SpaceX disparó el capex a US$ 18.369 millones y el mercado castigó su primer balance
La compañía facturó US$ 7.814 millones en el segundo trimestre, 92% más que un año atrás, pero perdió US$ 541 millones. La inversión de capital se multiplicó por más de seis y el 86% se concentró en infraestructura de inteligencia artificial. Starlink alcanzó los 12 millones de suscriptores.

SpaceX presentó su primer balance trimestral como empresa pública con dos cifras que muestran dimensiones diferentes de su transformación. Los ingresos crecieron 92% interanual hasta US$ 7.814 millones, mientras que la inversión de capital alcanzó US$ 18.369 millones, más de seis veces el nivel registrado un año antes.
La compañía de Elon Musk registró una pérdida neta de US$ 541 millones durante el segundo trimestre, aunque redujo de manera significativa su pérdida operativa: pasó de US$ 970 millones en igual período de 2025 a US$ 143 millones.
El EBITDA ajustado —resultado antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones, con otros ajustes definidos por la compañía— llegó a US$ 3.538 millones, frente a US$ 1.214 millones un año atrás. El crecimiento fue de 191%.
Starlink ya aporta más de la mitad de los ingresos
El desglose por segmentos permite observar cómo cambió la estructura económica de SpaceX.
Conectividad, donde se encuentra Starlink, continuó como el principal negocio. Generó ingresos por US$ 4.291 millones durante el trimestre, 65,8% más que un año antes, y obtuvo un resultado operativo de US$ 1.656 millones.
Starlink cerró junio con 12 millones de suscriptores, el doble que los 6 millones registrados un año antes. Durante el trimestre incorporó 1,7 millones de clientes netos.
El crecimiento en volumen tuvo como contrapartida una reducción del ingreso promedio por usuario. El ARPU —ingreso promedio mensual por cliente— se ubicó en US$ 66, frente a US$ 85 en el segundo trimestre de 2025.
La compañía atribuye parte de esa reducción a su expansión internacional y a la incorporación de mercados con precios más bajos. El indicador se mantuvo, sin embargo, sin cambios respecto del primer trimestre de 2026.
La inteligencia artificial se convirtió en el segundo negocio
El segmento de inteligencia artificial registró ingresos por US$ 2.561 millones, frente a US$ 737 millones un año antes. El crecimiento interanual fue de 247,5%.
De esa facturación, US$ 2.194 millones correspondieron a soluciones e infraestructura de IA y US$ 367 millones a publicidad.
La unidad todavía presenta pérdidas operativas. El resultado operativo fue negativo en US$ 1.257 millones, aunque el EBITDA ajustado alcanzó US$ 1.146 millones.
Otro número permite dimensionar las expectativas depositadas en esta actividad: SpaceX informó US$ 14.100 millones en ventas contratadas mediante acuerdos de servicios de nube. Esa cifra corresponde a compromisos comerciales y no debe confundirse con los ingresos reconocidos durante el trimestre.
El negocio espacial, por su parte, registró ingresos por US$ 962 millones, 29% más que un año atrás.
US$ 18.369 millones de inversión en tres meses
La cifra que concentró la atención del mercado fue el gasto de capital.
SpaceX realizó inversiones por US$ 18.369 millones durante el segundo trimestre, frente a US$ 2.825 millones en igual período de 2025. El aumento fue de 550%.
La distribución del capital muestra dónde está concentrando actualmente sus recursos. Del total, US$ 15.828 millones fueron destinados al negocio de inteligencia artificial, US$ 1.367 millones a Conectividad y US$ 1.174 millones a Space.
La infraestructura de IA absorbió así el 86,2% del capex trimestral.
El dato introduce un cambio en la lectura de SpaceX. Durante años, los principales requerimientos de capital estuvieron asociados con Starship, la fabricación de satélites y la ampliación de Starlink. Ahora, la infraestructura de cómputo representa por amplio margen el principal destino de las nuevas inversiones.
La compañía anticipó además que el capex permanecerá en niveles elevados durante el tercer y cuarto trimestre.
El mercado empieza a exigir retorno
La reacción bursátil mostró esa preocupación.
Las acciones habían terminado la rueda regular del 4 de agosto en US$ 125,33, con una suba de 9,43%. Después de conocerse los resultados, el papel retrocedió alrededor de 8% en las operaciones posteriores al cierre.
Los resultados operativos mostraron una mejora frente al año anterior, pero el volumen de inversión desplazó el centro de atención hacia otra pregunta: cuánto capital necesitará SpaceX para sostener la expansión de IA y con qué velocidad podrá recuperar esas inversiones.
La compañía sostiene que algunos despliegues de infraestructura de cómputo están alcanzando períodos de repago inferiores a un año.
