La inflación perforó el 2% después de diez meses, pero los números largos muestran otra cosa: un año entero de meseta
El índice de precios al consumidor registró en junio su menor variación mensual en diez meses y volvió a ubicarse por debajo del 2%. El dato representa un alivio para el Gobierno, pero la comparación con 2025 y el análisis de la serie revelan un escenario más complejo: la inflación dejó de caer con la velocidad observada durante el año pasado y transita una etapa de estabilización en niveles todavía elevados.

La inflación argentina cruzó en junio un umbral que se le venía negando desde hacía diez meses. El nivel general del Índice de Precios al Consumidor registró un alza mensual de 1,9% y acumuló en el año una variación de 16,8%, informó el INDEC. Es el registro más bajo desde agosto de 2025 y pone fin a una secuencia de diez meses consecutivos en los que el índice osciló entre 2,1% y el pico de 3,4% alcanzado en marzo.
El dato también no sorprendió al mercado. Los analistas del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central proyectaban una inflación de 2,0% para junio y el grupo de los diez pronosticadores más precisos anticipaba un resultado de 1,9%.
La sorpresa adquiere mayor relevancia porque coincidió con un mes de fuerte movimiento cambiario. El dólar oficial aumentó 5,3% en junio, su mayor suba mensual en casi un año, pero el traslado a precios fue acotado. El pass-through, históricamente elevado en Argentina, volvió a mostrar una intensidad reducida, favorecido por el bajo dinamismo del consumo y una mayor competencia de productos importados.
Núcleo en 1,6%: el dato que sigue de cerca el Gobierno
La composición del índice ofrece la señal más favorable para el equipo económico. El IPC Núcleo —que excluye precios regulados y estacionales— aumentó apenas 1,6%, con incrementos concentrados en panificados, medicamentos y alquileres.
Se trata del indicador que mejor refleja la dinámica inflacionaria de fondo y el que suele utilizarse para evaluar la persistencia del proceso. Su convergencia hacia niveles cercanos al 1,5% mensual constituye una condición necesaria para que las proyecciones del mercado, que ubican la inflación en torno al 1,8% durante el tercer trimestre, puedan consolidarse.
El índice general quedó por encima del núcleo debido al comportamiento de los precios estacionales y regulados. Los primeros avanzaron 3,4%, impulsados principalmente por las verduras y el turismo de vacaciones de invierno, mientras que los regulados aumentaron 2,3%, con incidencia de las tarifas eléctricas y el transporte público.
El espejo de junio de 2025
La comparación con igual mes del año anterior relativiza parte del optimismo. En junio de 2025 la inflación mensual había sido de 1,6%, tres décimas inferior al registro actual, mientras que la inflación núcleo se ubicó en 1,7%, prácticamente el mismo nivel observado este año.
En otras palabras, doce meses después la inflación subyacente continúa instalada en un escalón similar. La diferencia entre ambos junios proviene casi exclusivamente de los componentes estacionales, que en junio de 2025 habían mostrado una baja de 0,2%, mientras que este año aumentaron 3,4% por el comportamiento de verduras y turismo.
La comparación semestral también muestra una desaceleración menos intensa de la que sugiere el dato mensual. Entre enero y junio de 2026 la inflación acumuló 16,8%, frente al 15,1% registrado durante el mismo período de 2025. El comienzo de este año fue, por lo tanto, más inflacionario que el anterior.
Ese comportamiento explica la evolución reciente de la inflación interanual. Aunque descendió desde niveles cercanos al 40% hasta 33,5%, el indicador volvió a aumentar por segundo mes consecutivo: pasó de 32,4% en abril a 33,2% en mayo y a 33,5% en junio. El fenómeno responde principalmente al efecto de las bases de comparación, ya que comienzan a salir de la serie los meses excepcionalmente bajos registrados durante la segunda mitad de 2025.
Existe además una coincidencia llamativa entre ambos períodos. Tanto en junio de 2025 como en junio de 2026 la división Vivienda registró incrementos cercanos a 3,3%-3,4%, impulsados por las expensas derivadas de las actualizaciones salariales de los encargados de edificios.
