martes, 21 de abril de 2026

    La salud es lo que más importa

    El Estudio Nielsen de Hábitos y Actitudes en Capital Federal y Gran Buenos Aires indica que 38,1% de las mujeres consumen productos de bajo colesterol y azúcar, pero la proporción se eleva a 52,9% entre las de más de 50 años.


    Casi tres de cada cuatro de las mujeres encuestadas para la investigación de ACNielsen informaron que no hacían ninguna dieta. En cambio, bastante más de la mitad (56,7%) de las mayores de 51 años dijeron que seguían un régimen, por razones de salud, más que por preocupaciones estéticas.


    Del grupo de más edad surgió, por cierto, un dato particularmente alentador. En el promedio general de mujeres, 68% de las que seguían una dieta al momento de la encuesta dijeron que habían consultado a un médico, pero el índice de las que tomaron esa precaución se elevó a algo más de 83% entre las que tenían más de 50 años. En la franja de 18 a 25 años, sólo tres de cada diez habían buscado el consejo médico para empezar un régimen.


    El gran tabú


    Durante el año pasado, el laboratorio Wyeth Ayerst lanzó una campaña de prevención de los trastornos propios de las mujeres que rondan los 50 años, un terreno que en la Argentina asoma poco propicio para sus negocios. Mientras que en Europa y en Estados Unidos cuatro de cada diez mujeres recurren a las terapias hormonales al llegar a la menopausia, aquí sólo lo hace 4%.


    Alrededor de 1.500 mujeres asistieron a las charlas que el laboratorio organizó en Capital Federal, Gran Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Mendoza y Santa Fe.


    Viviana Drom, médica y gerenta del área de salud femenina de Wyeth reconoce que durante la campaña de información “notamos que había inconvenientes para hablar de la menopausia, una palabra que no se menciona habitualmente en los medios y que parece tener una connotación negativa. Así que nuestro programa de charlas se orientó, sobre todo, a hablar sobre los cambios en la salud cuando, naturalmente, se deja de ovular”.


    Para reforzar el mensaje, se buscó la participación de personalidades públicas, como Mora Furtado, Ana María Giunta y la escritora Yoli Fidanza, para que hablaran de sus propias experiencias.


    Boquitas pintadas


    Paula Larroque, gerenta local de la línea de cosmética de Christian Dior, estima que 30% de los US$ 4,9 millones que facturó la marca el año pasado proviene de mujeres mayores de 45 años.


    “Estas clientas son, desde luego, las principales consumidoras de productos antiarrugas, pero también de cremas hidratantes. Prestan particular atención a la calidad, y al prestigio de la marca, mientras que las más jóvenes apuntan a la practicidad”, señala Larroque.


    Alejandro Ceva, director de Arimex Group, uno de los mayores importadores de productos de belleza y cuidado personal, que comercializa secadores y planchas para pelo, rizadores, masajeadores para pies y aparatos para el tratamiento del acné, coincide en que las mujeres mayores “se preocupan más por la calidad del producto que compran. Observan lo que utilizan los profesionales, en cosmetología y peluquería. Al momento de comprar cremas faciales o tratamientos capilares tienen muy en cuenta cuáles son los que les han dado buenos resultados y cuando adquieren aparatos de belleza, se aseguran que sean de calidad profesional”.


    Los productos de Marta Harff también apuntan al segmento ABC1 (registran un costo promedio de $10 por unidad) e incluyen, además de cremas y tratamientos, sales de baño. “No son productos para mostrar, se llevan puestos”, comenta la fundadora de la firma.

    17