Mujeres en pandemia tras un año agotador

Un nuevo estudio de Trendsity muestra que muchos de los avances de las mujeres están en tensión: una nueva reorganización de la vida con más desafíos y más tareas. A la vez, un año donde sus luchas macro están en el centro de la escena.

2020 será un año inolvidable para la historia, y posiblemente las mujeres lo recordarán como un período agotador en todos los sentidos.

Según el estudio de Expectativas de Consumo de diciembre de 2020 de Trendsity, con una muestra total de 1000 casos total país con panel Offerwise, los mayores niveles de desempleo los registraron las mujeres: en ese mes 30% no tenían trabajo (versus 19% entre hombres)

Estas cifras coinciden con el EPH INDEC 2020 de diciembre que registró una desocupación de 9,7%, siendo mayor entre mujeres (13% y 10,6% entre hombres), una brecha que se amplía aún más en el segmento de menores de 29 años.

Las mujeres transitaron 2020 con múltiples preocupaciones. Según la medición de diciembre, justamente fueron las mujeres desempleadas quienes mostraron mayor tristeza y angustia. “En términos económicos, sus mayores preocupaciones se relacionan con los consumos del hogar como alimentación, salud y conectividad, en un contexto de inflación constante. Es verdad que se consume menos en salidas o indumentaria pero a la vez son deseos que están vigentes”, explica Mariela Mociulsky, CEO de Trendsity.

Por su parte, las mujeres que pudieron adaptarse sin mayores inconvenientes a los nuevos desafíos del trabajo en época de pandemia, mostraron los mayores niveles de cansancio (39%).

Durante 2020 las mujeres reconocieron estar mucho más cansadas. El aislamiento puso en evidencia -como nunca- la relevancia invisibilizada de las tareas de cuidado en el hogar, que siguen estando mayoritariamente a cargo de ellas. “La familia reunida 24/7, teniendo que combinar horarios, trabajo, escuela virtual y mantenimiento del hogar fue un combo complejo, y la responsabilidad recayó principalmente en sus manos”, aclara Mociulsky.

“Si bien hay avances en la equidad de género, aún la brecha se hace sentir, lo que atenta contra la salud, bienestar, y sobre todo los niveles de productividad laboral o académica de las mujeres”, destaca.

Madres todo terreno

Las madres se convirtieron en centro de abastecimiento, maestra particular, cocineras, delivery y encargadas de la movilidad. Y ahora, en esta modalidad mixta de horarios reducidos (van por la tarde presencial y escuchan en zoom por la mañana por ejemplo, o con diferentes horarios para cada hijo) el armado de la logística se convierte en un enorme desafío.

“Si las madres en general están más cargadas de tareas, la pandemia lo ha profundizado. Estos retos de la semi presencialidad de las clases y rutinas de los hijos, son aún más dificultosos si la mujer regresa al trabajo presencial. La organización del día a día puede ser agotadora y muy demandante. Casi inevitablemente se traduce en una resignación para ellas y sus propios compromisos.

Las ansiedades fueron muchas, además de toda esta carga en la rutina diaria también estuvo presente la tensión con la pareja (en los casos de convivencia). “Es diferente verse unas pocas horas al día, que hacerlo 24/7 y en muchos casos, en espacios muy reducidos. También fue omnipresente la preocupación por sus hijos (sus rutinas cambiadas, si estaban siendo bien educados, los interrogantes sobre la preparación para el futuro, sobre su falta de socialización y por sus emociones). En el caso de las madres de adolescentes, el temor también creció cuando empezaron a salir y se mezclaron con amigos sumando riesgos de contagios”, puntualiza la CEO de Trendsity.

En términos de estética y cuidado emergieron tensiones entre quienes agradecen no tener que arreglarse tanto y otras que extrañan mucho el glamour de arreglarse y encontrarse con gente y/o conocer gente nueva. “Esa dualidad está. Hubo una mayor relajación por ejemplo en dejar de usar corpiño en algunos casos, optar por joggings, o prendas más cómodas y menos tacos, ropa ajustada o maquillaje, pero al mismo tiempo, también expresan ganas de volver a tener algo de eso”, explican.

Por último, también fue un año donde las grandes luchas estuvieron presentes como nunca.

“Según nuestra investigación, las mujeres se mostraron más preocupadas por la violencia e inseguridad que los hombres. De hecho, coincide con que ha sido un año donde creció el número de los femicidios. Fueron meses donde se trabajó en distintos países la necesidad de frenar esta ola de violencia. Otra causa importante que convocó al debate fue el tratamiento de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Fue sin duda un año de importantes reflexiones, reconfiguraciones y desafíos para las mujeres”, concluyen desde Trendsity.

 

 

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