Will Der cerró sus dos plantas bonaerenses: qué hay detrás de la crisis de la textil de Santiago Phelan
La compañía presidida por el exjugador y exentrenador de Los Pumas cesó la producción en General Pacheco y Las Flores y dejó unos 120 puestos de trabajo afectados. Detrás del cierre aparecen caída de pedidos, financiamiento de corto plazo, cheques rechazados y un entramado de sociedades textiles que mantiene otras unidades productivas en actividad.

Will Der, la empresa textil presidida por Santiago “Tati” Phelan, cerró sus plantas de General Pacheco y Las Flores, en la provincia de Buenos Aires, después de un proceso de contracción que se extendió durante más de un año. La decisión afecta a alrededor de 120 trabajadores y expone las dificultades que atraviesa una compañía que confeccionaba indumentaria para marcas como Adidas, Puma, Fila, New Balance, Lacoste, Salomon y Macron.
El caso tomó estado público después de que circularan imágenes de Phelan y sus socios comunicando personalmente el cierre a los empleados. La escena puso el foco sobre el exjugador y exentrenador de Los Pumas, pero detrás del episodio aparece una historia empresarial más amplia: una compañía que perdió escala, recurrió crecientemente al crédito para financiar su capital de trabajo y llegó al cierre con cheques rechazados por falta de fondos.
Hasta el momento, sin embargo, no existe evidencia pública de una quiebra judicial de Will Der ni de la apertura de un concurso preventivo. La situación documentada es la del cierre de sus dos plantas bonaerenses y una crisis de liquidez que dejó en duda incluso la capacidad de la empresa para afrontar la totalidad de las indemnizaciones.
De 280 empleados al cierre de las plantas
Will Der llegó a emplear a más de 280 personas en sus dos establecimientos bonaerenses, según información empresarial difundida durante los últimos años. La reducción comenzó antes del cierre anunciado en agosto.
La planta de Las Flores, por ejemplo, había superado los 100 trabajadores hacia fines de 2023. Al momento del cese de operaciones quedaban poco más de 20. En General Pacheco, en tanto, la decisión afectó a cerca de un centenar de empleados.
La contracción se produjo en paralelo con un deterioro general de la actividad textil. La producción del sector registró una caída interanual de 25,6% en mayo de 2026 y acumuló una baja de 26,5% durante los primeros cinco meses del año, de acuerdo con datos sectoriales difundidos por la Federación de Industrias Textiles Argentinas.
La utilización de la capacidad instalada se ubicó en 42,2%, unos 16 puntos por debajo del promedio de la industria manufacturera.
El problema financiero detrás del cierre
La explicación de Phelan ante los trabajadores permite reconstruir parte de la dinámica financiera que precedió al cierre.
La empresa venía utilizando descubiertos bancarios, créditos y descuento de cheques para sostener su capital de trabajo. Según explicó el empresario, incluso el último aguinaldo debió financiarse mediante esos mecanismos.
El problema se agravó por el descalce entre los plazos de cobro y las obligaciones corrientes. Los clientes podían pagar hasta aproximadamente 150 días después de realizada la producción, mientras que salarios, cargas sociales, insumos y otros costos debían afrontarse mucho antes.
La señal más concreta de esa restricción de liquidez aparece en los registros de cheques rechazados. Will Der acumulaba 11 cheques rechazados por falta de fondos por un total de $24.692.653,44, de acuerdo con información de la Central de Deudores del Banco Central relevada por distintos medios. Al momento de la consulta, ninguno figuraba regularizado.
El monto no representa necesariamente la deuda total de la compañía. Los cheques rechazados muestran una parte del problema financiero, pero no permiten determinar el nivel del pasivo bancario, comercial o laboral.
Menos pedidos y mayor competencia importada
Phelan atribuyó el deterioro principalmente a la reducción de los pedidos y al crecimiento de las importaciones.
La compañía había desarrollado un modelo productivo basado en grandes lotes de indumentaria para primeras marcas. Ese volumen permitía distribuir los costos fijos entre una cantidad elevada de prendas.
Según explicó Phelan, esas órdenes fueron reemplazadas progresivamente por pedidos más pequeños y discontinuos. Para agosto, además, los trabajos disponibles comenzaban a concentrarse recién en diciembre de 2026 y los primeros meses de 2027. La empresa debía, por lo tanto, financiar varios meses de estructura con una carga de producción insuficiente.
