Cartón y economía circular: innovación clave
Por Rodrigo Longarte, CEO Argentina & Chile en Smurfit Westrock

Cada 28 de julio se conmemora el Día Mundial de la Conservación de la Naturaleza, una fecha que invita a reflexionar sobre la necesidad de equilibrar el desarrollo humano con el cuidado del planeta. En este contexto, el desafío actual no solo es preservar, sino también innovar con propósito para transformar los hábitos de producción y consumo en soluciones concretas que reduzcan el impacto ambiental de manera sostenida.
En Argentina, se generan más de 11 millones de toneladas de basura al año, según datos del Observatorio de Residuos de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Para dimensionar esta cifra, equivale a llenar más de 1.100.000 camiones de basura, que alineados uno detrás del otro cubrirían una distancia similar a la que separa Buenos Aires de Bogotá. Frente a esta realidad, donde la emergencia ambiental es tangible, repensar la forma en que producimos, consumimos y descartamos resulta imperativo. Gran parte de esos residuos podría tener una segunda vida si se implementaran procesos más eficaces de recuperación, rediseño y reutilización. En este escenario, la economía circular se presenta como una necesidad estructural, y el cartón emerge como un actor clave.
Por sus características renovables y reciclables, el modelo de negocio de la industria del cartón es naturalmente circular. Sin embargo, su potencial trasciende lo ambiental. Se trata de un material versátil y adaptable que protege productos esenciales para diversos sectores productivos en su camino hacia el consumidor final, además de comunicar y resaltar atributos de las marcas en los puntos de venta. En Smurfit Westrock Argentina, cerca del 90% de las soluciones de empaque contienen material reciclado y son 100% reciclables. “Esto no es un resultado casual, sino el fruto de una estrategia corporativa anclada en el propósito de transformar el ciclo de vida del cartón en un sistema virtuoso”, afirma Rodrigo Longarte, CEO para Argentina y Chile en Smurfit Westrock.
El verdadero cambio se produce cuando la sustentabilidad se potencia con innovación y el uso de la ciencia en el diseño y creación de soluciones de empaque. La incorporación de tecnologías de punta, como sistemas de control de calidad digital, análisis predictivo de desempeño y diseño estructural inteligente, permite fabricar empaques más resistentes, eficientes y personalizados, minimizando el uso de recursos y reduciendo al máximo el desperdicio. “La digitalización aplicada al packaging es una herramienta poderosa para repensar la forma en que usamos los materiales: desde la concepción del diseño hasta su trazabilidad en toda la cadena de valor”, destaca Longarte.
No obstante, para que el cartón deje de ser un residuo y se consolide como un recurso, es indispensable una mirada sistémica. La economía circular no puede depender exclusivamente de decisiones empresariales, sino que “requiere del compromiso conjunto de gobiernos, consumidores, empresas y comunidades”. Promover la recolección diferenciada, fomentar el consumo consciente e incentivar el diseño responsable son pasos fundamentales para construir una industria más sostenible y resiliente.
En definitiva, “el futuro no es lineal: es circular”, sostiene Longarte. La apuesta diaria de Smurfit Westrock es crear soluciones que respondan a las necesidades del presente sin comprometer los recursos del mañana. Convertir un residuo en recurso es, en definitiva, una forma de concebir el mundo, y el cartón, bien gestionado, diseñado e integrado en procesos innovadores, demuestra que la economía circular es una realidad tangible.
Artículos relacionados

“Educar para el trabajo es enseñar a pensar y no preparar para un empleo; formar mentes abiertas, capaces de ‘desaprender’ ante un mundo de innovaciones veloces y continuas”
En un extenso diálogo con REVISTA MERCADO, sobre los desafíos estructurales y el futuro de la educación, el especialista Mario Alberto Giannoni reflexiona sobre la necesidad de transformar el sistema escolar y el educativo más allá de las demandas inmediatas del mercado

Del Mundial de Fútbol 2026 a la arquitectura de la desigualdad educativa y el por qué el diseño escolar es en gran parte el verdadero destino de una nación
Por Flavio Buccino para Revista Mercado

“El actual deterioro del sistema educativo es producto del corrimiento del Estado Nacional, de sus obligaciones, y desde hace mucho tiempo”
Necesitamos reflexionar sobre nuestro sistema educativo, lo que se aprende, lo que se enseña, ¿Quién?, ¿Qué?, ¿Cuándo?, ¿Dónde?, ¿Para qué?, ¿Cómo?, ¿Con qué?. Por eso decidimos avanzar sobre una serie de reportajes a referentes del sector educativo, políticos, académicos y docentes, para ayudar a construir una agenda de temas y propuestas que aporten a un debate profundo y sin concesiones. Nuestro humilde objetivo es ayudar a elevar el nivel de la conversación pública, trasladando el debate desde la coyuntura superficial a propuestas estructurales, fundamentadas en datos contrastables en la realidad nacional e internacional. En este nuevo espacio, que nos entusiasma mucho, decidimos dejar atrás la mera noción de "capital humano" —que a menudo limita al estudiante a una pieza más del engranaje económico— para hablar de "desarrollo de capacidades y formación de trayectorias personales". Creemos que el valor de una sociedad no se mide sólo por su productividad, sino por la calidad, libertad y profundidad del pensamiento de cada ciudadano como eje central de nuestra viabilidad estratégica como país en la construcucción de un sistema democrático. En estas conversaciones intentaremos alejarnos del ruido de los eslóganes y lugares comunes, profundizando en los por qué el sistema parece haberse quedado sin brújula y qué condiciones son innegociables para rescatar el aprendizaje de nuestros chicos, adolescentes y adultos.