El desafío será sostener esos retornos a medida que aumente la escala. La infraestructura de inteligencia artificial combina grandes necesidades de capital con ciclos tecnológicos cortos, lo que aumenta el riesgo de obsolescencia de los equipos.
Una caja de US$ 100.000 millones
La salida a bolsa transformó al mismo tiempo la estructura financiera de SpaceX.
Los activos totales alcanzaron US$ 192.770 millones al cierre de junio, frente a US$ 92.079 millones en diciembre de 2025.
La caja y equivalentes aumentaron desde US$ 24.747 millones hasta US$ 93.522 millones. Si se agregan US$ 6.487 millones en títulos negociables, la compañía terminó el trimestre con aproximadamente US$ 100.000 millones entre efectivo, equivalentes e inversiones líquidas.
El patrimonio neto atribuible a los accionistas alcanzó US$ 127.224 millones, frente a US$ 2.573 millones al cierre del año pasado.
La contrapartida histórica continúa siendo el déficit acumulado, que llegó a US$ 41.852 millones.
Una OPI que recaudó US$ 85.675 millones
SpaceX comenzó a cotizar en Nasdaq el 12 de junio.
La oferta pública inicial incluyó finalmente 638.888.888 acciones Clase A a US$ 135 por acción, incluida la opción de sobreasignación. La operación dejó ingresos netos para la compañía por aproximadamente US$ 85.675 millones.
El tamaño final de la colocación permite explicar buena parte del salto observado en la caja y el patrimonio durante el semestre.
SpaceX también emitió US$ 25.000 millones de deuda distribuida en cinco tramos con vencimientos entre 2031 y 2056. Las tasas se ubicaron entre 5,35% y 6,65%, con un promedio ponderado de 5,855%.
Al 30 de junio, el principal de la deuda financiera ascendía a US$ 38.433 millones.
La compañía cerró además el trimestre con un backlog —cartera de contratos pendientes— de US$ 47.500 millones.
De compañía espacial a plataforma de infraestructura
Los números del primer balance público permiten observar una empresa con tres dinámicas diferentes.
Starlink ya constituye el principal generador de ingresos y aporta más de la mitad de la facturación. Space mantiene el desarrollo de infraestructura orbital, lanzamientos y Starship. Inteligencia artificial, mientras tanto, se convirtió en el segundo segmento por ingresos y, por amplio margen, en el principal destino de inversión.
La consecuencia es financiera. SpaceX comienza a ser comparada no solo con compañías aeroespaciales o de telecomunicaciones, sino también con los grandes operadores de infraestructura tecnológica que destinan decenas de miles de millones de dólares a capacidad de cómputo.
La cartera contratada de US$ 47.500 millones aporta visibilidad sobre ingresos futuros, pero la magnitud del capex obliga a evaluar simultáneamente la capacidad de transformar esos contratos en flujo de caja.
América Latina quedó fuera del balance
La presentación trimestral no desagregó ingresos ni suscriptores correspondientes a América Latina.
La región aparece de manera indirecta en una de las principales tendencias de Starlink: la reducción del ingreso promedio por usuario a medida que la compañía se expande hacia mercados con precios inferiores a los de Estados Unidos y otras economías desarrolladas.
Para América Latina, esa estrategia tiene dos efectos. Permite ampliar rápidamente la penetración de Starlink y, al mismo tiempo, aumenta la presión competitiva sobre los operadores satelitales y proveedores de conectividad regionales.
La escala financiera también amplía esa diferencia. Con aproximadamente US$ 100.000 millones en liquidez, SpaceX dispone de recursos para financiar simultáneamente expansión comercial, renovación de constelaciones, desarrollo de Starship e infraestructura de inteligencia artificial.
El impacto para el mercado argentino
Para la Argentina, el balance abre tres discusiones.
La primera es competitiva. La escala de Starlink dificulta competir exclusivamente mediante precio y capacidad satelital. Para los operadores locales, la diferenciación pasa cada vez más por servicios administrados, integración de redes, redundancia, soporte y soluciones empresariales.
La segunda es regulatoria. El desarrollo de servicios directos entre satélites y teléfonos móviles plantea una discusión sobre utilización de espectro y convivencia con las redes terrestres que también deberá incorporarse a la agenda argentina.
La tercera corresponde al mercado de capitales. La aparición de SpaceX como empresa pública agrega un actor de gran escala al universo de compañías espaciales cotizantes y puede concentrar una parte del capital que busca exposición al sector.
El primer trimestre de SpaceX bajo el escrutinio del mercado deja así una señal que excede al negocio espacial. Starlink sigue siendo su principal fuente de ingresos y Starship continúa como infraestructura estratégica. Pero de cada US$ 100 invertidos en capital durante el trimestre, aproximadamente US$ 86 fueron destinados a inteligencia artificial.
Esa proporción será uno de los indicadores centrales para seguir en los próximos balances.
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