martes, 21 de abril de 2026

    ¿Cómo se explica la decisión de Vale?

    Si en algo hay consenso, es en que no abundan las inversiones en el país. El volumen de fondos externos inyectados anualmente en la economía local es menor al que reciben muchos países de la región con economías menores que la nuestra. En cuanto a la inversión interna, es definitivamente baja.

    En ese contexto, la decisión de la segunda empresa minera del mundo, la brasileña Vale, de suspender el proyecto minero de Río Colorado para la explotación de potasio, con un monto cercano a US$ 6.000 millones, es difícil de entender (era la inversión más importante prevista en el país para estos tiempos).

    Buena parte de las explicaciones apuntan a que la resolución era previsible en vista de la inflación y las exigencias cambiarias de la Argentina que, al parecer, mantuvo una posición inflexible.

    Pero otra parte –también significativa– de la explicación, apunta en otra dirección. Las razones invocadas, dijeron, o ya existían antes o no son relevantes. Lo que deja entonces un gran interrogante.

    Antes de entrar en el análisis de ambos tipos de razonamiento, vale la pena ver en síntesis la naturaleza y antecedentes del proyecto.

    Vale compró en 2009 los yacimientos de potasa a la minera global Río Tinto con el objetivo de abastecer a Brasil, una verdadera potencia agroindustrial que actualmente debe importar 90% de los fertilizantes que utiliza.

    El proyecto (una mina de potasio con reservas de 410 millones de toneladas) debía comenzar a producir en 2014 con una capacidad inicial de 2,4 millones de toneladas métricas anuales, que aumentaría a 4,3 millones de toneladas. Al presente, el inicio de las operaciones estaba ya retrasado tres años. Todo el proyecto, además de la mina, incluye la construcción de más de 800 kilómetros de vías férreas y una terminal en el puerto marítimo de Bahía Blanca. 

    Los contratistas son múltiples. De un lado gigantes brasileños como Odebrecht (gran constructora, en el puesto 81 en facturación de “Las 1.000” de Mercado 2012), Camargo Correa (propietaria de la cementera Loma Negra, en el puesto 90 del mismo ranking) y Andrade Gutiérrez, que tenía a su cargo la construcción de la terminal portuaria atlántica. 

    De otro lado, los locales, encabezados por Grupo Cartellone de Mendoza, pero con centenares de empresas Pyme cubriendo toda la gama imaginable de especialidades. Vale dice haber invertido, hasta ahora, US$ 1.805 millones en el proyecto Río Colorado, donde al cierre del tercer trimestre de 2012 se había completado 40% de las obras físicas.

    Las obras se detuvieron a fin de diciembre, luego hubo varias suspensiones, hasta que a principios de marzo la parálisis se convirtió en definitiva. De algún modo, la muerte de Hugo Chávez tuvo un efecto no previsto en este proceso. Obligó a suspender la entrevista prevista para principios de marzo en Calafate, entre Dilma Rousseff y Cristina Kirchner, de donde saldría –se suponía– una solución. 

    El proyecto suspendido definitivamente comprende: primero, la mina en Malargüe; segundo, la construcción y refacción de 900 km de líneas férreas en cuatro provincias: Mendoza, Neuquén, La Pampa y Buenos Aires (U$S 1.000 millones) y la construcción de un aeropuerto en Malargüe; y por último, una planta de reducción y compactación, además de la infraestructura para carga de los buques, en el puerto de Bahía Blanca (U$S 750 millones).

    Es difícil encontrar un caso tan singular como este donde hay una inversión enterrada de US$ 2.200 millones y con 40% de la mina construida, y la responsable decide perder esta inversión. Lo que queda claro es que Vale se cansó, se hartó, asumió que hizo un mal negocio y se retira. Cómo se retira está todavía por verse.

    Argumentos pro y contra Vale

    Para muchos analistas, la retirada de Vale era absolutamente previsible. Hay imposibilidad de remitir utilidades, los costos son crecientes en términos de dólares (tanto por las exigencias cambiarias como por los aumentos de insumos en pesos), el proyecto soporta inmensa presión tributaria y la empresa está en soledad para luchar frente a distintas jurisdicciones provinciales y municipales ávidas de tener algún beneficio monetario (según Vale, las discusiones sobre servidumbres y derechos de paso habían encarecido la inversión en unos US$ 1.000 millones). Además, visto el contexto internacional, Vale está inmersa en un replanteo de su estrategia de inversiones global.

    Pero para otros observadores importantes –entre ellos varias empresas brasileñas involucradas en este programa– la decisión es incomprensible. Apuntan a que el descenso en el precio del mineral de hierro –principal producción de Vale– no es reciente y estaba entre las previsiones del negocio. Que la caída en el precio del potasio se remontó (Brasil importa 90% del potasio que consume). Que Vale –como lo demuestran sus balances– sigue teniendo utilidades.

