La violencia escolar daña también al que la presencia.

No solo las víctimas de una agresión sufren las consecuencias; también los testigos.

23 octubre, 2018

Según una investigación en la que participaron científicos canadienses, belgas y franceses, los alumnos que presencian actos de violencia en el colegio dos años más tarde pueden manifestar desajustes sociales y escolares.

 

Luego de analizar durante varios años a un grupo de 4.000 alumnos de secundaria que en algún momento de su vida escolar fueron testigos de algún acto de violencia contra un compañero o compañera. Observaron problemas de comportamiento antisocial y/o de rendimiento escolar dos años más tarde del episodio agresivo.

 

Según explica Linda Pagani, una de las autoras de la investigación, “presenciar un acto de violencia en el segundo curso del secundario anuncia dificultades escolares y psicosociales en cuarto año. Más o menos los mismos síntomas que muestran los alumnos que han sido víctimas de aquella violencia”. “ser testigo de una violencia menor, como amenazas e insultos, provocará años más tarde en el alumno no sólo un aumento en el consumo de drogas, sino también ansiedad social y depresión, así como una disminución en el rendimiento y la participación escolar”, añadió.

 

 

 

 

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