El récord exportador ya no depende sólo de los commodities
Según el Informe Trimestral de Exportaciones Argentinas de IIEP, las ventas argentinas crecieron 31% interanual en el segundo trimestre y alcanzaron USD 27.500 millones. Además del impulso de los productos primarios, los bienes diferenciados aumentaron 14,5% en términos reales y registraron su segundo mejor desempeño de la última década. El trimestre también coincidió con una reforma de retenciones que alivió la carga sobre buena parte de las exportaciones industriales.

Las exportaciones argentinas de bienes alcanzaron USD 27.500 millones durante el segundo trimestre de 2026, un aumento interanual de 31% que permitió registrar uno de los mejores desempeños de la serie reciente. El resultado estuvo acompañado por un superávit comercial de USD 8.357 millones y por una mejora de los términos del intercambio, que alcanzaron el nivel más alto para un segundo trimestre desde 2016.
Sin embargo, el dato más relevante del período no surge únicamente del volumen exportado, sino de su composición. El Informe Trimestral de Exportaciones Argentinas (ITEA), elaborado por el grupo DESIP del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (UBA-CONICET), bajo la coordinación de Federico Bernini y la supervisión de Juan Carlos Hallak, muestra que durante el trimestre crecieron tanto los bienes no diferenciados —principalmente commodities— como las exportaciones de mayor valor agregado.
El desempeño también encontró respaldo en el comercio de servicios, que durante el primer trimestre del año volvió a expandirse impulsado por los servicios basados en conocimiento. La amplitud del crecimiento constituye uno de los rasgos más destacados del período.
Precios y cantidades impulsaron el crecimiento
El incremento de las exportaciones no respondió exclusivamente a la mejora de los precios internacionales. Según el INDEC, el índice de cantidades exportadas aumentó 15,1% interanual durante el segundo trimestre y alcanzó el mayor registro de la serie iniciada en 2004. El ITEA confirma esa evolución y señala que el crecimiento se sostuvo tanto por mayores volúmenes como por un contexto internacional favorable.
La diferencia aparece al analizar cada segmento. Los bienes no diferenciados crecieron 34% en dólares corrientes, pero el avance se reduce a 9% cuando se eliminan los efectos de los precios internacionales. En cambio, los bienes diferenciados aumentaron 18% en valores corrientes y 14,5% en términos reales.
La comparación muestra que buena parte de la mejora observada en los productos primarios respondió al aumento de las cotizaciones internacionales. En las exportaciones con mayor valor agregado, en cambio, casi todo el crecimiento provino de mayores cantidades vendidas.
El mismo fenómeno aparece reflejado en los términos del intercambio. El índice elaborado por el INDEC alcanzó 145,1 puntos durante el trimestre, el valor más elevado para un segundo trimestre desde 2016. Esa mejora representó una ganancia estimada de USD 1.224 millones exclusivamente atribuible a la evolución de los precios relativos. Sin ese efecto, el superávit comercial habría sido de USD 6.497 millones, en lugar de los USD 8.357 millones registrados.
Los bienes diferenciados muestran señales de recuperación
El crecimiento de 14,5% en términos reales constituye el principal dato del informe del IIEP. Después de más de una década de escasa expansión, los bienes diferenciados alcanzaron su segundo mejor segundo trimestre desde 2015, aunque todavía permanecen por debajo de los niveles observados entre 2011 y 2014.
La recuperación también aparece en la tendencia de mediano plazo. El promedio móvil de cuatro trimestres avanzó 4,6%, una mejora que comenzó a consolidarse durante la segunda mitad de 2024.
Una parte importante del crecimiento estuvo explicada por carnes y pesca. El rubro pasó de USD 493 millones a USD 771 millones entre ambos períodos, un incremento de 56%, mientras que en el acumulado semestral avanzó 53%.
El desempeño estuvo favorecido por la ampliación temporaria del cupo de importación otorgado por Estados Unidos. Desde febrero, ese país habilitó 80.000 toneladas adicionales distribuidas en cuatro tramos trimestrales de 20.000 toneladas, que se sumaron a la cuota permanente de 20.000 toneladas.
El efecto sobre las exportaciones fue inmediato. Durante el primer semestre Argentina embarcó 55.506 toneladas de carne hacia ese mercado, frente a 19.443 toneladas en igual período de 2025. El cupo correspondiente al tercer trimestre quedó prácticamente agotado durante los primeros días de julio.
El informe advierte, sin embargo, que parte de ese crecimiento respondió a un contexto internacional favorable. Según las estimaciones del DESIP, el aumento de 18% en el precio internacional de referencia explicó alrededor de USD 112 millones del incremento exportado. Incluso descontando ese efecto, los bienes diferenciados habrían registrado un crecimiento cercano a 15%, lo que confirma que la mejora no dependió exclusivamente de la carne.
