Starlink, el ISP que reordenó la órbita baja: 11.400 millones y un ARPU que cae
El segmento Connectivity de SpaceX facturó casi cuatro veces más que el negocio de cohetes en 2025 y entrega un margen EBITDA del 63%. Pero el ingreso por usuario cayó un tercio en tres años. La economía unitaria de Starlink es la verdadera variable a vigilar antes del 12 de junio.

Cuando Daniel Kahneman describió la heurística de la disponibilidad, explicó que tendemos a sobrevaluar lo que vemos con frecuencia y subvaluar lo que opera silenciosamente en segundo plano. Durante una década, SpaceX fue para el gran público una empresa de cohetes que aterrizan: la imagen del Falcon 9 posándose en la barcaza autónoma se repitió tantas veces que terminó por definir la identidad de la compañía. Pero el S-1 que SpaceX presentó ante la SEC el 20 de mayo de 2026 obliga a recalibrar la heurística. La empresa que se hizo famosa por cohetes es, en sus libros, un proveedor satelital de internet con un negocio de lanzamientos colgado al costado.
El segmento Connectivity, impulsado primariamente por Starlink, generó ingresos por 11.387 millones de dólares en 2025, una utilidad operativa de 4.423 millones y un EBITDA Ajustado Segmentado de 7.168 millones, con crecimiento interanual del 49,8%. Representa el 61% de la facturación total y prácticamente la totalidad del EBITDA consolidado del grupo. El margen EBITDA del segmento —63%— es una cifra que ningún operador satelital cotizante del planeta puede igualar. Viasat, SES, Eutelsat e Iridium operan a tasas de crecimiento que son un orden de magnitud inferior. El EBITDA del segmento creció 86,2% interanual y la utilidad operativa creció 120,4%.
La constelación que reordenó la órbita
Starlink reporta aproximadamente 10,3 millones de suscriptores distribuidos en 164 mercados y opera aproximadamente el 75% de todos los satélites maniobrables en órbita, ejecutando más de 1.000 maniobras automatizadas de evasión de colisiones por día. La constelación cuenta con más de 9.600 satélites operativos al cierre de marzo de 2026. El servicio está disponible en 164 países, territorios y mercados, con aproximadamente 30 operadores móviles asociados para Starlink Mobile distribuidos en seis continentes, sumados a alianzas con aerolíneas, líneas de cruceros y clientes corporativos.
El crecimiento de la base de usuarios es vertiginoso. Los suscriptores pasaron de 2,3 millones en 2023 a 4,4 millones en 2024, 8,9 millones al cierre de 2025 y 10,3 millones al 31 de marzo de 2026. Solo entre el primer trimestre de 2025 y el primer trimestre de 2026, la base se duplicó: pasó de 5 millones a 10,3 millones en doce meses. En el primer trimestre de 2026, Connectivity generó ingresos por 3.257 millones de dólares, una utilidad operativa de 1.188 millones y un EBITDA Ajustado de 2.087 millones.
La advertencia silenciosa: ARPU
Hay un dato en los anexos del prospecto que merece atención mayor de la que recibió en los titulares. El ARPU mensual —ingreso promedio por usuario— retrocedió de 99 dólares en 2023 a 91 dólares en 2024, 81 dólares en 2025, y a 66 dólares al primer trimestre de 2026. Una compresión del 33% en tres años. Solo en los últimos doce meses, la caída fue del 23%.
La interpretación oficial es benévola: el crecimiento de suscriptores compensa con creces la caída del ARPU, y el retroceso refleja la expansión de Starlink hacia mercados emergentes de menor ingreso y la adición de tiers de precio bajo. La interpretación financiera es más exigente: a un múltiplo de aproximadamente 90 veces ingresos sobre el comparable consolidado, la dirección de la línea por unidad importa más de lo que el mercado está pricing. Si el ARPU continúa descendiendo, la historia de crecimiento dejará de ser “precio y volumen” para pasar a ser solo volumen, con todo lo que eso implica en términos de margen y de defensibilidad competitiva.
