miércoles, 17 de junio de 2026

    Socios para obras en época de riesgo

    La tercera edición del foro bilateral de negocios entre Gran Bretaña y la Argentina, que se celebró en octubre en Buenos Aires, tuvo como protagonista al British Consultants Bureau, una organización compuesta enteramente por profesionales de diversas disciplinas (ingenieros, arquitectos, asesores de management, contadores, abogados).


    “No siempre tiene sentido llegar a un país que está en la cima de su ciclo económico. Desde el punto de vista de la consultoría, a veces es mejor presentarse cuando un país está en dificultades, como es el caso de ustedes ahora. Porque entonces podemos, si se quiere, ayudar a mejorar desde la base”, comentó, en un diálogo con MERCADO, el duque de Gloucester, un arquitecto egresado de la Universidad de Cambridge, quien participa, desde hace dos décadas, en las misiones del BCB.


    El leit motif de este viaje fue la oferta de asesoramiento para proyectos de infraestructura, un área en la que los británicos han acumulado experiencia internacional, especialmente en asociaciones de empresas privadas y búsqueda de fuentes de financiamiento.


    “En Gran Bretaña, ciertamente, hemos avanzado bastante en el terreno de financiar programas valiosos de infraestructura con ayuda de capitales del sector privado. Uno de nuestros puntos más fuertes durante la última década es que, en cualquier lugar del mundo a donde vamos, tratamos de conseguir un socio local. Esto es mucho mejor que llegar a un país y decir nosotros somos los expertos y les vamos a explicar qué cosas hay que hacer y cómo hay que hacerlas“, señala el duque de Gloucester.


    Defender el proyecto


    La misión de consultores británicos llegó en el momento en que el riesgo país de la Argentina perforaba el techo de los 1.800 puntos, un signo poco auspicioso para hablar de proyectos de infraestructura.


    Sin embargo, Peter Garratt, presidente de la firma Knight Piésold (especializada en servicios de ingeniería, economía, finanzas y medio ambiente), sostiene que “los proyectos no deben ser necesariamente juzgados por los antecedentes del riesgo soberano. En el caso de proyectos que son viables, no tiene por qué suprimirse el respaldo financiero. Es el proyecto mismo el que se va a defender, en lugar de buscar apoyo para el país en el ámbito internacional”.


    Entre las áreas donde los consultores británicos consideran que existen mayores oportunidades de desarrollo de proyectos sobresalen los ferrocarriles (“los nuestros también fueron construidos por los ingleses”, señaló, con humor anglosajón, uno de los miembros del grupo), las obras energéticas, sanitarias y viales.


    Desde su óptica, el margen de acción de las firmas privadas se ha expandido a partir de que los organismos monetarios internacionales, como el Banco Mundial o el BID, se muestran cada vez más inclinados a actuar como catalizadores de sociedades privadas, en lugar de gerenciar ellos mismos el proyecto.


    “Una de las cosas que aprendimos en esta visita es que, aunque sea como una lista de deseos, sería bueno que los argentinos elaboren un plan maestro de lo que quieren hacer y en qué plazo querrían que se haga”, señala el duque de Gloucester. “Nosotros tuvimos problemas parecidos en Gran Bretaña, cuando se achicó nuestra base industrial con la aparición de otras plataformas con costos de producción mucho más bajos. Ustedes tienen aquí una población tan preparada e innovadora, que el país debería avanzar en la dirección de las nuevas tecnologías.”


    “En estos últimos años aquí se hicieron transformaciones importantes en la infraestructura. La Argentina tiene un sistema federal, de modo que inevitablemente tiene que haber diferencias entre las prioridades del gobierno central y las de las provincias. Lo cual suma un factor más de dificultades para trazar ese plan maestro. Pero en la mayoría de los países hay siempre varios planes en competencia, y se requiere un esfuerzo para decidir cuáles son los proyectos más urgentes.”