jueves, 30 de abril de 2026

    Movilidad independiente y todo terreno

    Por Rocío Bravo

    “Cuando fundamos MubMi, en 2009, nuestro objetivo fue aprovechar las nuevas tecnologías de fabricación para hacer sillas de ruedas motorizadas confiables, prácticas, accesibles al público local y fáciles de utilizar. Innovamos el mercado local creando la B–90, la primera silla de ruedas motorizada accesible para uso dentro y fuera del hogar, en todo tipo de terrenos con resultados consistentes”, narra Daniel Cantale, director de MubMi Mobility Evolution, una de las empresas que recibió el soporte de Banco Galicia, en el marco de su programa Mezzofinanzas.
    La idea había surgido unos años antes. Precisamente en 2007 cuando Daniel tuvo un accidente automovilístico que le generó problemas de movilidad. “Durante el proceso de recuperación, uno de los tantos médicos que consulté, al explorar mis habilidades, sacó de uno de sus cajones del escritorio una serie de folletos de este tipo de productos y me sugirió que, en lugar de diseñar robots, desarrollara algo como eso que aparecía en los folletos. Hasta ese entonces lo poco que existía en el país era carísimo y no contaban con servicio técnico”. Así fue tomando forma la idea. En 2009 comenzaron a desarrollar prototipos, en 2010 armaron dos unidades en base a sillas convencionales que fueron donadas al Hospital Rocca. En 2011, fueron reconocidos por el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con el Premio Desarrollo Emprendedor, en la Categoría Impacto Socio Económico y/o Territorial del Proyecto, y en 2012 lanzaron formalmente el producto. En junio de 2015 comenzaron la comercialización, y ese mismo mes, lograron vender la primera unidad.
    En la actualidad, la firma cuenta con dos modelos de muy altas prestaciones. Por un lado, la B–90 para usuarios adultos que se caracteriza por su maniobrabilidad, confiabilidad, autonomía, velocidad y confort. Por otro, la C–100–S, para usuarios desde niños hasta adultos con sobrepeso, que es el resultado del agregado de ciertas mejoras tecnológicas del modelo B–90. Este es un producto más sofisticado que el anterior. A la vez de conservar los mismos principios de diseño, agrega elementos que mejoran el confort, la seguridad y la performance en velocidad. Por último, la empresa cuenta con una línea de accesorios que incluye apoyacabezas, rampas plegables, almohadones y un dispositivo para rotar el apoyacabezas.
    En cuanto a los diferenciales de la marca, Cantale sostiene que son el único desarrollador y fabricante de este tipo de productos, de alta gama, en la región Cono Sur. “Nuestras ventajas competitivas principales son una mejor relación precio-calidad; que contamos con producción estándar, opcionales y customización; que ofrecemos distintos modelos para distintas necesidades; que nuestro canal de distribución es directo al usuario, a su núcleo familiar y a su médico o terapeuta; y, sobre todo, lo que nos distingue, que es la innovación tecnológica”.


