La coparticipación volvió a caer y expone el freno de la economía
El Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) estimó que las transferencias automáticas a provincias y CABA bajaron 3,2% real interanual en abril. La señal fiscal coincide con una actividad más débil, consumo en retroceso y salarios que todavía no consolidan una recuperación homogénea.

El ajuste fiscal también llega a las provincias. En abril de 2026, el Gobierno nacional envió al consolidado de provincias y CABA $5.584.000 millones por coparticipación, leyes especiales y compensaciones. Según Iaraf, el monto implicó una suba nominal de 28%, pero una caída real de 3,2% frente al mismo mes de 2025. En el acumulado del año, la baja real habría sido de 5,7%.
La recaudación marca el pulso
El dato central del informe es que la coparticipación neta —sin leyes complementarias ni compensaciones— habría caído 3,6% real interanual. Iaraf atribuyó el resultado a una baja real de 2,4% en Ganancias y de 3,3% en IVA. En conjunto, ambos tributos habrían retrocedido 2,9% real.
La lectura fiscal es relevante porque esos impuestos funcionan como termómetro de actividad, ingresos y consumo. El IVA refleja la evolución de las ventas gravadas. Ganancias depende de utilidades empresarias, salarios formales y otros ingresos alcanzados. Cuando ambos retroceden en términos reales, la señal excede la caja provincial.
El informe también señaló una caída real de 20% en impuestos internos, que contribuyó a que la coparticipación neta terminara con una variación negativa de 3,7%.
Actividad con señales de fatiga
El dato de Iaraf aparece después de un cierre de 2025 expansivo, pero con una dinámica que perdió fuerza. El PBI creció 4,4% en 2025, impulsado por el consumo privado, que avanzó 7,9%, la inversión, con una suba de 16,4%, y las exportaciones, que crecieron 7,6%, de acuerdo con el Indec.
Sin embargo, el arranque de 2026 mostró una señal distinta. En febrero, el Estimador Mensual de Actividad Económica cayó 2,1% interanual y 2,6% contra enero en la medición desestacionalizada. El acumulado del primer bimestre quedó 0,2% por debajo del mismo período del año anterior.
El deterioro no fue uniforme. Minería y agro siguieron aportando al crecimiento, pero la industria manufacturera cayó 8,7% interanual y el comercio mayorista, minorista y reparaciones retrocedió 7%. Según el Indec, esos dos sectores restaron 2,2 puntos porcentuales a la variación del EMAE.
Consumo y salarios
La caída del IVA señalada por Iaraf se conecta con la debilidad del consumo. En supermercados, las ventas de febrero sumaron $2,214 billones a precios corrientes, con una suba interanual de 23,5%. En un contexto de inflación superior a esa variación nominal, el dato implica una contracción en términos reales.
La composición de los medios de pago también muestra una demanda más financiada: la tarjeta de crédito explicó 43,6% de las ventas totales, por encima del efectivo y la tarjeta de débito.
Por el lado de los ingresos, el índice de salarios aumentó 2,4% mensual y 35,8% interanual en febrero. Pero la mejora fue heterogénea: el sector privado registrado avanzó 27,6% interanual, el sector público 27,4% y el sector privado no registrado 75,1%.
El cuadro deja una tensión de fondo. La recuperación del salario informal empuja el promedio, pero el empleo formal privado y público muestra una recomposición más acotada. En supermercados, el personal ocupado cayó 2% interanual en febrero, mientras los sueldos y salarios brutos crecieron 31,5%.
Provincias con menos margen
Para las provincias, la baja real de las transferencias automáticas implica menos recursos de libre disponibilidad. A diferencia de las transferencias discrecionales, la coparticipación constituye la base regular de financiamiento para salarios públicos, salud, educación, seguridad y obra pública local.
El dato de abril no puede leerse solo como una cuestión fiscal. Es una señal de la economía real: menor recaudación por IVA, menor tracción del comercio y una actividad que pasó del rebote de 2025 a un inicio de 2026 más frágil.
La clave de los próximos meses estará en si los salarios logran sostener una recuperación real, si el consumo deja de caer y si la actividad vuelve a crecer fuera de los sectores vinculados a recursos naturales. Sin esa mejora, la caja provincial seguirá reflejando la misma restricción: menos actividad, menos impuestos y menos margen para administrar el ajuste.
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