La estructura de tiers ayuda a entender por qué la caída tiene un piso difícil de proyectar. Starlink opera planes residenciales desde 110 dólares mensuales, planes empresariales con SLA del 99,9% de disponibilidad, planes marítimos desde 250 dólares mensuales por 50 GB priority hasta 5.000 dólares mensuales por 5 TB con velocidades de 350-550 Mbps, y planes de aviación con estructura tarifaria comparable enfocada en conectividad en vuelo. Los segmentos premium —marítimo, aviación, corporativo, gobierno— están subrepresentados en el ARPU promedio porque cada nuevo suscriptor residencial en mercados emergentes diluye estadísticamente la mezcla.
Lo que viene: Starlink V3 y satellite-to-mobile
Más tarde en 2026, la compañía espera comenzar a desplegar sus satélites Versión 3, capaces de velocidades de descarga de 1 Tb/s por nave. Un único lanzamiento de Starship podría transportar 60 de estos satélites por misión. La aritmética compromete al lector: con respecto a los lanzamientos actuales de Falcon 9, eso representaría aproximadamente un aumento de veinte veces en la capacidad de downlink por lanzamiento. SpaceX ha realizado aproximadamente 650 lanzamientos, con el 85% utilizando boosters reutilizados.
El otro eje es la conectividad directa al celular. La compra de espectro AWS-4 y H-block a EchoStar, aprobada por la FCC el 12 de mayo de 2026, se proyecta cerrar alrededor de noviembre de 2027 y es la llave para la cobertura satelital al móvil de alcance nacional en Estados Unidos. El prospecto nombra explícitamente a AST SpaceMobile como competidor potencial mayor, junto con Lynk Global, respaldada por SES. La carrera por el satellite-to-mobile no se definirá únicamente por la tecnología sino por la disponibilidad regulatoria de espectro: SpaceX se aseguró el suyo antes de que el resto del mercado terminara de digerir la transacción.
El competidor que viene del retail
El contrapeso más cercano es Amazon Leo —la constelación que Amazon rebautizó tras dejar atrás el nombre Project Kuiper—. Antes del lanzamiento de Amazon Leo 7 previsto para el 30 de mayo con un Atlas V de ULA cargando otros 29 satélites, la constelación contaba con aproximadamente 302 satélites en órbita. Tras esa misión, la duodécima del programa, el total se acerca a 330. La distancia con Starlink es ilustrativa: Amazon Leo opera con cerca del 3,4% de la flota desplegada por SpaceX. La FCC impuso a Amazon una meta regulatoria de 1.618 satélites para julio de 2026, umbral que la compañía ya solicitó extender. El servicio comercial está previsto para mediados de 2026, según anunció Andy Jassy.
La diferencia estructural entre los dos competidores no es solo de escala sino de modelo. Starlink integra verticalmente la cadena: fabrica los satélites, opera los lanzadores, despliega los terminales de usuario y opera la red. Amazon depende de proveedores externos para el lanzamiento —ULA con Atlas V y Vulcan, Arianespace con Ariane 6, y eventualmente Blue Origin con New Glenn, aunque el cohete está parado por la FAA desde el 30 de abril— y ha enfrentado retrasos significativos en el despliegue inicial. El propio prospecto de SpaceX nombra a Amazon entre sus competidores, junto con Viasat, Eutelsat OneWeb, Iridium y los ISPs y operadores móviles terrestres.
La tesis
Starlink dejó de ser un proyecto interno de SpaceX para convertirse en el activo que sostiene la valuación de toda la compañía. Aislado del resto del grupo, el negocio podría justificar varios cientos de miles de millones de la valuación implícita. Pero ese cálculo descansa sobre dos supuestos que el S-1 obliga a poner en discusión: que el ritmo de duplicación de la base de usuarios sea sostenible más allá de los próximos dos años, y que la compresión del ARPU encuentre un piso antes de erosionar el margen del 63%. La primera variable es de crecimiento. La segunda es de defensibilidad.
Kahneman recomendaba desconfiar de los relatos que se construyen alrededor de un solo dato saliente. El crecimiento del 49,8% en facturación es el dato saliente del S-1. El retroceso del 23% en ARPU es el dato silencioso. La pregunta abierta para el 12 de junio es cuál de los dos pesará más cuando el orderbook empiece a fijar el precio.
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