Desde su inauguración, en 1995, la Universidad Empresarial Siglo 21 de Córdoba creció sostenidamente hasta alcanzar el plantel actual de 2.500 alumnos que cursan 18 carreras vinculadas con el mundo de los negocios. Ante este proceso de expansión, la capacidad del edificio institucional, ubicado en el centro de la ciudad de Córdoba, fue desbordada. Aunque la compra de otro inmueble asomaba como la alternativa más inmediata, las autoridades de la universidad decidieron abordar un proyecto de crecimiento a lo grande. La adquisición de 36 hectáreas en las cercanías del aeropuerto de la capital cordobesa, hace ya casi tres años, fue el primer paso para comenzar a planificar la construcción de un campus similar al de las más prestigiosas universidades estadounidenses.
Aun en el contexto de una economía recesiva y plagada de incertidumbres, el proceso no se detiene. La vocación de crecimiento de Siglo 21, en el centro geográfico del país, puede ser un ejemplo para emprendimientos similares que han postergado, sin fecha, la expansión prevista.
“Los costos del proyecto, que suman US$ 9 millones, eran equivalentes a los de levantar torres en la ciudad”, cuenta Juan Carlos Rabbat, presidente de la Fundación de la Universidad Siglo 21. “Pero, finalmente, nos decidimos por la construcción del campus. Esto nos permite pensar en un ambiente académico donde alumnos, investigadores y docentes sean más eficientes en sus tareas de formación.”
Según explica Rabbat, debido a que la universidad requiere dedicación full time los tres primeros años, uno de los principales objetivos era contar con un espacio académico, más allá de las aulas, que les ofreciera a los alumnos diferentes lugares para el estudio y el trabajo en grupo.
Un plan perenne
El master plan del proyecto, a cargo del reconocido arquitecto César Pelli, privilegia un diseño del espacio que le permite a la universidad evolucionar y crecer sin necesidad de nuevos retoques. “Se podría decir que es un plan perenne”, asegura Rabbat. “El día que los edificios sean antiguos se demolerán y se construirán otros más modernos pero no están previstos los parches. El campus podrá tener árboles de 500 años que no hará falta cortar”. El diseño se realizó luego de un proceso de benchmarking que incluía diez campus de Estados Unidos. Se dedicó especial atención a los espacios verdes y a la funcionalidad de la distribución de los lugares.
La primera etapa, que ya está en marcha y demandó una inversión de US$ 4,5 millones, incluye la construcción de un lago artificial y tres edificios que albergarán, en 5.300 metros cuadrados, 40 aulas, un auditorio con capacidad para 350 personas y un club estudiantil donde se ubicarán el comedor y los servicios centrales. Una vez realizada la mudanza de la universidad, dentro de un año y medio, se comenzará a levantar el edificio institucional, que contará con una biblioteca y alojará los departamentos de investigación y desarrollo y las áreas de administración y gestión. Antes del 2008 se prevé la concreción del proyecto de residencias estudiantiles y de un instituto de investigación.
Aunque la recesión de estos últimos tres años no detuvo la ejecución del emprendimiento, Rabbat reconoce que la dificultad del acceso al crédito retrasó las obras en alrededor de un año. La inauguración de la primera etapa, prevista originalmente para marzo del año que viene, se trasladó al primer trimestre del 2003.
De ahora en más, señala el presidente de la fundación, el financiamiento del segundo tramo de las obras, con una inversión de alrededor de US$ 5 millones, provendrá únicamente de recursos propios el superávit de la Universidad entre abril del 2000 y febrero del 2001 ascendió a US$ 1.295.000 y de la captación de fondos a través del apoyo empresario. “Aunque en la Argentina el fund raising no es una práctica habitual, estamos recibiendo promesas de ayuda financiera de las principales compañías locales”, señala Rabbat. El empresariado tiene muy en claro que el futuro de sus negocios y del país depende de la educación.
“Los ladrillos son sólo la envoltura de un proyecto de calidad académica”, afirma Rabbat. Por eso, uno de los principales objetivos es aumentar no sólo la cantidad de alumnos sino también la de investigadores y profesores. “Nuestra meta es duplicar la cantidad de estudiantes pero, sobre todo, queremos llevar de 20 a 40% la proporción de investigadores y docentes full time.”
“Planeamos tener un mix equilibrado entre profesores de dedicación exclusiva y profesionales exitosos en sus respectivas disciplinas que puedan transmitir a los alumnos su experiencia empresarial.”
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