Los vehículos representaron el mayor aporte absoluto dentro del segmento. Las exportaciones alcanzaron USD 2.396 millones, con un crecimiento de 16% impulsado por las ventas de pick-ups hacia América Latina. En el acumulado del semestre el aumento se moderó a 7%, aunque el informe considera que el sector podría recibir un nuevo impulso con el lanzamiento de la Renault Niagara hacia fines de 2026 y de la nueva Volkswagen Amarok durante 2027.
También crecieron otros alimentos, con un aumento de 12% impulsado por quesos y vinos, mientras que los productos químicos avanzaron 8% gracias al desempeño de la industria farmacéutica.
El único gran rubro que permaneció rezagado fue maquinaria y equipo. Las exportaciones se mantuvieron prácticamente sin cambios durante el trimestre y acumularon una caída de 8% en el semestre como consecuencia de menores ventas de motores para maquinaria agrícola. El informe identifica a este sector como el principal desafío pendiente para consolidar la recuperación de las exportaciones industriales.
Commodities: energía y soja marcaron el ritmo
Entre los bienes no diferenciados, medidos a precios constantes, siete de los ocho grandes rubros registraron crecimiento durante el trimestre.
El mayor aporte correspondió a combustibles, que aumentaron 18% y explicaron algo más de un tercio de toda la expansión del segmento. El crecimiento estuvo impulsado por la mayor producción de Vaca Muerta y por un contexto internacional excepcional. La interrupción parcial del tránsito marítimo a través del estrecho de Ormuz abrió oportunidades comerciales hacia mercados asiáticos que no habían importado petróleo argentino durante 2025, entre ellos China, Tailandia, Malasia y Vietnam.
También se destacó el desempeño de químicos y petroquímicos, cuyas exportaciones crecieron 42% impulsadas por el polietileno. Los metales avanzaron 29%, favorecidos por mayores ventas de aluminio y por una base de comparación reducida tras los aranceles aplicados por Estados Unidos durante 2025.
El principal complejo exportador del país, integrado por cereales y oleaginosas, registró un crecimiento más moderado de 4%. No obstante, debido a su magnitud, explicó casi una cuarta parte de toda la expansión de las exportaciones de bienes no diferenciados.
El informe atribuye ese comportamiento a factores comerciales antes que productivos. Según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario, al comenzar julio apenas 42% de la cosecha estimada de soja tenía contratos cerrados y sólo 27% contaba con precio fijado. Se trata del menor nivel de comercialización registrado en al menos tres décadas.
La consecuencia es que una parte importante de la cosecha todavía no se transformó en exportaciones. Esa mercadería almacenada representa un volumen potencial de divisas que podría incorporarse al comercio exterior durante los próximos meses.
Servicios: el conocimiento consolida su crecimiento y el turismo sigue rezagado
El comercio exterior de servicios también mostró una evolución favorable, aunque con comportamientos muy distintos entre sus principales componentes. Según el ITEA, durante el primer trimestre de 2026 —último dato disponible— las exportaciones de servicios alcanzaron USD 5.209 millones, un aumento de 12% interanual en valores corrientes y de 9% en términos reales.
El principal motor volvió a ser el sector de servicios basados en conocimiento (SBC). Sus exportaciones crecieron de USD 2.277 millones a USD 2.603 millones, un incremento de 14% que permitió alcanzar el mayor registro de toda la serie estadística, incluso por encima del máximo observado en 2018.
Dos actividades concentraron prácticamente todo ese crecimiento. Los servicios informáticos aumentaron 17%, mientras que otros servicios empresariales avanzaron 49%. En conjunto aportaron USD 323 millones de los USD 326 millones adicionales exportados por el conjunto de los SBC durante el trimestre.
El resto de los rubros mostró una evolución más moderada. Los servicios profesionales y de consultoría crecieron 4%, investigación y desarrollo retrocedió 7% y propiedad intelectual disminuyó 15%.
La tendencia de mediano plazo también refleja una recuperación sostenida. Desde el primer trimestre de 2024, las exportaciones de servicios basados en conocimiento acumulan un crecimiento de 55%. Esa evolución coincide con el relevamiento de Argencon, que estimó exportaciones por USD 10.085 millones durante los doce meses finalizados en marzo de 2026, un incremento de 11,7%, y ubicó al sector como el tercer complejo exportador del país.
El turismo presentó un escenario diferente. Los ingresos por viajes crecieron 11% en términos nominales y 9% en términos reales respecto del primer trimestre de 2025. Sin embargo, el nivel de actividad continúa por debajo de todos los primeros trimestres registrados entre 2007 y 2019.
La composición del flujo turístico ayuda a explicar esa diferencia. Los visitantes provenientes de países limítrofes permanecieron 31% por debajo del promedio observado durante la década previa a la pandemia, mientras que las llegadas desde países no limítrofes alcanzaron un máximo histórico y superaron en 26% ese promedio. Entre estos últimos se destacó el fuerte crecimiento de los visitantes provenientes de Estados Unidos.
