Los analistas consultados para este informe creen que los actuales valores de los commodities se mantendrán durante bastante tiempo. “Más allá de algunas excepciones, si miramos la relación de stock con consumo, vemos que el stock está muy bajo. Por eso creemos que no debería haber caídas de precios”, explica Gonzalo Stafanell, representante en la Argentina del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).
Esta situación, similar en algunos aspectos a la registrada en la temporada 1995-1996, llevó a algunos especialistas a pensar, antes de los atentados del 11 de septiembre, que podrían volver a alcanzarse esos precios. Pero hoy ya no se cree que esto pueda ocurrir.
Stefanell advierte que “también hay que tener en cuenta otras variables, como la presencia cada vez más importante de capitales especulativos en Chicago”.
Stefanell alude a una tendencia que se viene observando desde hace cuatro a cinco años: cuando Wall Street deja de ser una plaza atractiva, muchos fondos especulativos se lanzan a jugar con los mercados agrícolas de futuros y opciones. De esta manera, los precios bajan o suben por motivos que no tienen nada que ver con la oferta o la demanda real ni con los pronósticos de producción que realice el Departamento de Agricultura de Estados Unidos.
Pronósticos prudentes
A la hora de indagar en el corto plazo, los especialistas no avizoran, tampoco, grandes modificaciones en el escenario para la próxima cosecha 2001-2002. “Hoy por hoy, no percibo que las cosas puedan cambiar de manera significativa. Creo que nos vamos a tener que ir acostumbrando a estos precios”, dice Rogelio Pontón, de la Bolsa de Comercio de Rosario.
Un poco más optimista, el secretario de Agricultura de Santa Fe, Oscar Alloatti cree que podría haber alguna pequeña variación positiva. “Dependiendo de los granos, puede haber precios entre 5 y 15% más altos que el año pasado. Pero no más que eso”, advierte el funcionario.
Sin embargo al momento del cierre de esta edición, muchas variables estaban lejos de ser despejadas, por lo que existe consenso sobre la conveniencia de que los productores tomen sus recaudos y se cubran. “Por eso estamos invitando a la gente a que trabaje con los mercados a futuro para poder asegurar al menos los costos”, dice el secretario de Agricultura de Santa Fe.
Aquí cabe mencionar algunos cambios producidos en los destinos de las exportaciones agroalimentarias argentinas que resultan significativos para analizar qué factores pueden influir en la demanda.
- En los primeros siete meses del 2001 el sudeste asiático desplazó
al Mercosur en orden de importancia como destino de los embarques. Estos países
incrementaron 4% su participación y se ubicaron en el segundo lugar. - El Mercosur perdió 2% y se ubicó tercero.
- La Unión Europea mantuvo su holgado primer lugar con 27%, a pesar
de haber retrocedido 1% con respecto al año pasado. - Medio Oriente, por su parte, también incrementó su participación
hasta casi igualar al Nafta. - La caída del Mercosur se produjo como consecuencia de un descenso
de 12% de las exportaciones a Brasil.
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