Europa acelera IRIS²: Indra, SES y Eutelsat se reparten el proyecto satelital de € 15.600 millones
Hispasat, controlada por Indra, SES y Eutelsat definieron las principales responsabilidades industriales de la futura infraestructura europea de comunicaciones seguras. La decisión coincide con la presentación de los últimos balances de los tres grupos, que muestran estrategias y posiciones financieras diferentes ante un proyecto que exigirá inversiones durante los próximos años.

Europa dio un nuevo paso para construir una infraestructura satelital propia. Hispasat, SES y Eutelsat, los tres operadores que integran el consorcio SpaceRISE, definieron las principales responsabilidades industriales de IRIS², el sistema de comunicaciones seguras impulsado por la Unión Europea y cuyo costo previsto asciende a unos € 15.600 millones.
La adjudicación original a SpaceRISE se produjo en 2024. La novedad ahora es el cierre de Rendez-vous 1, la primera revisión del programa, que establece con mayor precisión la arquitectura, las inversiones y las responsabilidades de cada operador.
El movimiento encuentra a las tres compañías en momentos diferentes. Indra acaba de incorporar Hispasat a un negocio cada vez más orientado hacia Defensa y Espacio. SES atraviesa la integración de Intelsat y administra un nivel elevado de endeudamiento. Eutelsat, por su parte, acelera su transformación alrededor de OneWeb y la órbita baja, aunque ese crecimiento todavía presiona sus márgenes.
Una constelación europea
IRIS² —sigla de Infrastructure for Resilience, Interconnectivity and Security by Satellite— es uno de los proyectos centrales de la política espacial europea. Su objetivo es ofrecer comunicaciones cifradas y resilientes para gobiernos, fuerzas armadas e infraestructuras críticas, además de capacidad destinada al mercado comercial.
El sistema utilizará distintas órbitas. A diferencia de Starlink, que concentra su infraestructura en órbita terrestre baja (LEO), IRIS² combinará satélites LEO con capacidad en órbita media (MEO). La arquitectura busca sumar cobertura, menor latencia y redundancia.
La Comisión Europea adjudicó en diciembre de 2024 una concesión de 12 años a SpaceRISE. El consorcio está integrado por SES, Eutelsat e Hispasat y cuenta, además, con la participación de compañías industriales como Airbus Defence and Space, Deutsche Telekom, Hisdesat, OHB, Orange, Telespazio y Thales Alenia Space.
El esquema inicial contemplaba un costo de € 10.600 millones, financiado mediante una asociación público-privada. Las revisiones posteriores llevaron la dimensión económica prevista hasta aproximadamente € 15.600 millones.
Hispasat gana espacio dentro del proyecto
Uno de los principales beneficiarios de la nueva distribución es Hispasat. La operadora española tendrá bajo su responsabilidad una parte relevante del segmento terrestre de IRIS², que incluye antenas, centros de control y otros componentes necesarios para operar la constelación.
El paquete asociado a esas actividades supera los € 1.600 millones. A eso se suma el desarrollo de parte de la infraestructura en órbita baja, para la cual Hispasat prevé una inversión propia de hasta € 600 millones.
La adjudicación adquiere otra dimensión después del cambio de control de la compañía. Indra completó en diciembre de 2025 la compra del 89,68% de Hispasat por € 725 millones y la incorporó a Indra Space.
IRIS² era una de las oportunidades identificadas por el grupo español al explicar la operación. La estrategia busca integrar capacidades de defensa, radares, comunicaciones y sistemas espaciales dentro de una misma estructura empresarial.
Indra crece impulsada por Defensa
Los últimos resultados de Indra muestran la velocidad de esa transformación.
La compañía registró ingresos por € 3.179 millones durante el primer semestre de 2026, 29,7% más que en igual período del año anterior. El EBITDA creció 72% y su margen pasó de 10,8% a 14,4%.
El beneficio neto alcanzó € 219 millones. La comparación interanual, sin embargo, está condicionada por efectos extraordinarios registrados en 2025 vinculados con la toma de control de Tess Defence.
La división de Defensa fue el principal motor del semestre: sus ingresos aumentaron 103%. Hispasat e Hisdesat comenzaron además a incorporarse a las cuentas consolidadas del grupo.
