Rocket Lab acelera sus ingresos, pero Neutron vuelve a concentrar la atención
La compañía facturó US$ 234,1 millones en el segundo trimestre, 62% más que un año atrás, y elevó su cartera de contratos a US$ 2.360 millones. El negocio de sistemas espaciales gana peso mientras Rocket Lab prepara la compra de Iridium y sostiene una fuerte inversión en Neutron, cuyo cronograma volvió a quedar bajo observación.

Rocket Lab cerró el segundo trimestre de 2026 con dos récords: ingresos por US$ 234,1 millones y una cartera de contratos por US$ 2.360 millones. Los números muestran una compañía que crece a un ritmo superior al 60% interanual y que comienza a cambiar de escala antes de que su proyecto más ambicioso, el cohete Neutron, haya realizado su primer vuelo.
La facturación aumentó 62% frente a los US$ 144,5 millones registrados en igual período de 2025 y superó también los US$ 200,3 millones del primer trimestre. La compañía anticipó para julio-septiembre ingresos de entre US$ 250 millones y US$ 265 millones, lo que implicaría un nuevo máximo trimestral.
Pero el balance también muestra la otra cara de esa expansión. Rocket Lab todavía pierde dinero. El resultado neto fue negativo en US$ 49,3 millones, frente a una pérdida de US$ 66,4 millones un año antes. El EBITDA ajustado —resultado antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones, con otras partidas extraordinarias excluidas— fue negativo en US$ 8,8 millones, una mejora frente a los US$ 27,6 millones negativos del segundo trimestre de 2025.
Ya no es solamente una empresa de lanzamientos
La transformación de Rocket Lab se vuelve más visible cuando se observa de dónde provienen los ingresos.
La compañía que nació alrededor del pequeño lanzador Electron obtiene hoy una parte creciente de su negocio de la fabricación de satélites, plataformas espaciales, componentes, sistemas de energía, comunicaciones ópticas y otros equipos. En términos contables, los ingresos por productos prácticamente se duplicaron: pasaron de US$ 92,7 millones a US$ 181,3 millones interanuales. Los servicios aportaron otros US$ 52,7 millones.
Ese cambio responde a una estrategia desarrollada durante varios años. Rocket Lab utilizó adquisiciones para incorporar componentes y tecnologías que antes compraba a terceros y, al mismo tiempo, ampliar su participación en programas espaciales de mayor escala.
Durante 2026 cerró las compras de Mynaric, especializada en comunicaciones ópticas mediante láser, y Motiv, dedicada a robótica y sistemas de movimiento para aplicaciones espaciales. A fines de junio dio un paso considerablemente mayor: anunció un acuerdo para adquirir Iridium Communications.
La operación cambia la dimensión de la estrategia. Rocket Lab pretende dejar de ser solamente proveedor de infraestructura para convertirse también en operador de servicios espaciales. Si la adquisición se completa, podrá reunir dentro de una misma organización componentes, satélites, lanzadores, constelaciones y servicios de comunicaciones.
Es, en términos industriales, una integración vertical que se aproxima al modelo que convirtió a SpaceX en algo más que una compañía de cohetes.
Una cartera de US$ 2.360 millones
El segundo dato que explica la evolución de la empresa está fuera del estado de resultados.
El backlog —la cartera de contratos firmados pendientes de ejecución— alcanzó US$ 2.360 millones al cierre del trimestre, 137% más que un año atrás. Desde el cierre de junio, además, Rocket Lab informó que ya ingresó en contratos adicionales por más de US$ 1.000 millones durante el tercer trimestre, aunque esa cifra incluye opciones contractuales.
La actividad de lanzamientos también amplió su horizonte. La compañía informó contratos nuevos por más de US$ 437 millones entre operaciones firmadas durante el trimestre y acuerdos posteriores al cierre. La cartera combinada de Electron, HASTE y Neutron supera ahora las 90 misiones.
El componente militar ocupa un espacio cada vez mayor. Rocket Lab recibió un contrato de hasta US$ 397 millones para desarrollar varias naves Flatellite destinadas al programa Space-Based Airborne Moving Target Indicator de la Fuerza Espacial estadounidense. La compañía suministrará tanto las plataformas como su lanzamiento mediante Neutron. También obtuvo más de US$ 160 millones en dos contratos para fabricar tres satélites geoestacionarios.
