domingo, 21 de junio de 2026

    Dos hipótesis para el el precio del petróleo

    Los veteranos halcones de la presidencia de George Bush padre (que secundaron con entusiasmo la guerra contra Irak en 1991) están ahora contra el frenesí bélico del hijo. En forma rotunda, uno tras otro desaconsejaron iniciar un ataque en serio contra el régimen de Saddam Hussein. Los fundamentalistas que rodean a W, como le dicen a junior, siguen adelante con los preparativos; en especial Dick Cheney, el vicepresidente, quien capitanea la ofensiva propagandística.


    Para los analistas militares y energéticos no hay duda: si Estados Unidos ataca a Irak y en 48 horas domina la situación, el precio del petróleo puede caer a entre US$ 6 y 7 el barril. Si ocurre lo contrario -que es lo que se considera más probable – podría superar los US$ 50 por barril.


    La primera hipótesis aterroriza a las grandes empresas petroleras, que verían caer estrepitosamente sus ingresos y su valuación bursátil. La segunda hipótesis quita el sueño a todos los gobiernos de países desarrollados o emergentes que son consumidores y no producen. Por primera vez en 15 meses, hacia fines de agosto, el precio promedio del barril de petróleo crudo llegó a los US$ 30. Si no cediese en un lapso razonable, el repunte económico en Estados Unidos correría peligro y la Unión Europea ingresaría en “estanflación” (estancamiento inflacionario).


    La multiplicación de señales agresivas de Washington a Bagdad tenía mucho que ver con el avance de cotizaciones petroleras: 17% en 60 días. Estados Unidos es el mayor consumidor del mundo e importa 55% de sus requerimientos. “Los precios pueden llegar a US$ 35-40 sin tener aún impacto grave en la economía estadounidense. Pero sí lo tendrán sobre la Unión Europea”, señalaba la consultora RBC Dain Rauscher, de Chicago.


    Sin embargo, en medios académicos circulaban proyecciones bastante más alarmantes. Una de ellas, atribuida al Pentágono y citada por el conservador Thomas Friedman en el New York Times, prevé picos superiores a US$ 50 por barril. Sus efectos llevarían hasta 7,5% anual la inflación en el bloque OTAN.


    Mientras, el dólar cedía ante el yen, el franco suizo y la libra, porque los mercados esperaban que los árabes vendieran más activos en moneda estadounidense. Irónicamente, justo cuando el alza del crudo mejoraba sus perspectivas de ingresos a mediano plazo.


    Los saudíes y sus vecinos peninsulares (Kuwait, E.A.U., Qatar, Omán) controlan US$ 1,2 billón (millones de millones) en el exterior, excluyendo bienes raíces y suntuarios. Según el Saudi American Bank, este año ya se han desprendido de US$ 200.000 millones en activos financieros. De acuerdo con el Financial Times, “ven débil al dólar a causa del creciente déficit fiscal -por gastos bélicos relacionados con el terrorismo islámico- y el menor ritmo del repunte económico en Estados Unidos.”