gold, accionista mayoritaria de Cerro Vanguardia, es “razonable considerar una franja de entre US$ 295 y US$ 310 para la cotización de la onza”. El proyecto Desquite se basa en una estimación del precio de la onza en US$ 315; y los directivos de Barrick, dueña de los proyectos Veladero y Aqua-Lama, en San Juan, anunciaron a sus accionistas que esperan vender a US$ 365 a partir de este tercer trimestre del año.
Oportunidades y recaudos
La devaluación también fue un llamador para que numerosas empresas desempolvaran planos y perforadoras durante el año. “Representa una oportunidad sin precedentes para la exploración”, afirma Joseph Grosso, CEO de IMA Exploration, empresa exploradora canadiense que reflotó una media docena de proyectos con vista al nuevo escenario.
Los beneficios de la medida deberían ser directos, ya que la totalidad de la producción se exporta y, según las fuentes de la industria consultadas por MERCADO, la incidencia de los bienes importados no debería superar 55% de la inversión. De hecho, otras exploradoras como Yamana, Buenaventura, Mauricio Hochschild, Tenke Minerals y Mansfield, siguen el razonamiento expresado por Grosso.
Los números pueden variar de un yacimiento a otro pero la experiencia internacional puede dar un parámetro. En Sudáfrica, el costo de producción cayó 15% durante 2001 cuando el Rand se devaluó 47%.
Quienes manifiestan recaudos son los responsables de las inversiones más antiguas. En la Cámara Argentina de Empresarios Mineros, muestran reservas para el optimismo. Los cambios en el régimen cambiario y las transferencias de utilidades, alteraron el compromiso de mantener por 30 años el régimen fiscal para las actividades ya emprendidas. “La devaluación incentiva actividades exportadoras como la nuestra, siempre y cuando la economía alcance un equilibrio que elimine la incertidumbre y evite una hiperinflación que licue los beneficios”, admite cautelosamente Carvalho Silva, el ejecutivo de Anglo Gold. “Por otro lado, para convertirse en un país minero a largo plazo, es necesario que se mantengan las reglas claras y la legislación comprometida”, acota. Y deja traslucir su preocupación por la estabilidad cambiaria que exige el sector.
Anglo Gold invirtió US$ 92 millones para quedarse con la participación de Pérez Companc en Cerro Vanguardia. ¿Cómo se entiende el desembolso en este marco de incertidumbre? “Creemos en el país y en que el gobierno respetará la legislación. De ese modo podremos aumentar las exploraciones y ampliar la capacidad de procesamiento”, presiona el directivo de origen brasileño.
Negocios son negocios
Con todo, la industria de la minería del oro tiene características propias que fuerzan a sus actores a asumir altos riesgos. El oro es una industria tomadora de precios que se fijan en los mercados de Londres o Nueva York. El único diferencial entre los actores es el costo de producción. “Así, muchas empresas ampliaron su producción para lograr escala o apostaron al incremento de la productividad”, explica Paul Burdon, analista de World Gold, medio especializado en la industria. “Lo segundo es una ventaja para las minas sudamericanas cuyos costos de explotación son menores a la media de la industria”, apunta.
Por caso, la misma Anglo Gold cerró 24 de las 38 minas que poseía inicialmente en Sudáfrica y compró operaciones en el resto de África, Australia y América del Sur. Su costo operativo es de US$ 133 la onza en Cerro Vanguardia, US$ 184 en el promedio sudafricano. Otros yacimientos como El Desquite, de Meridian Gold, trabajarán con un costo operativo aún mejor, US$ 102 por onza. Estos valores no son los más competitivos del mercado internacional, pero están bien por debajo de la media.
Otras empresas, como Barrick, no tienen definido el costo operativo que requerirá la explotación pero sí tienen en claro el valor de sus yacimientos: durante 2003 comenzará la construcción de la mina en Cerro Veladero y en 2004 comenzará la explotación comercial. La mina tiene una reserva de ocho millones de onzas de oro, de las que la empresa podrá extraer medio millón por año, durante una década.
| MERCADO On Line le amplía la información: • "El monto se invertirá • "La crisis no llega a la minería. • "Pagará 3,7 millones • "La extracción sigue • “Por la retirada de Cerro Vanguardia |
