“El modelo que desarrolló Hubert
Rampersad encaja de maravilla con dos de nuestras prioridades”, dice Carlos Schmidt,
asesor de Paradigma Consultores. “La primera responde a uno de nuestros postulados
básicos desde el momento de la fundación de la compañía: explorar permanentemente
nuevas ideas para brindar conocimiento a nuestros clientes. La segunda es atender
la problemática actual de las empresas en nuestro país. Su modelo conceptual -que
propone restaurar el respeto por las aspiraciones de la gente- ensambla con nuestro
panorama empresarial hoy. TPS es un modelo que propicia una buena implantación
personal y corporativa para lograr que ciertos valores éticos permanezcan incólumes
incluso ante las presiones que pueden provenir de los accionistas o del mercado.
Si no es así, podemos terminar como Enron. TPS no siempre podrá evitar el riesgo,
pero si está bien estructurado al menos crea barreras de contención.”
El momento ideal
“¿Por qué traemos a Rampersad hoy? ¿Por qué no el año pasado? Porque recién ahora,
luego de tres o cuatro años negros, las empresas comienzan a moverse. Fueron años
de salvajes despidos, años en que no respetaron su contrato con la gente. La crisis
fue tal que lo único que importaba era sobrevivir. Ahora, con la lenta recuperación,
ha llegado el momento de restañar las heridas y reconstruir la relación con los
empleados para poder empezar a generar valor con el personal como aliado”, explica
Schmidt.
“Pero, por el otro lado, está el tema de la gente. Hace tres años el único objetivo
de los empleados era no perder el trabajo. Nadie se animaba a hacer un planteamiento
de cualquier tipo. Se contenía la respiración, y adelante. También las ambiciones
personales bajaron al nivel de supervivencia. Ahora, también en ese plano las
ambiciones comienzan a crecer. La gente comienza a recuperar su autoestima. Los
argentinos no estamos en una situación económica brillante pero está claro que
ya no estamos en medio de la crisis. El mercado se empieza a mover, nosotros lo
vemos en nuestros clientes”, asegura el ejecutivo. Y añade: “Hemos crecido 40%
este año y Paradigma no crece per se, sino porque crecen sus clientes”.
¿Cómo piensan integrar la teoría de Rampersad con la práctica del asesoramiento?
El trabajo de Hubert tiene dos ventajas, en mi opinión muy grandes. La primera
es que integró una cantidad de herramientas de management que estaban dispersas:
coaching, administración del tiempo personal, gestión de competencias, proceso
de calidad total, empowering. A nosotros nos contratan muchas veces para hacer
todas o alguna de estas cosas. Hasta ahora no teníamos un modelo completo que
integrara absolutamente todo. Ésa es la primera ventaja. Pero Hubert va un paso
más allá y se mete con el complejo tema de las ambiciones personales. Él lo aborda
así: es necesario que las empresas encuentren la manera de compatibilizar las
ambiciones personales con las corporativas. Sólo así aumentarán su eficiencia
y generarán valor. Su libro es un manual de aprendizaje, lleno de ejercicios concretos
para tomar conciencia de una serie de situaciones. Y si la incompatibilidad no
se resuelve, la persona tendrá dos opciones, o sigue frustrada o deberá irse de
la compañía.
A nosotros, como consultores, TPS nos proporciona un modelo que integra todas
las técnicas -coaching, empowering, etc.- y, además, introduce el factor de las
ambiciones personales que no estaba en ninguna bibliografía hasta ahora. Sólo
las ambiciones de la empresa parecían importar.
