martes, 10 de febrero de 2026

    Foco

    {Nuevo campo en cirugía cosmética}

    En pos de una belleza irreal

    Hoy muchos jóvenes retocan sus fotos… y luego las llevan al cirujano para que copie lo que quieren. Justamente la generación que celebra la diversidad y proclama aceptar la belleza natural, recurre más que nunca antes a la cirugía cosmética. La realidad está demostrando que los jóvenes no aceptan verse como son. La tecnología les permite retocar sus fotos. Según una investigación de la American Academy of Facial Plastic and Reconstructive Surgeons, 56% de los cirujanos encuestados el año pasado informaron un aumento en el número de clientes por debajo de los 30 años; y 55% de los profesionales dijo tener pacientes que solicitan cirugía para verse mejor en las selfies.

    {La otra publicidad}
    De influencers y aspirantes

    No es un secreto que a los influencers les atraen los “freebies”, o sea los regalitos. Cualquiera que siga a un bloguero de viajes en Instagram habrá visto posteos de él o ella descansando en una hamaca junto a una increíble pileta de natación con la jungla de Bali detrás. Y por lo general, esa estadía a todo lujo le sale gratis.
    La mayoría de ellos está allí sobre la base de que luego en Instagram, en sus blogs o en sus vlogs, publicarán a su audiencia de seguidores cada detalle de su estancia en ese lugar. Muchas marcas de hoteles de lujo ven un atractivo en esto porque les permite acceder a públicos nuevos en forma directa.
    Jack Morris y Lauren Bullen tienen, juntos, más de 5 millones de seguidores en Instagram. Constantemente se los ve en hoteles y playas lujosas y dicen que las marcas les pagan hasta 7.000 libras esterlinas para que posteen sus fotos. Obviamente el negocio es tentador.
    Kate Jones, gerente de marketing y comunicaciones del hotel cinco estrellas Dusit Thani en las Maldivas, dice que recibe por día por lo menos cinco mensajes de autoproclamados “influencers” solicitando freebies. Según Jones, solo 10% de las solicitudes merecen ser consideradas.

    {Animales domésticos con exceso de cuidados}
    La gran “humanización” de las mascotas

    Crecen los lujos con que se rodea hoy la vida de los animales domésticos.
    Algunos perros y gatos tienen reciben tantos cuidados como la más cuidada señora de la familia. Abrigos, vitaminas, juguetes, camas, frazadas, platos, manicuría, vacunas, controles veterinarios periódicos y participación en los paseos de sus dueños. Mascotas es un nombre que les queda chico. Muchos los llaman hijos y hasta le agregan un apellido al nombre. Se populariza su caracterización como “bebés peludos”.
    Hace varias décadas, cuando la mayoría de la gente vivía en casas con patio o jardín, el animal de la casa, ya fuera gato o perro, vivía afuera. Con la proliferación de la vida en departamentos, quien tiene una mascota en su casa debe compartir el espacio. La cama del perro o del gato casi siempre es la cama de sus dueños, los días los pasan en el lugar de estar de la familia y el tratamiento es el de un hijo más. Algunos interpretan este fenómeno como una consecuencia del aumento de hogares sin niños.
    Las estadísticas muestran que el año pasado los norteamericanos gastaron US$ 69.500 millones en sus mascotas, según la American Pet Association. Lo más curioso de todo este gasto se inscribe en el rubro de los procedimientos médicos, o veterinarios.

    {Crecen los nombres chinos}
    Google, la primera marca del mundo

    En el ranking BrandZ 2018 de las marcas más valiosas de 2018, compilado por Kantar Millward Brown. El surgimiento de marcas chinas s el rasgo más notable del ranking de este año. Si bien siguen dominando las marcas norteamericanas, especialmente las tecnológicas, negocios chinos como Tencent y Alibaba crecen velozmente en valor de marca. Lo hacen a un ritmo que duplica el de sus rivales estadounidenses.
    Las marcas europeas de lujo, mientras tanto, están atravesando un verdadero renacimiento gracias a que han comenzado a recurrir a las redes sociales. Gucci, por ejemplo, tiene más de 25 millones de seguidores en Instagram.
    Las marcas de telecomunicaciones van en caída mientras la atención de los consumidores se desvía hacia los fabricantes de teléfonos inteligentes o a las compañías que brindan aplicaciones servicios.
    Las marcas de bancos HDFC (India) y BCA (Indonesia) son notables excepciones en un ranking por lo demás dominado por Estados Unidos, Europa y China. Eso refleja el creciente poder de marca de los servicios financieros en esas economías.

