La inflación lleva un año sin bajar: julio confirmó que la desinflación se estancó
El IPC aumentó 2,1% en julio, acumuló 19,3% en siete meses y llevó la variación interanual a 33,8%. Pero el dato mensual es apenas una parte de la historia. Desde el piso alcanzado a mediados de 2025, la inflación dejó de descender y comenzó a moverse en torno al 2,5% mensual. Los últimos datos muestran, además, que la tasa interanual volvió a subir. Por Gonzalo Berra para Revista Mercado

La inflación argentina aumentó 2,1% en julio y volvió a superar el umbral del 2% apenas un mes después de haberlo perforado. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) acumula una variación de 19,3% desde diciembre y de 33,8% en los últimos doce meses, según informó el Indec.
El dato mensual, sin embargo, dice menos sobre el proceso inflacionario que la trayectoria de los últimos trece meses. La desinflación que había dominado buena parte de 2024 y los primeros meses de 2025 encontró un piso hacia mediados del año pasado. Desde entonces, los precios no lograron establecer una nueva tendencia descendente.
Julio ofrece una evidencia adicional. El 2,1% quedó dos décimas por encima del 1,9% de junio y también dos décimas por encima del 1,9% registrado exactamente un año antes. La inflación núcleo —que excluye los componentes estacionales y regulados y permite observar mejor la dinámica de fondo— fue de 1,8%.
Un piso que se convirtió en meseta
La secuencia resulta más ilustrativa que cualquier dato mensual.
En mayo de 2025 la inflación había bajado a 1,5% y en junio a 1,6%. Fueron los dos registros que marcaron el punto más bajo del proceso de desinflación. Después llegó un cambio de dirección: 1,9% en julio, 1,9% en agosto, 2,1% en septiembre, 2,3% en octubre, 2,5% en noviembre y 2,8% en diciembre.
La aceleración continuó al comenzar 2026. Enero registró 2,9%, febrero otro 2,9% y marzo alcanzó un máximo de 3,4%. Luego hubo una corrección: 2,6% en abril, 2,1% en mayo y 1,9% en junio. Julio volvió a colocar el indicador en 2,1%.
Vista de esa manera, la trayectoria tiene una característica difícil de advertir cuando se observa cada publicación del Indec de forma aislada: la inflación dejó de caer hace más de un año.
El 1,9% de junio había permitido pensar que podía comenzar una nueva etapa por debajo del 2%. El 2,1% de julio no invalida esa posibilidad, pero tampoco aporta evidencia de que ese nuevo régimen haya comenzado.
Los números largos muestran el freno
La estadística permite observar el fenómeno con mayor claridad.
Entre agosto de 2025 y julio de 2026, la inflación mensual promedió aproximadamente 2,46%. El dato es prácticamente idéntico al promedio de 2,44% que mostraban los doce meses terminados en junio.
Es decir, incorporar julio y retirar de la muestra julio de 2025 no redujo la inflación promedio. La elevó ligeramente.
La volatilidad, además, permanece relativamente acotada: el desvío estándar de esos doce registros ronda los 0,47 puntos porcentuales. Esto significa que la economía parece haber alcanzado un régimen inflacionario considerablemente más estable que el de 2024, pero no uno sustancialmente más bajo.
La distinción es importante. Estabilización no equivale a desinflación.
Una economía que pasa de registrar tasas mensuales de dos dígitos a oscilar alrededor del 2,5% atraviesa una desinflación profunda. Pero si permanece durante un año alrededor de ese nivel, el proceso cambia de naturaleza: deja de estar descendiendo y pasa a estabilizarse.
El piso estuvo en mayo y junio de 2025
Existe otra forma de mirar la misma serie.
Si se toma mayo de 2025 como punto de partida, cuando el IPC alcanzó 1,5%, aparece una trayectoria inicialmente ascendente que culminó en marzo de este año.
La secuencia fue 1,5%, 1,6%, 1,9%, 1,9%, 2,1%, 2,3%, 2,5%, 2,8%, 2,9%, 2,9% y 3,4%.
Desde marzo se produjo una nueva desaceleración hasta el 1,9% de junio. Pero julio interrumpió esa secuencia y devolvió el índice a 2,1%.
