El ritmo de recuperación no igualará al de la caída

En los indicadores de la economía real siguen predominando los números negativos

Así lo advierten los pronósticos del FMI y lo señala Juan José Llach en el último Informe Económico Mensual del IAE Business School, la escuela de negocios de la Universidad Austral. Después de la fuerte caída del 2020, es de esperar que el 2021 muestre una recuperación en V, pero asimétrica y marcadamente dependiente de la evolución del COVID.

Entre las previsiones más preocupantes a nivel país, Eduardo Luis Fracchia señala que “Si bien se está flexibilizando la actividad productiva, la pandemia hace muy difícil pronosticar el segundo semestre. Se estima que el tejido productivo va a quedar muy castigado con un proyectado de 50.000 firmas en quiebra de un stock de 800.0000; una tasa de desempleo muy elevada superior a 15% a fines de año, y en lo que se refiere a pobreza, ésta pasara a niveles de 50%”.

Martin Calveira analiza las principales variables de la coyuntura de la economía: la dinámica inflacionaria en un contexto de fuerte contracción económica, la necesidad de recursos, la incertidumbre comercial respecto al shock coronavirus y las tensiones cambiarias y expansión monetaria en este escenario respecto a la deuda soberana.

En un entorno que se mantiene muy volátil, los mercados financieros globales -también los locales- mostraron algunas señales de optimismo fundamentados en resultados positivos en la lucha sanitaria de algunos países, la inversión de USA en el desarrollo de medicamentos y vacunas, y la posible reanudación de loa acuerdos comerciales con China.

“Sin embargo, los indicadores de la economía real siguen predominando los números negativos, con algunas excepciones que hay que seguir de cerca, tales como la leve disminución de los pedidos de desempleo en los EE.UU (de 2,69 a 2,44 millones, pero un total de 38,6 desde el inicio de la pandemia), la suba del petróleo y la sorprendente recuperación del índice ZEW de expectativas empresarias de Alemania, que superó los valores de los últimos cinco años.

Respecto del desempleo, sin embargo, Goldman Sachs estimó que la tasa de desocupación en los EEUU llegaría a 25%, un gran salto respecto del record histórico de 14,7% en abril” señala Juan José Llach en su Editorial del informe.

Llach destaca el debilitamiento de la mayoría de monedas, los bonos del Tesoro de EE.UU en niveles récord, el riesgo emergente sin variaciones relevantes, los commodities firmes, encabezados por el petróleo, pero con la excepción de la soja, y la mayoría de las bolsas recuperándose. “Si en el tercer trimestre hay señales claras de que (la pandemia) está bajo control, puede darse la salida en V asimétrica, primero en los mercados de cotización diaria, y luego, más lentamente, en la economía real”, sostiene.

Llach advierte que no hay que olvidar que, bastante antes de la erupción de la pandemia, la economía global ya acarreaba problemas importantes, como un excesivo endeudamiento, público y privado, por partes casi iguales, y cercano al 300% del PIB global; claras tensiones comerciales, sobresaliendo las de China-EEUU -ahora en modo de espera, pero irresueltas-; y marcada crisis del multilateralismo.

La economía argentina

Respecto al panorama de la Argentina, Llach sostiene que, si tal como pareciera, se llega a un acuerdo con los acreedores, nuestro país se beneficiaría por una cierta recuperación de la inversión y de las exportaciones.

“Esta es una condición necesaria, pero no suficiente para empezar a encarrilar a nuestro país. Para ello sería necesario poner en marcha un plan más integral, que incluyera una estabilización drástica y una profunda reestructuración de la política tributaria y de gasto público. Estas políticas se potenciarían significativamente si se orientaran con un enfoque de productividad inclusiva, o sea aumentando simultáneamente la inclusión y la productividad, idealmente acordados entre las principales fuerzas políticas y sociales”, concluye.

Respecto a este panorama interno, Eduardo Luis Fracchia destacas las dificultades para tranquilizar la economía, con proyecciones de caída de la actividad que oscilan entre el 6% que vaticinan los más optimistas, a un descenso del 11%, que avisaron los más pesimistas.

En relación a la incertidumbre que genera la variable de la inflación, Fracchia considera que “no parace lógico un episodio inflacionario que supondría pasar del 3% mensual al 50% mensual. En tanto, algunos analistas plantean cuasimonedas, títulos o soluciones diversas para no malear al peso el cual quedaría muy comprometido con una emisión que ya comenzó a escalar y puede seguir con ritmo creciente.”

En cuando el dólar, señala que el paralelo empujará al oficial y éste último a los precios: “Será una corrida que, de imponerse, puede generar un estallido de precios. Guzmán cuestiona los niveles de tasa de emisión y Pesce, desde el Banco Central, considera que la negociación de la deuda genera tensión cambiaria”.

Fracchia considera que la reducción del gasto público podría moderar la tasa de emisión de pesos, pero la considera poco probable por la decisión política que implica.

 

 

 

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