viernes, 17 de abril de 2026

    La historia detrás del mameluco

    Por Leandro Africano

    Más allá de los importantes cambios que ha tenido la industria local en los últimos años, en cuanto a dinámica y nuevas ramas, las empresas de ropa de trabajo solo miran un indicador: No es la moda, no es el bolsillo, ni la estacionalidad; simplemente importa saber si el PBI crece, y de esta manera casi con exactitud relojera suiza, la misma cifra reflejara su crecimiento.
    Pero el mercado tiene un líder indiscutido con 60% de participación en las ventas que es Ombú, marca convertida en una institución que ha logrado ganarse la confianza de las empresas y el corazón de los trabajadores. En este contexto la estadística señala que las compañías renuevan al menos dos veces al año la ropa de trabajo convirtiendo a esta industria en una de las más dinámicas dentro del sector textil.
    Para conocer el paraguas marcario se debe aclarar que Ombú pertenece a Grupo Santista Textil que integra la Corporación Tavex dedicada íntegramente a la confección de materia prima textil. En este escenario la dinámica de Ombú es muy particular: esencialmente la empresa tiene nueve licenciatarios repartidos en todo el país a quienes les proveen la materia prima, los moldes y diseños pero sin confeccionar ni una sola prenda.
    Estos licenciatarios pueden competir en una misma región pero deben llevar a cabo la metodología de confección que Ombú les señala. De esta manera, alcanzan una producción anual de casi 25 millones de metros de tela que alcanza para confeccionar 11 millones de prendas.

    Distintas líneas de productos
    Luego, son estos licenciatarios quienes salen a vender las prendas a las empresas como por ejemplos Ford, Telefónica de Argentina, YPF, Shell, Loma Negra, Aysa, y Cablevisión, por solo nombrar algunas que tienen incorporada la marca Ombú entre sus empleados. En su porfolio, se encuentran la indumentaria profesional (tradicionales mamelucos), la línea de seguridad que son prendas que deben tener ciertos protocolos y tratamientos de protección, y la clásicas bombachas de campo. Este abanico de productos logró arraigarse muy fuertemente en los usuarios trascendiendo el espacio laboral.
    Marcelo Arabaloza, director de Administración y Contraloría de América del Sur de Tavex, es el responsable de la marca Ombú y conoce muchos de sus detalles. “Lo que ha sucedido con esta marca es un fenómeno difícil de explicar. Muchos trabajadores se sienten tan cómodos con las prendas o bien han respondido a sus expectativas durante la jornada laboral, que han incorporado su uso en otras situaciones no laborales”.
    Este detalle le permitió a la compañía por un lado lanzar locales a la calle, siempre a través de sus licenciatarios, para ofrecer la ropa de trabajo al consumidor final sin pasar por las empresas. Y por otro lado, pensar una marca para el desarrollo de prendas de uso cotidiano por fuera del ámbito laboral. Así surgió Ombú Aire Libre que si bien no está totalmente explotada como marca de indumentaria, tiene mucho potencial para competir de igual a igual con las prendas para el segmento denominado outdoor.







    Certificación

    Tavex Argentina, con su marca Ombú, obtuvo recientemente la certificación del Compromiso Social Compartido impulsado por el INTI (Instituto Nacional de Tecnologí­a Industrial). La certificación abarca a todo el sistema Ombú, centrado en el proceso productivo de Tavex Argentina, el proceso de los nueve licenciatarios y, por último, el de los talleres de terceros que algunos de ellos contratan para la confección de las prendas.
    Este compromiso implica condiciones laborales dignas, ausencia de trabajo infantil, de trabajo forzado, de violencia laboral y discriminación, prácticas que son fáciles de encontrar en la industria textil. Asimismo, implica protección de los derechos del personal: remuneración legal y recomendaciones de la OIT como la libertad sindical, ética laboral y capacitación profesional. También incluye cuidado de la seguridad y salud ocupacional, respeto por el medio ambiente, impulso por el desarrollo humano y lealtad comercial.
    “Este fue una trabajo de más de tres años que se hizo en conjunto con los nueve licenciatarios que confeccionan nuestras prendas. Asumimos el compromiso y en conjunto nos hemos obligado al monitoreo y auditoría constante del INTI para cumplir con esta certificación”, explicó Marcelo Arabolaza.