A fines de julio había sumado además un contrato de US$ 266 millones con la Fuerza Espacial para realizar hasta 18 lanzamientos suborbitales vinculados con pruebas de defensa antimisiles.
La consecuencia es una empresa con una exposición creciente al presupuesto de defensa estadounidense y a programas espaciales que pueden extenderse durante varios años.
Neutron, la pieza que todavía falta
El crecimiento de los ingresos, sin embargo, no elimina la principal incógnita industrial de Rocket Lab.
Neutron es el cohete reutilizable de carga media con el que la compañía pretende ingresar en un mercado diferente al de Electron. Está diseñado para transportar hasta 13 toneladas a órbita terrestre baja y apunta a constelaciones comerciales, misiones gubernamentales y programas de seguridad nacional.
En febrero, después de una falla durante una prueba del tanque de la primera etapa, Rocket Lab había trasladado el objetivo del vuelo inaugural al cuarto trimestre de 2026. En la actualización del segundo trimestre, el lenguaje fue más prudente: la producción del tanque de la primera etapa está alineada con el objetivo de llevar Neutron a la plataforma de lanzamiento durante el cuarto trimestre.
La diferencia es relevante. Llegar a la plataforma no equivale necesariamente a despegar.
Durante la conferencia con inversores, Peter Beck reconoció que la ventana disponible para realizar el primer vuelo antes de terminar el año se redujo. La empresa no comunicó una nueva fecha para el lanzamiento inaugural.
El mercado reaccionó a esa incertidumbre pese a los récords financieros. Las acciones retrocedieron después de la presentación de resultados, en un contexto en el que una parte importante de las expectativas sobre Rocket Lab depende de que Neutron permita ampliar el mercado accesible para la compañía.
Crecer cuesta dinero
El balance permite entender cómo Rocket Lab está financiando esa expansión.
Al 30 de junio disponía de US$ 2.129 millones en efectivo y equivalentes, frente a US$ 828,7 millones al cierre de 2025. A eso se sumaban aproximadamente US$ 258 millones en valores negociables de corto y largo plazo.
Sin embargo, el incremento de caja no provino de la generación operativa. Durante el primer semestre, las actividades operativas consumieron US$ 134,4 millones. En paralelo, Rocket Lab obtuvo US$ 1.529,6 millones mediante colocaciones de acciones en el mercado.
La distinción es importante. La empresa cuenta con recursos para financiar Neutron, integrar adquisiciones y avanzar con nuevos programas, pero una parte considerable de esa capacidad financiera se construyó mediante emisión de capital.
Los gastos de investigación y desarrollo alcanzaron US$ 82,4 millones durante el trimestre, frente a US$ 66,1 millones un año antes. Los gastos operativos totales llegaron a US$ 142,1 millones.
El próximo trimestre
Para el tercer trimestre, Rocket Lab proyecta ingresos de entre US$ 250 millones y US$ 265 millones. Espera un margen bruto GAAP de entre 29% y 31% y una pérdida de EBITDA ajustado de entre US$ 17 millones y US$ 23 millones.
La reducción prevista del margen refleja, entre otros factores, una composición de ventas con mayor participación de programas de fabricación de satélites, un negocio que puede presentar márgenes inferiores en determinadas etapas de ejecución.
El trimestre deja así dos fotografías simultáneas.
Una muestra una empresa que facturó US$ 434,4 millones durante el primer semestre, frente a US$ 267,1 millones un año antes; posee más de US$ 2.000 millones en efectivo y una cartera contractual de US$ 2.360 millones.
La otra muestra una compañía todavía deficitaria, que financia una expansión industrial acelerada mientras intenta completar Neutron y preparar la adquisición de Iridium.
Hasta ahora, Electron permitió a Rocket Lab demostrar que podía llegar al espacio de manera recurrente. El desafío que comienza a aparecer en sus balances es diferente: demostrar que puede convertir esa experiencia en una empresa espacial integrada de una escala considerablemente mayor.
Fuentes: resultados oficiales de Rocket Lab correspondientes al segundo trimestre de 2026, presentación a inversores y documentación financiera de la compañía. Resultados Q2 2026 de Rocket Lab
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