“Desde Hoteles más Verdes estamos alineando nuestra estrategia a estos ejes, fortaleciendo estándares, indicadores verificables y acompañando a los establecimientos en modelos de gestión sustentable más resilientes y competitivos a escala regional”, detalla Daniela Finocchiaro, responsable de Hoteles Más Verdes de la Asociación de Hoteles de Turismo.
¿Qué modelo de gobernanza colaborativa y sinergias positivas cree que se necesitan para superar desafíos que las empresas no pueden resolver de manera aislada?
En turismo el modelo más efectivo es el de ecosistemas de valor, que articulen sector privado (empresas líderes y pymes), sector público (políticas, incentivos y marcos regulatorios), organizaciones técnicas y académicas, y entidades de certificación y verificación independiente. Desde Hoteles más Verdes impulsamos una lógica de pre-competencia, mediante la cual se comparten estándares, buenas prácticas y aprendizajes, elevando el piso del sector. Esta gobernanza permite escalar soluciones, reducir costos de adopción y generar impactos que ninguna empresa podría lograr de manera aislada.
¿Cómo se está trabajando con los proveedores (especialmente pymes) para mejorar su desempeño ESG?
Uno de los grandes desafíos -y oportunidades- está en la cadena de valor. En América Latina, la mayoría de los proveedores del sector turístico son pymes, por lo que exigir sin acompañar no es una opción viable. El foco está en acompañar y no solo exigir. Trabajamos con criterios progresivos, capacitación y generación de demanda responsable para que las pymes proveedoras puedan mejorar su desempeño ESG de forma realista y sostenible. Así, la sustentabilidad se convierte en una oportunidad de desarrollo y no en una barrera.
Más impacto medible
¿De qué manera puede reconstruirse la legitimidad de la agenda de sustentabilidad frente a un clima discursivo más refractario, tanto dentro de las organizaciones como hacia el mercado?
La legitimidad se recupera con coherencia y resultados concretos. Menos discurso y más impacto medible, vinculando la sustentabilidad con eficiencia, gestión de riesgos y creación de valor. Cuando se la aborda como una herramienta de gestión moderna, deja de ser ideológica y se consolida como una decisión estratégica. La sustentabilidad ya no es un diferencial reputacional, sino una condición de competitividad. El desafío para los próximos años no es convencer, sino profesionalizar su implementación y escalar impacto a escala sectorial.












