Tres habilidades que definen el liderazgo C-Level en el mercado corporativo argentino actual
En el marco de un proceso de reordenamiento macroeconómico y apertura del mercado local, las empresas exigen perfiles directivos con perspectiva global, eficiencia financiera y creatividad operacional para competir bajo estándares internacionales.

En el escenario empresarial argentino, caracterizado por un mercado más abierto y menores regulaciones, las compañías redefinen sus criterios para la alta dirección en busca de eficiencia y competitividad global. Esta transformación alcanza especialmente a los puestos de Chief Executive Officer (CEO), Chief Financial Officer (CFO) y Chief Operating Officer (COO), quienes deben adaptarse a nuevas exigencias en sus funciones.
De acuerdo con Wall Chase, consultora especializada en búsquedas ejecutivas, el liderazgo estratégico y la prospección global se consolidan como ejes centrales para el CEO. La conducción de la estrategia, la expansión hacia nuevos mercados y la conformación de equipos profesionales orientados al crecimiento son parte de este mandato. Además, se destaca la importancia de impulsar agendas de innovación estructural, incluyendo inteligencia artificial, automatización y una cultura orientada a los datos.
En cuanto al CFO, la eficiencia financiera emerge como una palanca de crecimiento fundamental. El rol debe trascender el control interno y asumir una visión enfocada en la optimización de recursos y en la creación de valor, respondiendo a un entorno con menor injerencia estatal y tipo de cambio flotante. “La disciplina financiera se utiliza como una herramienta que habilita la expansión global. El CFO pasa a ser la mano derecha del Director Ejecutivo, de cara a trabajar en las eficiencias que necesita la empresa para competir ante una mayor apertura, y posibles reformas impositivas y laborales”, afirmó Sebastián Rago, Senior Partner de Wall Chase.
Por su parte, el COO enfrenta el desafío de diseñar procesos que eliminen fricciones y permitan ejecutar con excelencia en un ámbito global. La creatividad y la innovación operacional pasan a ser atributos indispensables, junto con la instalación de una cultura meritocrática y una mentalidad startup en organizaciones maduras. “Se buscan líderes con pensamiento creativo, capaces de reimaginar la operación para impulsar la eficiencia y la competitividad. Por eso, muchas organizaciones priorizan perfiles provenientes del mundo tecnológico, habituados a desarrollar productos y estrategias con una mirada de competencia global”, agregó Rago.
En este contexto, la dirección de Recursos Humanos (CHRO) adquiere relevancia como socio estratégico, enfocándose en la identificación y selección de talento con visión de escala y rigor estructural, especialmente aquellos con experiencia internacional o en empresas de crecimiento acelerado.
“El factor diferencial hoy es el rigor estructural. La sostenibilidad y la creación de valor dependen de una inversión estratégica singular: la integración de un C-Level con una perspectiva global innegociable. Identificar y sumar ese talento que tiene la capacidad de ejecutar con excelencia en un entorno sin fronteras es lo que diferenciará a las organizaciones”, concluyó Rago, según informó la consultora.
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