La cultura volvió a crecer, pero hay un dato que expone la fragilidad de la recuperación
El sector generó $12,8 billones de valor agregado en 2025 y recuperó parte de lo perdido durante el año anterior. Sin embargo, creció menos que la economía, el audiovisual acumuló su tercer año de caída y el déficit comercial cultural llegó a $1,6 billones. Las importaciones de bienes culturales casi se triplicaron en términos reales.

La cultura argentina volvió a crecer en 2025, pero quedó por detrás de la recuperación general de la economía. El valor agregado bruto cultural aumentó 2,8% en términos reales, después de la contracción de 11,8% registrada en 2024. En el mismo período, el PBI avanzó 3,6%.
Los datos surgen de la Cuenta Satélite de Cultura elaborada por el Indec junto con el Sistema de Información Cultural de la Argentina (Sinca). El relevamiento muestra un sector que generó $12,8 billones de valor agregado y sostuvo 357.850 puestos de trabajo durante 2025.
La actividad cultural representó el 1,8% del valor agregado de la economía a precios corrientes y el 1,6% del empleo total. A precios constantes, su participación se ubicó en 2,3%, frente al 2,5% registrado en 2023. La recuperación, por lo tanto, no alcanzó para recuperar el terreno perdido durante la recesión.
Una recuperación a dos velocidades
El promedio sectorial esconde comportamientos muy diferentes. La publicidad encabezó la recuperación: después de caer 24,7% en 2024, creció 19,9% en términos reales durante 2025.
Con ese rebote volvió a acercarse al sector editorial en la estructura cultural. La publicidad explicó el 24,8% del valor agregado del sector, mientras que libros y publicaciones concentraron el 25,5%.
El comportamiento refleja la sensibilidad de la inversión publicitaria frente al ciclo económico. Suele contraerse rápidamente cuando empresas y consumidores reducen gastos y también reaccionar con velocidad cuando mejora el nivel de actividad.
El diseño creció 6,3%, mientras que las artes escénicas aumentaron 5%. El contenido digital, por su parte, avanzó 4,2% y sostuvo una trayectoria expansiva incluso durante la contracción económica de 2024.
El audiovisual acumuló tres años de caída
En el extremo opuesto aparece el sector audiovisual. La actividad cayó 10,5% en 2025, después de retroceder 16,2% en 2024 y 5% en 2023.
La sucesión de tres años de contracción redujo cerca de una cuarta parte su nivel de actividad en términos reales. Como consecuencia, el audiovisual perdió participación dentro de la economía cultural: pasó de representar el 16,3% del valor agregado en 2023 al 13% en 2025.
La evolución coincide con los cambios en el sistema de fomento del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa) y con la discusión sobre los mecanismos de financiamiento previstos por la Ley 17.741.
El deterioro también aparece en el mercado laboral. Los puestos de trabajo vinculados con el audiovisual pasaron de 97.200 en 2023 a 90.671 en 2025. Entre los asalariados registrados, la caída fue mayor: de 52.372 a 43.993 puestos en dos años, una reducción cercana al 16%.
También registraron retrocesos el patrimonio material, con una caída de 3,8%, y la formación cultural, con una baja de 3,6%.
Las importaciones cambiaron la ecuación
Uno de los movimientos más significativos de 2025 se produjo en el comercio exterior. Las importaciones de bienes culturales, medidas a precios constantes, pasaron de 172.939 a 494.157 miles de pesos de 2004.
En un año prácticamente se triplicaron y quedaron cerca de cuadruplicar el nivel registrado en 2023.
Las exportaciones también crecieron, aunque a un ritmo considerablemente menor. Aumentaron 17% en términos reales y alcanzaron 69.175 miles de pesos de 2004. La diferencia entre ambas corrientes comerciales se amplió: por cada peso exportado en bienes culturales se importaron aproximadamente siete.
Los libros explicaron una parte relevante del aumento. Las importaciones del rubro alcanzaron $184.624 millones a valores corrientes y crecieron 72% en términos reales.
El movimiento se produjo en paralelo con una transformación del mercado editorial local: aumentó la cantidad de títulos publicados, mientras las tiradas impresas permanecieron en niveles bajos y los ejemplares importados ampliaron su presencia.
Otro salto se produjo en las artes plásticas. Las importaciones pasaron de $1.116 millones a $121.250 millones corrientes en un año, en un contexto de modificaciones regulatorias para el ingreso de obras de arte.
Un déficit cultural de $1,6 billones
El resultado combinado de bienes y servicios dejó un déficit comercial cultural de aproximadamente $1,6 billones en 2025, frente a $819.000 millones del año anterior.
Las importaciones culturales representaron el 2,26% de todas las compras argentinas al exterior, frente al 1,55% de 2023. Las exportaciones culturales equivalieron al 0,96% de las ventas externas totales.
La mayor parte del desequilibrio provino de los servicios. La balanza de servicios culturales registró un déficit cercano a $1,3 billones, categoría en la que inciden, entre otros componentes, los servicios audiovisuales y digitales contratados en el exterior.
El cambio introduce una característica particular en la recuperación de 2025: una parte considerable de la expansión de la demanda cultural se canalizó hacia bienes y servicios provenientes del exterior.
El empleo formal perdió terreno
La cultura sostuvo 357.850 puestos de trabajo durante 2025, una cifra apenas inferior a la de 2024. Sin embargo, la estabilidad del total esconde un cambio en la composición laboral.
Los asalariados registrados disminuyeron de 140.690 en 2023 a 129.908 en 2025. En dos años se perdieron casi 11.000 puestos formales.
En sentido contrario, los asalariados no registrados aumentaron de 107.596 a 124.389. La diferencia entre ambos grupos, que superaba los 33.000 puestos en 2023, se redujo a alrededor de 5.500 en 2025.
Así, el empleo registrado pasó de representar el 40% del trabajo cultural en 2023 al 36,3% dos años después. El no registrado aumentó del 30,6% al 34,8%.
El contenido digital presenta la estructura más marcada: el 64,2% de sus puestos corresponde a asalariados no registrados. En formación cultural ocurre lo contrario, con un nivel de registración del 90,7%.
La distribución del ingreso generado por el sector también cambió. Las remuneraciones al trabajo asalariado representaron el 40,5% del valor agregado cultural; el excedente de explotación, el 43,2%; y el ingreso mixto, asociado principalmente al trabajo por cuenta propia, llegó al 16,5%, cuatro puntos porcentuales más que en 2023.
El consumo regresó más lentamente
El consumo privado cultural aumentó 3,2% en términos reales durante 2025 y recuperó una parte de la caída de 8,2% registrada el año anterior.
Sin embargo, su participación dentro del consumo privado total continuó reduciéndose. A precios constantes representó el 2,8%, frente al 2,9% de 2024 y el 3,1% de 2023.
A precios corrientes, en cambio, la participación llegó al 3,1%. La diferencia entre ambas mediciones indica que los precios relativos del consumo cultural crecieron por encima de su volumen real.
Los números dejan así una recuperación incompleta. La cultura volvió a crecer en 2025, pero menos que el conjunto de la economía. Mientras publicidad, diseño, artes escénicas y contenido digital recuperaron actividad, el audiovisual profundizó su contracción, el empleo registrado perdió participación y el crecimiento de las importaciones amplió el déficit externo.
Los datos correspondientes a 2025 son preliminares y están sujetos a revisión por parte de los organismos responsables de la Cuenta Satélite de Cultura.
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