El fin del concepto del techo de cristal

Un estudio realizado en Gran Bretaña indica que el concepto, que sirvió para explicar las barreras invisibles que impiden el progreso laboral de las mujeres desde 1986, podría darle paso a otro, más complejo, para explicar las múltiples dificultades del ascenso social femenino en el siglo 21. 

La consultora Ernst & Young encuestó a 1.100 mujeres en edad laboral en Gran Bretaña y llegó a la conclusión de que son múltiples los factores que impiden el ascenso social femenino en este nuevo siglo como, por ejemplo, la edad, la ausencia de referentes, el impacto de la maternidad, las cualificaciones y la falta de experiencia.
Estas barreras, concluyen, no se dan cronológicamente sino que pueden impactar a las mujeres en cualquier momento, todas juntas o de a una. Aunque no son problemas exclusivos de las mujeres el estudio hace hincapié en que son quienes más los sufren, por lo que las organizaciones deben reacomodarse para darles respuesta. Aunque hoy hay más mujeres en los directorios, porque las compañías apuntan a mayor diversidad de género en sus composiciones, muchas de las más talentosas renuncian antes de llegar a esa instancia. 
“Pensar que existe un solo techo de cristal para las mujeres modernas es absurdo. Las mujeres profesionales hoy enfrentan múltiples barreras para llegar a los directorios”, expresó Liz Bingham, de Ernst & Young. Para las empresas que quieren  conservar lo mejor de su talento, atender estas necesidades se vuelve imperativo. Deben apoyar los proyectos de sus mujeres mucho antes de que se conviertan en altas ejecutivas. 
El peso de la edad
Pero sorprendentemente no es el género sino la edad la carga más pesada que dicen sentir las mujeres hoy. Muy jóvenes o muy viejas, 32% de las encuestadas piensa que la edad  impacta en sus carreras negativamente. Las más afectadas dicen ser las más jóvenes, entre 18 y 23 años. La falta de experiencia o de cualificaciones académicas es el segundo mayor problema, con 22% de las encuestadas preocupadas.  
Una de cada cinco mujeres encuestadas también admitió que la maternidad podría ser un problema en su ascenso laboral. La clave, dicen desde Ernst & Young, es un ataque preventivo creando programas que ayuden a las mujeres a volver al trabajo después de tener hijos o que las ayude a reorganizar su tiempo y tomar decisiones informadas. 
Todos estos factores influyen negativamente pero, dicen, se pueden superar siendo responsables y también a través del apoyo de las empresas y el Estado. 
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