Washington irá aumentando controles y supervisión sobre fondos de cobertura. Es decir, los que manejan futuros y opciones vía instrumentos derivativos y los contratos que originen. Pronto deberán identificarse ante el Tesoro. Ese departamento federal propone, en efecto, exigir a esos intermediarios -a menudo vinculados a bancas extraterritoriales, off shore– revelar identidad, controlantes y otros datos ante el área de inteligencia. Hasta ahora, estos fondos eludían muchas normas federales que hacen a servicios bancarios y financieros.
La franja atiende, esencialmente, grandes clientes físicos e institucionales. En economías centrales, no incluyen conglomerados múltiples; pero sí en países emergentes y periféricos. Según el futuro esquema, los fondos de cobertura, tanto en Estados Unidos como en “puertos francos” off shore -especialmente tributarios-, deberán inscribirse ante la red supervisora de delitos financieros (Financial Crime Policing Network), manejada por Tesorería y Justicia.
Esto será obligatorio para carteras superiores al millón de dólares, con clientes o socios residentes en Estados Unidos. A criterio de los economistas Joel Kurtzman (Harvard) o Paul Krugman, parece un primer paso hacia el cobro de impuestos sobre una masa de dinero “caliente” que recicla US$ 3,2 millones diarios. “También sería factible -opina el Nobel Joseph Stiglitz- alguna forma de tasa Tobin”. Por de pronto, los activos básicos del sector sumaban US$ 278.000 millones en 2001 y cada dólar de sustento puede multiplicarse 20 a 40 veces en la red virtual.