Para 2026, Indra proyecta superar los € 7.000 millones de facturación y los € 700 millones de EBIT. La cartera asociada a IRIS² incorpora ahora contratos de largo plazo a esa estrategia.
SES enfrenta el proyecto después de integrar Intelsat
SES tendrá otra función dentro de la constelación. La compañía con sede en Luxemburgo, que lidera SpaceRISE, concentrará buena parte de la infraestructura de IRIS² en órbita media.
Es un terreno que conoce. SES opera O3b mPOWER, su actual constelación MEO, y prepara una nueva generación de infraestructura denominada meoSphere.
La compañía llega a esta etapa después de una de las mayores operaciones de consolidación de la industria satelital reciente: la adquisición de Intelsat, completada en julio de 2025.
Los efectos ya aparecen en el balance.
SES informó ingresos por € 1.602 millones durante el primer semestre de 2026, un incremento reportado de 72,4%. El EBITDA ajustado alcanzó € 725 millones, 47% más.
Las tasas de crecimiento reflejan, principalmente, la incorporación de Intelsat. En términos comparables y a moneda constante, los ingresos disminuyeron 5% y el EBITDA ajustado retrocedió 6,2%.
La integración también elevó el endeudamiento. Al cierre de junio, la deuda neta ajustada equivalía a 4,4 veces el EBITDA ajustado, frente a 3,9 veces al terminar 2025.
SES prevé invertir aproximadamente € 700 millones durante 2026. Esa cifra ya contempla desembolsos relacionados con IRIS² y meoSphere. Dentro del programa europeo, la inversión destinada por la compañía al segmento MEO podría alcanzar € 1.350 millones.
Eutelsat apuesta por OneWeb
Eutelsat completa el grupo de operadores principales y aporta una capacidad diferente: una constelación global de satélites en órbita baja ya desplegada.
La compañía francesa adquirió OneWeb en 2023 para transformar un negocio históricamente concentrado en grandes satélites geoestacionarios. Desde entonces, la órbita baja pasó a ocupar una porción creciente de sus ingresos.
Los resultados correspondientes al ejercicio fiscal 2025/26, presentados el 7 de agosto, muestran esa transición.
Eutelsat registró ingresos cercanos a € 1.240 millones, con un crecimiento de 3% en términos comparables. El negocio LEO fue el principal impulsor: aumentó 69,5% y ya representa aproximadamente una cuarta parte de la facturación.
La expansión todavía no se trasladó en igual medida a la rentabilidad. El EBITDA ajustado se ubicó en € 632,4 millones y el margen descendió a 51,2%.
La compañía explicó que las actividades en órbita baja mantienen márgenes inferiores a los de su negocio geoestacionario tradicional. El mercado reaccionó a esa diferencia y la acción llegó a retroceder alrededor de 8% después de la presentación de resultados.
El costo de construir autonomía
Los balances permiten observar IRIS² más allá de su dimensión tecnológica.
Europa decidió desarrollar una infraestructura propia de comunicaciones satelitales en un mercado donde la escala alcanzada por Starlink modificó las condiciones de competencia. La guerra en Ucrania agregó otra variable: las constelaciones comerciales comenzaron a formar parte de la infraestructura estratégica utilizada por gobiernos y fuerzas armadas.
La respuesta europea será un sistema bajo jurisdicción propia, pero su construcción requerirá inversiones simultáneas del sector público y de las compañías que deberán operarlo.
Para Indra, IRIS² aparece como una oportunidad para ampliar su inversión en Hispasat y consolidar su negocio espacial. Para SES, representa una extensión de su estrategia multiórbita mientras absorbe Intelsat y reduce su apalancamiento. Para Eutelsat, ofrece escala adicional a una apuesta por LEO que ya crece con rapidez, pero todavía presenta menores márgenes.
Los primeros servicios de IRIS² están previstos hacia 2029. Hasta entonces, los tres operadores deberán financiar el despliegue mientras sostienen sus actuales constelaciones y programas de inversión.
La definición alcanzada en Rendez-vous 1 permite conocer con mayor precisión quién construirá cada parte del sistema. Los últimos balances de sus protagonistas muestran la otra dimensión del proyecto: cuánto deberá invertir cada compañía para convertir la autonomía espacial europea en infraestructura operativa.
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