Por eso, hablar simplemente de una inflación que “continúa bajando” describe cada vez peor la dinámica de los precios. La caída respecto de los niveles de 2024 es indiscutible. Lo que no aparece en los últimos doce meses es una continuación de aquella tendencia.
La inflación interanual también cambió de dirección
La señal más visible aparece ahora en la tasa interanual.
En julio de 2025 la inflación de doce meses todavía era de 36,6%. Continuó bajando durante los meses siguientes hasta alcanzar 31,3% en octubre. Cerró diciembre en 31,5%.
Durante 2026 comenzó a moverse en sentido contrario.
Fue 32,4% en enero, 33,1% en febrero y 32,6% en marzo. Después de bajar transitoriamente a 32,4% en abril, aumentó a 33,2% en mayo, 33,5% en junio y ahora a 33,8% en julio, de acuerdo con los datos del Indec.
Ya son tres meses consecutivos de aumento de la tasa interanual.
Parte del fenómeno responde a una cuestión estadística: comienzan a desaparecer de la comparación los registros particularmente bajos de mediados de 2025. Pero precisamente allí reside una parte del problema. Para que la inflación interanual continúe descendiendo, los registros actuales tienen que ser inferiores a los que salen de la base de comparación.
Y eso no está ocurriendo.
Julio de 2025 había registrado 1,9%. Julio de 2026 registró 2,1%. Por lo tanto, la inflación interanual aumentó.
2026 también corre por encima de 2025
La comparación acumulada agrega otra señal.
Durante los primeros siete meses de 2025 la inflación había acumulado 17,3%. En igual período de 2026 alcanzó 19,3%. Es decir, los precios aumentaron dos puntos porcentuales más durante enero-julio de este año que durante el mismo período del año pasado.
La comparación es particularmente relevante porque elimina parte del ruido asociado a un único mes.
No significa que la Argentina haya regresado al régimen inflacionario previo. La inflación anual permanece muy lejos de los niveles de 2024. Pero sí muestra que 2026 no está profundizando, hasta ahora, la desinflación conseguida durante 2025.
El núcleo resiste debajo del índice general
La composición de julio ofrece un dato algo más favorable.
El IPC Núcleo aumentó 1,8%, por debajo del nivel general. Los precios estacionales avanzaron 4,9%, mientras que los regulados aumentaron 2,3%, según el informe difundido por el Indec.
La división con mayor incremento fue Recreación y cultura, con 4,8%, seguida por Transporte, con 2,8%. En el extremo opuesto, Prendas de vestir y calzado registró una caída de 0,9%.
Alimentos y bebidas no alcohólicas aumentó 1,9% y fue una de las divisiones de mayor incidencia en la variación mensual.
El comportamiento del núcleo será especialmente relevante en los próximos meses. Una inflación subyacente persistentemente por debajo del 2% podría anticipar una nueva etapa de desaceleración. Pero un solo registro de 1,8% todavía resulta insuficiente para identificar un cambio de tendencia.
El desafío ya no es bajar desde tres dígitos
La Argentina consiguió durante 2024 y comienzos de 2025 una reducción sustancial de la velocidad de aumento de los precios. El desafío estadístico y económico que aparece ahora es diferente.
Pasar de tasas mensuales de dos dígitos al entorno del 2% fue una etapa. Pasar del 2% o 2,5% mensual a tasas compatibles con una inflación anual baja requiere otra dinámica.
Una inflación constante de 2,5% mensual equivale, por capitalización, a aproximadamente 34,5% anual. Incluso una tasa estable de 2% mensual implica alrededor de 26,8% anual.
Por eso la meseta importa.
El 1,9% de junio parecía abrir nuevamente la puerta a perforar ese piso. El 2,1% de julio volvió a cerrarla, al menos transitoriamente. Y la perspectiva más amplia es todavía más clara: la inflación promedio de los últimos doce meses permanece cerca del 2,5% mensual, el acumulado de 2026 supera al del mismo período de 2025 y la tasa interanual lleva tres meses consecutivos de aumento.
El próximo dato permitirá comprobar si julio fue una oscilación dentro de la meseta o si confirma una nueva aceleración. Para que la tasa interanual vuelva a bajar en agosto, el registro mensual deberá ubicarse por debajo del 1,9% observado en agosto del año pasado.
Más que un nuevo dato aislado por debajo del 2%, esa continuidad es la que permitiría afirmar que la desinflación volvió a ponerse en marcha.
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