    Argumentan que lo que fracasó es –como parece habitual en el país– la capacidad de diálogo con el Gobierno federal, que debía coordinar demandas y reclamos provinciales y municipales. Fracaso debido a la empresa y al Gobierno (o Gobiernos).
    Cuando se diluyó la expectativa de una reunión entre ambas presidentes, la compañía decidió el paso final. La retirada para no volver, aun con la pérdida que esto le significa (algo que seguramente no esperaba nadie del lado argentino).

    Pero es difícil entender a Vale. En diciembre de 2011, la Presidenta dio un espaldarazo público al proyecto. A mediados del año pasado Cristina Fernández de Kirchner se reunió con el presidente de Vale, Murilo Ferreira, y se ratificó el programa en su totalidad. Si seis meses después el cambio de rumbo es tan violento no es fácil de comprender lo ocurrido. 

    Especialmente si se repara en que Brasil consume 6.000.000 ton/año de cloruro de potasio y solo produce la décima parte. El mineral que importa lo trae caro en fletes desde Bielorrusia o Canadá. Vale pensó en abaratarlo al traerlo desde Bahía Blanca.
    En círculos diplomáticos dicen que la reunión entre Dilma y Cristina se produjo en Roma, al asumir el Papa Francisco. Tarde para un arreglo pero a tiempo –sostienen– para acordar una retirada ordenada, donde Vale pagará sueldos e insumos adeudados y todas las indemnizaciones laborales que correspondan. Si esto es cierto, algo es algo. Pero la cuestión de fondo sigue sin entenderse.

     

    Talento y big data

    Esta edicin, adems de la riqueza y variedad de su contenido, tiene dos platos fuertes. Uno, referido al talento. El otro, a un concepto tecnolgico, big data.
    Veamos primero, el talento, ese activo estratgico.
    Cmo se entiende esto? En el mundo hay 205 millones de personas que estn desocupadas, pero 34% de los empleadores alrededor del planeta dicen que no pueden cubrir sus vacantes.
    Lo que escasea es el talento o las habilidades que se requieren. Una empresa necesita la gente adecuada, con las habilidades adecuadas para crecer.
    Es que el campo de los recursos humanos se encuentra hoy en un punto de inflexin. Con algunos sobresaltos, las dos ltimas dcadas se caracterizaron por una creciente jerarquizacin conceptual y terica de esta rea de conocimiento y funcin gerencial. Pero ahora estamos en el plano local ante “un cocktail explosivo”. Inflacin y sindicatos con luchas internas e intersindicales. En el escenario internacional, donde las compaas de otros tiempos vean al capital o la tecnologa como el principal motor del xito, las empresas de hoy reconocen que el talento es la clave para la competitividad.
    Esta es la circunstancia en la que se desarrolla este habitual “anuario de RR.HH.” que Mercado presenta cada ao para esta poca: hay nuevas circunstancias que plantean remezones en la empresa y en el sector, y que pueden terminar por reinventar la funcin (una vasta cobertura se desarrolla a partir de la pgina 38).
    Con relacin a big data, es bueno formularse estos interrogantes.
    Qu ocurre en el negocio de la salud en Estados Unidos ver pgina 14 que se est transformando de B2B (empresa a empresa) en B2C (empresa a consumidor)? Es que los sistemas se transforman para poner al consumidor en el centro y darle el control de su propia condicin sanitaria. En este proceso de transformacin las tecnologas big data tienen un papel fundamental.
    Segunda pregunta: En la nueva era industrial en el planeta ver pgina 114 cmo se mide la huella que se deja en el planeta? Las industrias de trabajo intensivas siempre toman el camino de los sueldos bajos, pero otras, con necesidades ms complejas, deben sopesar factores como el acceso al transporte barato, a la informacin sobre consumidores o a empleados calificados. El resultado podra ser un nuevo tipo de compaa global de manufactura, una empresa en red que usa “big data” y analytics (ver informe en pgina 144) para responder rpidamente y con decisin a las condiciones cambiantes y perseguir oportunidades de largo plazo.
    Big data, esa nueva generacin de tecnologas, que opera a partir de la gran cantidad de datos que acumula una compaa, puede generar una ventaja competitiva si las empresas aprenden a convertirlos en informacin til para la toma de decisiones.
    Es una oportunidad para el mercado global en veloz crecimiento y de multimillonario valor. Se estima que este segmento del mercado crecer de los US$ 6.000 millones que facturaba en 2011, a US$ 23.800 millones en 2016. A un ritmo de crecimiento siete veces mayor que todo el sector de TCI (tecnologas de las telecomunicaciones y la informtica).