A pesar de que el campo es el único sector de la economía argentina que crece en medio de la recesión, se estima que algo más de 60.000 productores debieron dejar la actividad en los últimos años.
Esto ha llevado a imponer una tendencia que va ganando fuerza. En todas las provincias se está tejiendo un entramado de redes de productores. Para ellos, está claro que en el futuro serán cada vez más dependientes entre sí. Y no sólo entre los propios agricultores, sino también con las empresas proveedoras de insumos y servicios.
La imagen de los productores absolutamente independientes y tradicionalmente desconfiados de las sociedades, parece ser ya una foto del pasado, más que una película del futuro.
“Ya no tiene mucho sentido trabajar de manera autónoma, porque se hace mucho más difícil acceder a oportunidades de negocios e información”, dice Gustavo Grobocopatel, gerente de Los Grobo, una de las redes más extensas que operan hoy en la Argentina, en la que se reúnen productores, empresas proveedoras de servicios e insumos agrícolas. Con sede en la localidad bonaerense de Carlos Casares, Los Grobo cultiva cerca de 65.000 hectáreas en la provincia de Buenos Aires y factura unos US$ 60 millones anuales.
El concepto de red o networking es relativamente nuevo en el área de los agronegocios y viene a reemplazar el concepto de las asociaciones tradicionales. Es mucho más flexible que ellas y por eso se adapta más fácilmente a un número elevado de integrantes. Requiere una integración de las operaciones, pero no involucra necesariamente el patrimonio de las empresas o de los productores que se asocian.
Entre redes
Esta característica permite que cada productor forme parte no sólo de una, sino de múltiples redes, según determinadas áreas o fines.
“Nuestra red está conformada por muchas empresas unidas en forma multidireccional”, explica Grobocopatel. Una red está conformada por Los Grobo con sus productores clientes, que a su vez se relacionan entre sí. Al mismo tiempo, se forman nuevas redes con los proveedores de servicios, como los cosecheros, los que siembran, y los transportistas.
“Yo me relaciono, además, con otras redes que tienen sus propios acopios y redes de productores, y así se forman las redes de redes”, señala Grobocopatel.
De esta manera el negocio gana escala, baja los costos y aumenta poder de negociación.
“Somos una red que une a nueve familias de productores. Pero además funcionamos en red con otras 39 empresas de servicios agrícolas que siembran, cosechan o transportan”, afirma Oscar Alvarado, presidente de El Tejar, que cultiva 50.000 hectáreas y factura cerca de US$ 20 millones.
El fenómeno aún es incipiente en la Argentina pero ya cuenta con muchos adherentes. Entre los principales impulsores de la idea están los grupos Crea. “Actualmente, hay una buena cantidad de productores organizándose en distintas partes del país y en gran medida como consecuencia de las ideas del movimiento Crea”, sostiene Alvarado, quien también es integrante de la comisión directiva de AACREA la entidad que nuclea a los diversos grupos de todo el país.
Entre los especialistas y consultores también existe consenso acerca del potencial que tiene el networking. “Creo que la formación de redes de productores es la única salida que tienen los agricultores chicos y medianos. Si no lo hacen, todo es muy difícil”, dice Gonzalo Stefanell, representante en la Argentina del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), un organismo del sistema de las Américas, integrado y sostenido por las áreas de agricultura de los gobiernos del continente.
“En un marco de concentración, los empresarios rurales tendrán que pensar en hacer alianzas con otros productores para conseguir la escala que les permita quedar en el negocio. Estas alianzas posiblemente se hagan manteniendo la individualidad de cada productor”, sostiene Marshall Martin, un experto en agronegocios de la Universidad de Purdue, Indiana, Estados Unidos. Martin fue uno de los expositores en el reciente congreso de los grupos Crea realizado en Mar del Plata.
El chacarero global
Un ejemplo práctico de esto es la sociedad que armaron ocho pequeños productores de la zona de San Justo, provincia de Santa Fe. Formada en 1994, en seis años logró multiplicar por tres el área cultivada y puso en marcha una empresa de servicios agropecuarios a terceros.
“Para nosotros, asociarnos fue una necesidad. Y esto se ve claramente cuando se observa lo que les pasa a los productores que quieren seguir solos”, dice Juancho Milesi, uno de los fundadores de la red Alternativa.
Las redes no son patrimonio exclusivo de los productores o empresarios de una determinada escala. Naturalmente, es particularmente útil para pequeños productores Pero las organizaciones que ya administran negocios de mayor desarrollo relativo también las usan, ya que les sirven para conseguir oportunidades de negocios que de otro modo les resultarían más difíciles.
Es el caso de la red de redes que formaron Los Grobo y El Tejar. Estas dos organizaciones tienen un acuerdo de integración y además están interesadas en unirse para ir a cultivar a Brasil.
“El objetivo es avanzar hacia la formación de una empresa global. Y transformar en una oportunidad lo que hoy es una amenaza latente para los agricultores argentinos”, dice Grobocopatel.
Brasil cuenta con una superficie estimada en cerca de 16 millones de hectáreas potencialmente cultivables y que hoy permanecen inexplotadas en la zona de Mato Grosso y Goias. Su eventual incorporación a la explotación agrícola tendría un fuerte impacto competitivo para la producción argentina.
El trabajo en networking también sirve para que las pequeñas redes puedan unirse a organizaciones de mayor escala, facilitando el acceso a información. A los productores se les hace cada vez más difícil acceder a capacitación técnica para el control de nuevas enfermedades en los cultivos, tarea que anteriormente se realizaba a través del Inta, hoy debilitado por las restricciones presupuestarias. El trabajo en redes, entonces, asegura la capacitación, a un menor costo que si se realizara de manera individual.
Las redes también pueden transformarse en la llave de acceso a una serie de nuevos negocios conocidos como mercados canalizados, relacionados con la producción de las denominadas especialidades. Muchos de estos mercados no están abiertos, sino que sólo se encuentran disponibles para aquellos que formalizan acuerdos con los laboratorios que desarrollan las especialidades.
“Estamos trabajando una línea de mercados canalizados con Syngenta
dirigido a productos de la tercera generación de biotecnología,
como nutraséutica, fármacos, alimentos que curan. Todavía
nos encontramos en una etapa incipiente, armando la red originadora para ese
proyecto. Y este negocio no es sólo para nosotros sino que podrán
participar otros productores que adhieran a la red”, explica el directivo de
Los Grobo.
| Los Grobo De empresa familiar a grupo económico Una de las Pero los “Es muy El otro La intención “Queremos De cara De todos Los Grobo Su facturación Su esquema La empresa |
| El Tejar Gerentes con futuro El Tejar “El eje Actualmente Con vistas A la hora Además, El Tejar El objetivo El Tejar “Ya en el Sin embargo, |
| Alternativa Pequeños en vías de crecimiento Alternativa “Ya en 1986 A mediados La demanda “Algunos Los planes |