    Constanza Gorleri

    Y continúa: “Nuestra empresa se dedica a generar formas para que las personas se movilicen de manera independiente. Vendemos independencia de movimientos. Por ende, es una empresa de ingeniería en mecatrónica y la marca paraguas es Cantale Engineering, mientras que MubMi es nuestra sub-marca destinada a desarrollar sillas de ruedas motorizadas de alta performance. A su vez, hay otras marcas con proyectos en desarrollo que estarán saliendo al mercado con otro tipo de soluciones de movilidad”.
    Mirando hacia atrás, Daniel recuerda un comienzo muy humilde, “una compañía de garaje, que desarrollaba productos muy innovadores, productos que realizaba yo mismo en mi casa con alguna colaboración de proveedores de forma ocasional. Hoy tenemos una marca reconocida dentro del colectivo o segmento de consumidores, somos cinco personas que dedicamos nuestra labor diaria a satisfacer una demanda creciente”.
    En ese camino, MubMi ha recibido distintos tipos de reconocimientos. Uno de ello fue por parte del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires con el Premio Desarrollo Emprendedor 2011, en la Categoría Impacto Socio Económico y/o Territorial del Proyecto. Al respecto, el emprendedor dice: “Los reconocimientos siempre son importantes y un estímulo muy interesante. Principalmente, cuando vienen de parte de un gobierno, con todo lo que ello implica: un concurso donde gana el mejor. Esa participación me llevó a otro concurso llamado Naves del IAE – Universidad Austral. En ambos casos, pude recibir mucha ayuda de parte de profesionales con amplia experiencia que nos asesoraron como dar los primeros pasos y cómo seguir adelante”.
    Pero hay más. MubMi fue una de las empresas seleccionadas por Banco Galicia para su programa Mezzofinanzas, una iniciativa que ratifica su compromiso con proyectos innovadores, económicamente viables y con vocación de escala, que busquen generar un alto impacto social o ambiental a través de los productos que comercializan o servicios que ofrecen. Desde la entidad financiera, Constanza Gorleri, gerente de Sustentabilidad, argumenta: “Decidimos acompañarlo entendiendo el gran impacto social que producirá en términos de inclusión para personas con discapacidad, facilitándoles el acceso a lugares donde, con las sillas de ruedas convencionales, no podrían acceder”.
    Por su parte, el ideólogo de este emprendimiento sostiene: “Asumo que me seleccionaron debido a que nos dedicamos a apoyar a un colectivo de gente muy vulnerable y que necesita ayuda para poder desarrollar su propia vida. Se trata de incluir y dar oportunidades a otras personas. Nos han ayudado muchísimo, desde facilitar los engorrosos trámites administrativos hasta otorgar un crédito a tasa subsidiada que nos ha permitido comprar materiales y partes en cantidad, con lo cual hemos mejorado los precios de nuestras compras”.

     

    El banco como factor positivo de cambio

    Los últimos años estuvieron marcados por transformaciones que impactaron en la sociedad, el mercado, el panorama competitivo y el comportamiento de los consumidores en todo el mundo. Factores económicos, sociales, tecnológicos y ambientales fueron modificando el desarrollo de las comunidades, donde los ciudadanos han ido tomando un rol activo y más exigente hacia el sector privado. Frente a este panorama, el sistema financiero ha tenido que generar servicios y productos que estén a la altura de las necesidades de estos nuevos consumidores.
    En la Argentina, se estima que hay 1 millón de Pyme con muchas dificultades de crecimiento ya que encuentra el acceso al crédito como su principal problema, los modelos de microcréditos les quedan chicos y el poco financiamiento que existe no les está llegando de una manera efectiva.
    Al respecto, Constanza Gorleri, gerente de Sustentabilidad del Banco Galicia, comenta: “Entendiendo el contexto actual, lanzamos una nueva oportunidad de financiamiento, convirtiéndonos en el primer banco del país en ofrecer este tipo de producto. Comenzamos a pensar la idea de la línea desde la Gerencia de Sustentabilidad a lo largo de 2014, luego de haber identificado una necesidad en los emprendedores que no estaba siendo atendida. Nuestra línea de Mezzofinanzas apunta a suplir el vacío de financiación con el que se encuentra el segmento compuesto entre los destinatarios de los microcréditos y las Pyme ya consolidadas de nuestro país”, detalla la ejecutiva.
    A través de esta línea se financian ideas de startups, proyectos y emprendimientos ya en marcha que sean sustentables e innovadores, que generen un alto impacto social o ambiental, que posean vocación de escala y que busquen soluciones a problemas sociales y ambientales con abordaje de mercado. “La línea es una herramienta que pone el acento en la sustentabilidad y en el impacto positivo de los negocios”, asegura Gorleri.
    Los destinatarios de la línea pueden ser personas físicas, personas jurídicas u organizaciones de la sociedad civil donde lo que se tiene en cuenta no solo es el historial financiero, sino que se evalúa en primera instancia el impacto real que cada uno de los proyectos genera. El crédito que reciben puede ser destinado tanto para inversión productiva como para capital de trabajo, algo único en el mercado. Otorga hasta un máximo de $1 millón por proyecto, posee una tasa nominal anual (TNA) de 22%, igualando la tasa de línea productiva vigente, pudiendo solicitarse a un plazo de 60 meses con 12 meses de gracia de capital, empleando el sistema de amortización francés.