Los mensajes que deja COP26

La conferencia sobre cambio climático que acaba de terminar en Glasgow deja varios mensajes. El problema cobra impulso, atrae capitales y comienza a ser medido.

18 noviembre, 2021

Hay que empezar por entender las cuatro siglas que se manejaron:

COP: Conferencia de Partes

GFANZ (Glasgow Financial Alliance for Net Zero)

ISSB (International Sustainability Standards Board)

TSVCM (Taskforce on Scaling up Voluntary Carbon Markets).

En un intento de desbrozar las conclusiones, se podría hablar de tres conceptos principales: Impulso, dinero y medición.

Impulso, porque hay que reunir físicamente a personas después de casi dos años de cumbres realizadas por Zoom. Fue una reunión de líderes mundiales del mundo de los negocios, del gobierno y de lo no gubernamental. Gente que a su vez atrae mucha cobertura en los medios. El volumen de artículos, videos, informes, blogs y podcasts que emanó de la COP26 da un impulso importante a los mensajes que los participantes están iontentando dar a conocer.

El impulso es también un elemento clave para destrabar la acción colectiva, una fuerza decisiva en los esfuerzos por combatir el cambio climático. Los esfuerzos por reducir las emisiones o transformar las redes globales de comercio solo funcionan si muchas personas se dan la mano y aceptan dar un salto todas juntas hacia un futuro incierto. Algunos dirán que no hubo suficiente acción colectiva en la COP26.

Pero las promesas públicas hachas durante la conferencia – sobre deforestación, sobre metano, sobre vehículos eléctricos – fueron importantes. Y esas promesas públicas ayudan a crear impulso para más acciones.

Dinero: Uno de los mayores compromisos realizados en las COP”6 tuvo que ver con el dinero. GFANZ, la alianza financiera liderada por Mark Carney, que reúne a 450 instituciones con activos totales por US$ 130 billones. Mucho dinero. Uno de los desarrollos notables de los últimos dos años fue el volumen de capital aportado a tecnologías, productos o servicios que buscan bajar las emisiones. Seguramente algo de ese dinero puede adjudicarse a las buenas intenciones de los líderes financieros preocupados por su imagen pública, pero GFANZ demuestra que hay una dinámica más poderosa detrás de eso.

Con cada año que pasa, aumenta la cantidad de negocios con bajas emisiones que encuentran viabilidad y mercados competitivos. Los inversores, como muestra una encuesta se PwC, todavía no están dispuestos a aceptar menos retornos por el bien el planeta. Aunque la buena noticia es que, debido al impulso y la la innovación rampante la alternativa de no emisiones puede resultar la más viable económicamente.

 Medición: Todo esto se sabe porque ahora se mide. En manufactura hay un viejo dicho: lo que se puede medir se puede controlar. En lo que se refiere a los problemas climáticos la medición cobra una gran importancia. La medición es una de las palancas que van a acelerar la transición energética que va a aprovechar todo ese impulso que crea un buen puerto para el dinero de los inversores. Después de que las empresas, organizaciones y países hacen promesas para reducir emisiones , tanto con sus operaciones como con sus cadenas de suministro, atendrán que medir e informar esas reducciones con cuidado y precisión. Los precios son una de las formas más conocidas de medición.

La sigla ICPF, que representa el piso internacional para el precio del carbono, podría acelerar la reducción de emisiones.

 

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