Lo que muestran los números largos
El análisis estadístico de la serie aporta una perspectiva adicional. Tomando los últimos 24 meses —entre julio de 2024 y junio de 2026— la inflación mensual promedió 2,63%, con un intervalo de confianza del 95% entre 2,32% y 2,93%, y un desvío estándar de 0,72 puntos porcentuales.
Al reducir la muestra a los últimos 18 meses, la media desciende a 2,42% y el desvío estándar baja a 0,59 puntos.
Sin embargo, al considerar únicamente los últimos doce meses el promedio prácticamente no cambia: se ubica en 2,44%, con un intervalo de confianza entre 2,13% y 2,75%, mientras que la volatilidad continúa reduciéndose hasta un desvío estándar de 0,49 puntos.
La conclusión es clara. Entre la ventana de dos años y la de un año y medio desaparecen de la muestra los meses de mayor inflación registrados durante el segundo semestre de 2024. Pero entre la ventana de dieciocho meses y la de doce meses la media deja de disminuir. Durante el último año la inflación no continuó descendiendo: permaneció estabilizada alrededor del mismo nivel.
Lo que sí mejoró fue la estabilidad del proceso. La menor dispersión de los registros mensuales indica un régimen más previsible, aunque todavía no significativamente más bajo.
En ese contexto, el 1,9% de junio constituye un dato ubicado en el extremo inferior de la distribución histórica reciente. Podría representar el comienzo de un nuevo régimen por debajo del 2% mensual o, como ocurrió con julio y agosto de 2025, tratarse de un piso transitorio antes de un nuevo rebote. La evolución del IPC Núcleo durante los próximos meses será determinante para responder esa incógnita.
Bienes y servicios siguen caminos distintos
El informe también confirma la persistencia de una inflación dual. Los bienes aumentaron 1,4% durante junio, mientras que los servicios avanzaron 2,9%.
La diferencia también aparece en la comparación interanual: los bienes acumulan un incremento de 29,4% frente al 42,4% de los servicios.
El comportamiento refleja la lógica del actual esquema económico. Mientras el tipo de cambio contiene el precio de los bienes transables, la inflación residual se concentra en los sectores menos expuestos a la competencia internacional, como alquileres, medicina prepaga, expensas, gastronomía y recreación.
Aunque la brecha entre ambos grupos se redujo respecto de un año atrás, la convergencia ya no proviene de una desaceleración adicional de los bienes sino de un menor diferencial respecto de los servicios.
Por rubros, Recreación y cultura encabezó las subas del mes con 4,2%, impulsada por los paquetes turísticos, seguida por Vivienda con 3,3%.
En el extremo opuesto se ubicaron Prendas de vestir y calzado, con apenas 0,4%, y Comunicación, con 0,9%.
Alimentos y bebidas no alcohólicas, el capítulo de mayor incidencia en la canasta del IPC, aumentó solamente 1,3%. Dentro del rubro convivieron fuertes bajas en cítricos —el limón cayó 19,1% y la naranja 18,9%— con un incremento de 22,5% en el precio del tomate redondo.
El mapa regional
La región Pampeana registró la mayor inflación mensual, con 2,0%, mientras que Cuyo y Patagonia mostraron los menores incrementos, de 1,6%.
En la comparación interanual, el Noreste continúa siendo la región más afectada. Allí la inflación alcanzó 36,5%, tres puntos por encima del promedio nacional.
Dentro de esa región sobresale el comportamiento de Vivienda, cuya variación acumulada llega a 70,7% en doce meses, impulsada principalmente por las tarifas de electricidad y gas, que crecieron 79,3%.
En el Gran Buenos Aires, la mayor incidencia mensual también correspondió a Vivienda, donde los alquileres y los gastos conexos aumentaron 7,0% debido al impacto de las expensas.
Para el equipo económico, el registro de 1,9% representa una validación de la estrategia monetaria y cambiaria en un contexto de volatilidad financiera. Sin embargo, la lectura de la serie completa introduce cautela. Con una inflación acumulada de 16,8% en apenas seis meses, alcanzar el 30% anual que proyecta el consenso del mercado exige que la inflación del segundo semestre se ubique, en promedio, por debajo del registro de junio.
Al mismo tiempo, la inflación remanente se concentra cada vez más en los servicios esenciales —vivienda, salud y educación—, precisamente los componentes con menor capacidad de sustitución dentro del presupuesto de los hogares.
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