jueves, 16 de abril de 2026

    Oro a cielo abierto

    En el sector minero se mantiene vigente una antigua superstición anglosajona, según la cual, cuando una mujer entra a una mina, sus instalaciones se derrumban.


    Julián Rooney, vicepresidente de Minera Alumbrera, la empresa que explota el yacimiento de Bajo de la Alumbrera, a 2.600 metros sobre el nivel del mar en la provincia de Catamarca, advierte que “esto vale para las minas subterráneas y la nuestra no lo es. Es una inmensa hoya”. De todas maneras, no cree en la leyenda y dice que en la empresa las mujeres son bienvenidas. En esta mina a cielo abierto, “en muchos de los camiones de 240 toneladas hay mujeres al volante. Y cuando el proyecto se inició, vinieron dos mujeres de Estados Unidos para instruir a los choferes de estos vehículos”.


    Minera Alumbrera pertenece a tres firmas internacionales: MIM Holdings, de Australia (50%), Río Tinto y Billiton, ambas inglesas, cada una con una participación de 25%.


    La compañía, que emplea a 800 personas (1.600 si se incluyen los empleos indirectos), inició sus actividades en el yacimiento en 1996 y ha invertido US$ 1.200 millones. Produce anualmente 170.000 toneladas de cobre y 570.000 onzas de oro. Factura alrededor de US$ 410 millones anuales, una cifra que varía según el precio de los commodities. Y exporta 100% de su producción.


    “La compañía trabaja en este yacimiento y no tiene intenciones de emprender otras explotaciones que no sean las que realiza hoy en día. Esto no significa que no se analicen inversiones relativas a esta explotación, con el objeto de complementarla, mejorarla y hacerla más eficiente. Pero hay condiciones generales que afectan este tipo de inversiones. Condiciones relacionadas con el proyecto de expansión y con la minería en general”, dice Rooney.


    Reglas bajo presión


    “La industria minera tiene tres etapas diferenciadas: la exploración, el desarrollo del proyecto (su viabilidad y construcción) y la etapa productiva. Desde el inicio y hasta que se obtiene el primer retorno transcurren entre nueve y doce años; de modo que lo más importante para la industria minera es el mantenimiento de las reglas del juego y la seguridad jurídica. Esto es básico”, afirma Rooney.


    Cuando habla de estas reglas se refiere “a los impuestos a los débitos y créditos bancarios y al destinado al desarrollo docente, de 1999, que no estaban incluidos entre los que se debían pagar en este tipo de emprendimientos, según el certificado de estabilidad fiscal otorgado por el Poder Ejecutivo”, argumenta.


    “La Ley 24.196, de Inversiones Mineras, establecía que cuando un proyecto se factibilizaba, se presentaba un listado de los impuestos vigentes hasta ese momento. Y el Estado nacional garantizaba que eran los únicos que un proyecto pagaría durante 30 años, el tiempo de estabilidad fiscal establecido. Y estos últimos no estaban definidos en aquel certificado.”


    Las empresas y la Cámara de Empresarios Mineros han hecho diversas presentaciones para que estos tributos no alcanzaran a las compañías que tenían garantizada la estabilidad fiscal. “Estos desvíos de la norma son los que desalientan a los inversores. A los precios internacionales, que no son los más favorables para las inversiones, se suma este problema”, lamenta Rooney.


    En 1996, cuando Minera Alumbrera comenzaba a ponerse en marcha, el precio de la onza de oro era US$ 410. Según Rooney, para que el proyecto fuera viable se estimó un promedio de US$ 350. Hoy ha descendido a US$ 270. En aquel año la libra de cobre (0,450 kilogramos) se cotizaba a US$ 1,10. La viabilidad se estimó con un valor de US$ 0,95 y el precio actual se encuentra en el rango de US$ 0,75-0,77.


    A pesar de estas caídas, Rooney destaca: “Hay varios proyectos en Chile y Perú que avanzan con prescindencia de los precios. No son el problema fundamental. Las empresas invierten donde tienen mayor claridad con respecto a las reglas de juego a futuro”.


    Estos factores han incidido en los resultados de la firma. Y Rooney reconoce que la rentabilidad no ha satisfecho las expectativas iniciales. “Con un gran esfuerzo en reducción de costos y aumento de la productividad, se apuntó a una mejora sustancial de la rentabilidad, que de todos modos no es alta. En minería, la eficiencia y la viabilidad de los proyectos se miden a partir del costo. Cuando los precios bajan, dejan de producir las minas que registran mayores costos. Minera Alumbrera está ubicada en la franja de 25% de los productores de menores costos. Esto hace que sea un proyecto muy sólido, y no hay duda de que la viabilidad se mantendrá a largo plazo”.


    Ranking minero, empresa y futuro


    En 1995 Mining Journal, una revista especializada editada en Inglaterra, realizó un estudio que colocó a la Argentina en el primer lugar entre los países mineros de los mercados emergentes. En seis años esta posición cambió sustancialmente y Rooney afirma que hoy “estaría ubicada entre los puestos 20º y 30º”.


    Según el ejecutivo, el descenso está relacionado con la credibilidad y el problema fiscal. “Se perdió competitividad. Cuando este proyecto se inició, el litro de gasoil costaba entre $ 0,18 y 0,20. Hoy está por encima de $ 0,48. Y los grandes equipos que trabajan en una obra de US$ 1.000 millones de inversión consumen alrededor de 50 millones de litros de gasoil por año”.


    Aunque el panorama no es el imaginado en el momento en que se inició el proyecto, el sector minero planifica el futuro sobre una base cuyos resultados se evalúan sólo en el largo plazo. Al referirse a las expectativas de la firma, Rooney dice: “El plan total de la empresa se estima a 15 años, que es la vida útil de Bajo de la Alumbrera. La intención es mantener el nivel de exportaciones y perfeccionar la eficiencia para mejorar la rentabilidad en la medida que las posibilidades geológicas del yacimiento lo permitan”.


    “Hay que recuperar la primera posición para traer inversiones. Por cada persona que trabaja en una mina, hay cinco que lo hacen afuera y le dan servicios de manera directa e indirecta. Estas externalidades son muy importantes.”


    Como parte del proyecto, la firma realizó mejoras de caminos y construyó una línea de alta tensión de 200 kilómetros, entre otras obras. “Todo quedará allí luego de que la mina se agote”, subraya Rooney, quien cree que lo importante es asegurar un desarrollo sustentable de la zona.


    “En la medida que el Estado nacional sea partícipe de la necesidad de transmitir señales sobre seguridad jurídica las inversiones fluirán”, afirma. Y agrega que la Argentina tiene ventajas comparativas en muchos rubros de la minería. “Tanto es así que varios suministros se fabrican en países mineros como Perú y Chile, con materias primas aportadas por la Argentina. Si hubiera un mayor desarrollo minero muchas empresas que operan en aquellos países se instalarían aquí y habría un fuerte factor de crecimiento.”