El contexto arancelario también cambió. En marzo de 2025, el Gobierno redujo del 35% al 20% el arancel de importación de ropa y calzado y del 26% al 18% el correspondiente a telas, además de disminuir los derechos aplicados a distintos hilados.
La modificación incrementó la competencia externa sobre un sector que ya enfrentaba dificultades para sostener su nivel de actividad. Sin embargo, los datos disponibles no permiten atribuir exclusivamente a las importaciones el cierre de Will Der.
Phelan es presidente, pero no fue el fundador
La estructura societaria introduce otro elemento relevante.
Will Der S.A., CUIT 30-70791919-8, tiene a Santiago Phelan como presidente, Armando Anasal como vicepresidente y Marcelo López Imizcoz como director suplente, según la última composición del directorio publicada en el Boletín Oficial.
Phelan ocupa la presidencia al menos desde 2019. Sin embargo, la compañía había sido creada anteriormente por López Imizcoz, un empresario con una extensa trayectoria en la industria textil y antecedentes en Gatic. Phelan se incorporó posteriormente al negocio y pasó a ocupar un papel central en su conducción.
La distinción resulta relevante porque alrededor de Will Der existe un conjunto de sociedades relacionadas con los mismos empresarios, aunque jurídicamente independientes.
Las otras fábricas que continúan operando
Una de ellas es Der Will S.A., dedicada principalmente a la fabricación de medias y con una planta en Malvinas Argentinas. La sociedad está presidida por Marcelo López Imizcoz. Phelan también estuvo vinculado históricamente con esa empresa y llegó a ocupar su presidencia.
Otra es Rocotex S.R.L., que opera una fábrica en el Parque Industrial El Pantanillo, en Catamarca. La planta fue inaugurada en 2023 y llegó a contar con alrededor de 70 trabajadores.
Rocotex y Will Der comparten además antecedentes societarios y domicilios. Ambas registraron como sede Avenida Córdoba 657, piso 11, en la Ciudad de Buenos Aires.
La existencia de estas sociedades no permite afirmar que formen jurídicamente un único grupo ni que los activos de una pertenezcan a otra. Para establecer esa relación sería necesario acceder a la composición accionaria completa y a los estados contables.
Sí permite hacer una distinción relevante: el cierre de las plantas de Will Der en General Pacheco y Las Flores no implica, hasta donde surge de la información disponible, el cese de toda la actividad industrial vinculada a sus socios.
La incógnita sobre las indemnizaciones
La situación patrimonial adquiere particular importancia frente a los compromisos laborales.
Durante la comunicación del cierre, Phelan reconoció que no podía garantizar el pago completo de las indemnizaciones.
—Se va a pagar lo que se puede pagar—, afirmó ante los trabajadores.
También negó que hubiera existido un vaciamiento de la empresa. No existe hasta el momento evidencia pública que permita sostener que se hayan transferido irregularmente activos hacia otras sociedades.
La pregunta pendiente es otra: qué bienes —maquinaria, inmuebles, marcas y contratos— pertenecen efectivamente a Will Der y cuáles corresponden a Der Will, Rocotex u otras sociedades relacionadas con sus accionistas.
Esa estructura patrimonial será determinante para establecer la capacidad de la compañía de afrontar las indemnizaciones y sus obligaciones con bancos y proveedores.
Crisis de liquidez, pero sin quiebra judicial
La información disponible permite establecer un cuadro de deterioro progresivo: reducción de personal, caída de pedidos, mayor utilización de financiamiento de corto plazo, cheques rechazados y finalmente el cierre de dos establecimientos.
No permite, en cambio, afirmar que Will Der esté formalmente quebrada.
Hasta el 17 de agosto no surge una sentencia de quiebra ni la apertura pública de un concurso preventivo de la sociedad. Tampoco están disponibles estados contables recientes que permitan determinar su patrimonio neto, deuda financiera total o resultados acumulados.
El caso de Will Der muestra así una dimensión más amplia que el cierre de una fábrica. Una empresa que produjo durante años para algunas de las principales marcas internacionales de indumentaria deportiva perdió escala hasta no poder sostener sus dos plantas bonaerenses, mientras otras unidades vinculadas con sus socios continúan operativas.
El próximo capítulo dependerá de la situación patrimonial de la sociedad, el tratamiento de las indemnizaciones y la eventual aparición de un proceso concursal. Esos elementos permitirán determinar hasta dónde el cierre responde al deterioro reciente del mercado textil y cuánto corresponde a una estructura financiera que ya había comenzado a mostrar dificultades antes del cese de operaciones.
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