De la tierra disponible a los sitios preparados: la oportunidad de los data centers
Por Juan Querol, broker de Cushman & Wakefield Argentina

Los data centers están empezando a modificar la forma de evaluar determinados activos industriales. En este segmento, el inmueble no es solamente el lugar donde se construirá el proyecto: forma parte de la infraestructura crítica que permitirá que funcione y pueda crecer.
Eso obliga al mercado inmobiliario a incorporar nuevas variables. La superficie, los accesos y el valor del suelo siguen siendo relevantes, pero ya no alcanzan para determinar si un terreno resulta competitivo. La disponibilidad de energía, los tiempos de conexión, la conectividad y la posibilidad de ampliar capacidad pueden pesar tanto como la ubicación.
Por eso, cuando hoy se analiza un predio para un posible data center, una de las primeras preguntas ya no es cuántos metros cuadrados tiene, sino cuánta energía puede recibir, con qué estabilidad y en qué plazo. Esa diferencia es la que separa una tierra disponible de un sitio realmente preparado para recibir este tipo de inversiones.
Una oportunidad todavía por desarrollar
La escala actual del mercado argentino ayuda a dimensionar la oportunidad. De acuerdo con datos de Cushman & Wakefield difundidos recientemente, el país cuenta con alrededor de 73 MW operativos en data centers, frente a 2100 MW en Brasil y 624 MW en Chile. Existe una base instalada, pero también un margen amplio para incorporar capacidad, desarrollar infraestructura y sumar nuevas localizaciones.
El proyecto anunciado en 2025 por Sur Energy junto con OpenAI, que contempla una capacidad de hasta 500 MW, permite observar la dimensión que podrían alcanzar estas iniciativas. Si llegara a concretarse en esos términos, equivaldría a casi siete veces la capacidad actualmente instalada en el país. El anuncio muestra la escala potencial de estas inversiones y por qué resulta necesario comenzar a preparar el territorio con anticipación.
Para el real estate, esto abre un nuevo campo de especialización. La oportunidad no consiste únicamente en ofrecer grandes extensiones, sino en identificar cuáles reúnen mejores condiciones, anticipar requerimientos y ordenar la información necesaria para evaluar su viabilidad.
Energía, conectividad y posibilidad de crecer
La energía es uno de los factores que más condicionan esas decisiones. La capacidad disponible y los tiempos necesarios para acceder a ella pueden redefinir el atractivo de una localización. El Global Data Center Market Comparison 2026 de Cushman & Wakefield identifica la disponibilidad y entrega de energía como el principal condicionante del mercado global.
Esto modifica el valor relativo de distintos terrenos. Un predio que hasta ahora ocupaba un lugar secundario puede ganar interés si combina superficie, acceso a energía y posibilidades de desarrollo. El calendario energético se incorpora así a la evaluación inmobiliaria y puede generar nuevas centralidades para la inversión.
Con la conectividad ocurre algo similar. La presencia de fibra óptica en las proximidades es el punto de partida, pero también importan la calidad de la conexión, la existencia de alternativas y la posibilidad de mantener la operación ante una interrupción. La cercanía a redes troncales y la presencia de distintos proveedores pueden volver competitivas ubicaciones que no integraban el mapa inmobiliario más tradicional.
También importa la escala. Muchos proyectos se desarrollan por etapas y necesitan reservar superficie para ampliar su capacidad sin trasladar la operación ni iniciar una nueva búsqueda. El valor no está solamente en el lote que permite resolver la primera fase, sino en la posibilidad de crecer dentro del mismo entorno.
Qué convierte a un terreno en un sitio preparado
Esta demanda puede generar oportunidades para parques industriales, grandes extensiones de tierra y activos con superficies ociosas. Algunos predios que hoy tienen un uso limitado podrían reposicionarse si cuentan con una normativa compatible, buenos accesos y margen para incorporar infraestructura.
El proceso que transforma un terreno disponible en un sitio preparado comienza mucho antes de una obra. Cuanto antes se documenten las condiciones de una localización, mayores serán sus posibilidades de presentarse como una alternativa seria frente a inversores y operadores. El valor no reside únicamente en disponer del activo, sino en conocerlo, anticipar sus necesidades y reducir incertidumbres.
La Argentina reúne atributos que justifican el interés. Hay tierra disponible y sectores industriales o logísticos subutilizados que podrían analizarse para nuevos usos. Al mismo tiempo, el despliegue de cables submarinos, redes de fibra interprovincial, conectividad 5G y soluciones de edge computing amplía el mapa de localizaciones posibles.
El próximo paso consiste en traducir esas ventajas generales en una cartera concreta de sitios evaluados. Para un inversor resulta especialmente valioso conocer la capacidad eléctrica disponible, los plazos de conexión, las redes cercanas, la situación normativa y las posibles etapas de crecimiento.
De ofrecer superficie a ofrecer condiciones de desarrollo
Preparar estos sitios demanda articulación entre propietarios, desarrolladores, empresas de energía, operadores de telecomunicaciones, autoridades locales y asesores inmobiliarios. Desde el real estate, el aporte consiste en convertir requerimientos complejos en decisiones sobre el territorio: detectar oportunidades, ordenar la información de los activos y conectar localizaciones con inversores y operadores.
La oportunidad argentina no se definirá solamente por contar con energía, clima favorable o tierra. Esos recursos son el punto de partida. La posibilidad de crecimiento estará en la capacidad de transformarlos en sitios concretos, evaluados y previsibles.
Para el mercado inmobiliario, el desafío es también una oportunidad: pasar de ofrecer superficie a ofrecer condiciones de desarrollo. En este segmento, el mejor terreno no es necesariamente el que tiene más hectáreas ni el precio más bajo. Es el que llega mejor preparado para acompañar el proyecto.
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