    {El caso de las de origen vegetal}
    ¿Se puede llamar leche si no es de origen animal?

    El comisionado de la FDA Scott Gottlieb, dijo que la Food and Drug Administration piensa analizar el tema pronto.
    La pregunta que deberán resolver es si se puede llamar “leche” a un producto que no proviene de animales. Eso ha generado una verdadera ola de presiones en Estados Unidos. Por un lado está la Federación Nacional de Productores de Leche (NMPF, según siglas inglesas) que asegura que la FDA ya ha dado muestras de que su posición es que ningún producto con base vegetal debe ser identificado con la etiqueta “leche”. Según ellos, muy pronto el organismo comenzará a aplicar regulaciones que definen la leche como un producto animal, no vegetal.
    En la vereda de enfrente está la Asociación de Alimentos Basados en Plantas (PBFA), cuyos miembros afirman que confían en acercar material a la agencia con datos que avalan su postura. 
    Los tamberos se quejan hace rato de las etiquetas que dicen, por ejemplo, “leche de almendras o “leche de soja”. Técnicamente, dicen, no son leche.

    {Favoritos: millas de viajeros y compra de mercaderías}
    Los hackers roban datos de logueo y los venden

    La venta de datos personales es un negocio grande para los hackers: en los rincones más oscuros de la web, seguramente se pone en venta nuestra dirección de email y alguna que otra de nuestras contraseñas.
    Los cibercriminales compran toneladas de información de este tipo para tratar de loguearse a páginas web donde puedan alzarse con valores como dinero en efectivo, puntos con compañías aéreas o productos caros de todo tipo.
    En estos días más de 90% del tráfico en los sitios globales de e-commerce proviene de ataques de este tipo. Esos ataques tienen éxito en 3% de los casos y le cuesta al sector unos US$ 6.000 millones al año mientras la banca pierde unos US$ 1.700 millones anuales. El negocio hotelero y el de aeronavegación también pierden US$ 700 millones entre los dos, por año.
    Para robar eligen lugares con poca protección y luego usan datos de logueo en sitios y apps que son de mucho más valor y mejor protegidos.  Entrar a cuentas bancarias es una forma de monetizan la información de logueo robada.
    Otra forma de convertir datos robados en dinero es comprando mercadería de todo tipo que se puede revender fácilmente.
    Las millas de viajeros frecuentes también son codiciadas.

    {Cuando esté listo será la versión de los drones actuales}
    Un robot volador con forma de dragón

    Un grupo de científicos de la Universidad de Tokio sincronizaron cuatro propulsores conectados para crear un artefacto volador con forma de serpentina que llamaron DRAGON. En realidad el nombre es la sigla que corresponde al largo nombre completo en inglés: “Dual-rotor embedder multilink Robot with the Ability of multi-deGree-of-freedom aerial transformation”.
    El robot resuelve una serie de problemas que encuentran los drones actuales: puede ser lo suficientemente pequeño para volar en forma recta a través de espacios estrechos pero también tiene la habilidad de transformarse en formas capaces de transportar carga. El problema que presenta por ahora es que solo puede volar tres minutos.
    Los investigadores dicen que están trabajando para crear un drone con hasta 12 módulos, lo que daría al robot la posibilidad de usar sus dos extremos como pinzas para recoger objetos.

    {Imitan los más finos y los venden barato}
    Fabrican vino “fino” en laboratorio

    A Andrew Bell, un especialista con 35 años de experiencia en la industria del vino, le pusieron delante dos copas de vino tinto, en ambos casos una bebida con cuerpo, y aroma con notas de canela y cardamomo. Una llena con vino de una marca carísima de California llamada The Prisoner; la otra, un clon preparado en un laboratorio de Colorado de una compañía que toma vino ordinario y le agrega esencias y sabores que hacen que parezca un gran vino.
    Con este método, Replica Wine hace copias de los vinos más populares del mundo y les pone nombres audaces que revelan sin complejos que son copias. Una de esas marcas, por ejemplo es Pickpocket, que quiere decir carterista o punga, y los vende a la mitad del precio jactándose además de que nadie puede advertir la diferencia.
    Bell insertó su nariz en cada copa y luego tomó tres largos sorbos. Con su experiencia de 35 años catando vinos no pudo discernir cuál era The Prisoner y cuál la copia falsa.
    Tal vez estemos al comienzo de una revolución en la industria del vino, en la cual todo eso de sagrado sobre una cosecha, su conexión con la tierra y la luz del sol esté a punto de desaparecer.