El informe atribuye esa evolución a dos factores. Por un lado, los cambios relativos en el tipo de cambio modificaron la competitividad frente a los países vecinos. Por otro, la mayor conectividad aérea favoreció la llegada de turistas de mercados de larga distancia. Durante el trimestre, los vuelos comerciales internacionales alcanzaron un nivel 38% superior al promedio registrado antes de la pandemia.
Entre los restantes servicios exportados se destacaron telecomunicaciones, con un crecimiento de 17%, y servicios financieros, con un aumento de 15%. El transporte fue el único de los grandes rubros que mostró una leve caída, de 1%.
Retenciones: la reducción alcanzó principalmente a posiciones de baja recaudación
El informe dedica un capítulo específico al impacto del Decreto 566/2026, vigente desde el 1° de julio, que modificó el esquema de derechos de exportación.
La reforma redujo de 3.573 a 2.137 la cantidad de posiciones arancelarias alcanzadas por retenciones. Además, estableció un cronograma gradual para eliminar el gravamen sobre otras 214 posiciones, lo que reducirá el universo gravado a 1.923 posiciones durante julio de 2027.
La mayor parte del cambio se concentró en la industria. Las posiciones alcanzadas por derechos de exportación pasaron de 1.781 a sólo 351. Las reducciones más importantes correspondieron a metales, que descendieron de 693 a 121 posiciones, y a productos químicos, que pasaron de 500 a apenas 37. En cambio, el impacto sobre minerales fue limitado.
La agroindustria prácticamente no registró modificaciones. Las 1.691 posiciones correspondientes a carnes, pesca, cereales y oleaginosas continuaron alcanzadas por el tributo.
Los datos del informe muestran que las posiciones eliminadas representaban una porción muy reducida de la recaudación. Las desgravadas de manera inmediata habían aportado apenas 0,01% del PBI durante 2025, mientras que las incluidas en el cronograma gradual representaban otro 0,12%.
En conjunto, la recaudación por derechos de exportación alcanzó el equivalente a 0,8% del PBI durante 2025 y permaneció concentrada en productos primarios e insumos básicos. Desde esa perspectiva, la reforma alivió la carga tributaria sobre buena parte de las exportaciones industriales con un costo fiscal limitado.
De acuerdo con estimaciones de la Unión Industrial Argentina (UIA), aun después de la reforma permanecen alcanzadas por derechos de exportación ventas industriales por aproximadamente USD 3.500 millones.
Un problema estructural
El análisis histórico del ITEA identifica dos regularidades en la evolución de las retenciones.
La primera es que las grandes ampliaciones del impuesto coincidieron con fuertes depreciaciones del tipo de cambio real. Tanto la Resolución 11 de 2002 como el esquema implementado en septiembre de 2018 extendieron el gravamen a buena parte del nomenclador exportador luego de importantes mejoras de competitividad. Posteriormente, cuando esa ventaja cambiaria se redujo, las retenciones permanecieron vigentes.
La segunda regularidad es la persistencia del tributo sobre los principales complejos exportadores, particularmente soja, hidrocarburos y minería, sectores que concentran la mayor parte de la recaudación.
A partir de esa evidencia, el informe sostiene que el debate excede la política comercial y remite a la estructura del federalismo fiscal argentino. La renta derivada de la tierra podría captarse mediante el impuesto inmobiliario rural y la generada por la minería y los hidrocarburos a través de regalías o mecanismos de concesión. Sin embargo, esos instrumentos corresponden a las provincias.
Mientras no exista una coordinación entre los distintos niveles de gobierno para distribuir esa carga tributaria, las retenciones continuarán siendo el principal instrumento disponible para el Estado nacional, aun cuando generen distorsiones sobre el comercio exterior.
El diagnóstico es diferente para los bienes diferenciados. En esos sectores no existe una renta extraordinaria asociada a recursos naturales, por lo que los derechos de exportación reducen competitividad frente a países que no gravan sus ventas externas.
El desafío de sostener la recuperación
El segundo trimestre dejó una señal que no aparecía desde hace varios años. El récord exportador ya no se explicó únicamente por el desempeño de los commodities. Los bienes diferenciados también mostraron una recuperación significativa, impulsada por mayores volúmenes exportados y no sólo por un contexto favorable de precios.
La incógnita pasa ahora por determinar si ese desempeño marca el inicio de una nueva etapa o representa un episodio asociado a factores transitorios, como la ampliación del cupo estadounidense para la carne o la mejora de determinadas cotizaciones internacionales.
La respuesta dependerá de la capacidad de sectores como maquinaria y equipo, productos químicos, alimentos elaborados y otras manufacturas para sostener el crecimiento una vez que desaparezcan esos estímulos excepcionales. Si esa expansión logra consolidarse, la estructura exportadora argentina podría comenzar a mostrar una diversificación que no consigue desde hace más de una década. Si no ocurre, el desempeño del comercio exterior seguirá dependiendo, en gran medida, del ciclo internacional de los productos primarios.
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