Actividad económica: marzo mostró un rebote, pero no despeja las dudas de fondo
El EMAE creció 5,5% interanual y 3,5% frente a febrero en la medición desestacionalizada. El dato revierte la caída del mes previo, aunque la comparación con los informes anteriores del Indec sugiere una recuperación todavía irregular y concentrada en pocos sectores.

La economía argentina volvió a mostrar en marzo un movimiento brusco. Después de la caída de 2% interanual registrada en febrero, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) difundido por el Indec exhibió un crecimiento de 5,5% respecto del mismo mes de 2025 y una suba de 3,5% frente a febrero en términos desestacionalizados.
El dato permite al Gobierno recuperar una narrativa que en las últimas semanas había empezado a erosionarse. En febrero, como señaló Revista Mercado en notas previas, la actividad había mostrado señales de agotamiento: caída mensual, retroceso del comercio y deterioro del consumo masivo. Marzo interrumpe esa secuencia. Pero no necesariamente la invalida.
El EMAE acumula ahora un crecimiento de 1,7% en el primer trimestre de 2026. La cifra parece modesta si se la compara con el rebote observado durante buena parte de 2025. También luce menos homogénea que los números agregados.
Un rebote explicado por pocos sectores
El informe del Indec muestra que tres actividades explicaron buena parte de la mejora: agricultura, industria manufacturera y explotación de minas y canteras. Entre las tres aportaron 2,7 puntos porcentuales al crecimiento general del EMAE.
La agricultura creció 17,9% interanual. La minería, 16,3%. La industria manufacturera, 4,6%. No es un patrón nuevo. Revista Mercado ya había señalado en informes anteriores que la economía argentina empezó a depender cada vez más de sectores vinculados a exportaciones primarias, energía y complejos extractivos, mientras los componentes más ligados al mercado interno mostraban trayectorias mucho más débiles.
La comparación con los EMAE de 2024 y principios de 2025 refuerza esa impresión. La construcción, por ejemplo, volvió a crecer en marzo —7,6% interanual—, pero sigue muy por debajo de los niveles previos al ajuste fiscal y monetario iniciado a fines de 2023.
El comercio mayorista y minorista avanzó apenas 2,2%. Hoteles y restaurantes subieron 0,9%. Son cifras positivas, aunque lejanas de las expansiones de dos dígitos que suelen acompañar una recuperación sólida del consumo.
En rigor, marzo parece menos una aceleración sostenida que una corrección estadística después de un febrero particularmente débil. El propio informe muestra la volatilidad reciente: enero había crecido 1,5% interanual; febrero cayó 2%; marzo saltó 5,5%.
La economía de dos velocidades
Hay otro dato que reaparece y que Mercado viene señalando desde hace meses: la consolidación de una economía fragmentada.
La intermediación financiera creció 8,8% interanual en marzo. La minería avanzó 16,3%. La agricultura, 17,9%. En cambio, enseñanza apenas subió 0,1%; salud, 1%; y administración pública volvió a caer 1,2%.
La divergencia revela algo más profundo que una simple diferencia sectorial. Expone el modo en que el programa económico reconfiguró la estructura de crecimiento: actividades vinculadas al dólar, al crédito financiero o a exportaciones recuperan dinamismo; sectores dependientes del gasto público o del salario real permanecen estancados.
En informes anteriores, Mercado había advertido que el proceso de desinflación no estaba derivando en una expansión homogénea de la demanda. El EMAE de marzo parece confirmar esa hipótesis. La actividad mejora, pero el mapa del crecimiento es estrecho.
Incluso la industria manufacturera —uno de los datos celebrados por el Gobierno— muestra una recuperación parcial. El índice industrial aún convive con niveles de utilización de capacidad instalada inferiores a los observados antes de la recesión de 2024.
El problema de la tendencia
Hay un indicador menos visible, aunque probablemente más importante: la tendencia-ciclo.
Mientras la serie desestacionalizada saltó 3,5% en marzo, la tendencia-ciclo apenas avanzó 0,4%. La diferencia importa porque la serie mensual suele capturar movimientos bruscos y correcciones transitorias. La tendencia-ciclo intenta medir algo más estable.
Desde esa perspectiva, el informe sugiere una economía que dejó atrás el piso recesivo de 2024, pero que todavía no logra construir un sendero de expansión robusto y continuo.
No es casual que el acumulado trimestral permanezca en apenas 1,7%, pese al fuerte rebote de marzo.
La secuencia reciente recuerda otro fenómeno que Mercado describió en los últimos meses: una recuperación estadística más intensa que la recuperación social. La actividad mejora en ciertos sectores. El empleo formal privado, el consumo masivo y parte del entramado pyme continúan mostrando debilidad.
El contexto político del dato
El Gobierno necesitaba un número positivo.
Durante abril y mayo empezaron a acumularse señales contradictorias: desaceleración industrial, deterioro del empleo formal, caída de la recaudación vinculada al consumo y persistencia de tensiones cambiarias. El EMAE de marzo permite recuperar aire político.
Pero también plantea un interrogante. La economía argentina ya mostró en otras etapas rebotes rápidos sostenidos por agro, energía o minería que luego no lograron traducirse en un crecimiento amplio.
La diferencia entre expansión sectorial y crecimiento sistémico suele aparecer varios meses después. El EMAE de marzo todavía no resuelve esa discusión. Apenas la posterga.
El informe completo del Indec puede consultarse en la página oficial del organismo.
Artículos relacionados

Superávit récord: las exportaciones argentinas crecieron 33,6% y reabren el debate externo
Las exportaciones alcanzaron en abril un máximo histórico de US$ 8.914 millones y llevaron el superávit comercial a US$ 2.711 millones, el más alto registrado para ese mes. Detrás de ese resultado convivieron dos fenómenos: el impulso de Vaca Muerta y del agroexportador, y una caída persistente de las importaciones asociadas a la inversión y la actividad industrial.

Los precios mayoristas aceleraron fuerte en abril y reabrieron dudas sobre la inflación
El índice mayorista de abril marcó 5,2%, el registro más alto del año. El petróleo y los combustibles explicaron buena parte de la aceleración y reabrieron interrogantes sobre la dinámica de costos de la economía.

El trabajo que no vuelve
Nueve meses consecutivos de caída del empleo formal, 206 mil puestos privados menos que en noviembre de 2023 y un salario mínimo en su nivel real más bajo desde antes del fin de la convertibilidad. La economía crece; el empleo no acompaña.

