El balance de Telesat confirmó el giro que anticipaba el mercado satelital
El segundo trimestre respondió varios de los interrogantes que Mercado había planteado antes de la presentación de resultados. El negocio GEO siguió cayendo y los ingresos bajaron 25%, pero Lightspeed amplió su escala de 156 a 225 satélites y, tras el contrato con Defensa de Canadá, su cartera proforma alcanzó CA$ 5.600 millones.

A fines de julio, antes de que Telesat presentara sus resultados del segundo trimestre, Mercado identificó cuatro variables para seguir de cerca: el deterioro del negocio geoestacionario, el avance de Lightspeed, la evolución de la cartera de contratos y el peso creciente de la defensa.
Los números publicados el 13 de agosto permiten responder esos interrogantes. La transición no se estabilizó por una recuperación del negocio tradicional. Por el contrario, GEO continuó contrayéndose. El cambio llegó por el otro extremo: Lightspeed ganó escala, financiamiento y contratos, mientras defensa pasó de ser una oportunidad comercial a convertirse en uno de los componentes de la economía del proyecto.
Telesat cerró el segundo trimestre con ingresos consolidados por CA$ 79,5 millones, frente a CA$ 106,1 millones un año antes. La caída interanual fue de 25%. El EBITDA ajustado se redujo 62%, hasta CA$ 22 millones, y la compañía registró una pérdida neta de CA$ 558,6 millones, frente a una ganancia de CA$ 75,5 millones en el mismo período de 2025.
GEO no encontró todavía un piso
El primer interrogante planteado por Mercado era si comenzaría a moderarse el deterioro del negocio de satélites geoestacionarios. El balance no ofrece todavía esa señal.
Los ingresos de GEO fueron de CA$ 78 millones, 26% inferiores a los del segundo trimestre de 2025. Telesat atribuyó la caída principalmente a contratos de televisión que no fueron renovados durante el año pasado y a menores servicios de banda ancha fija. Los nuevos contratos de conectividad para aviación compensaron parcialmente esa reducción.
El EBITDA ajustado del segmento cayó 42%, hasta CA$ 43 millones. Parte de esa disminución respondió a gastos asociados con el proceso de refinanciación de deuda. Excluidos esos costos, la reducción habría sido de 30%.
La utilización de la flota se ubicó en 60% al cierre de junio, aproximadamente 2% por debajo del nivel de marzo una vez ajustado el efecto del retiro de Telstar 14R y Anik F4.
La compañía mantuvo, pese a la contracción, su proyección anual. Espera que GEO genere en 2026 ingresos de entre CA$ 300 millones y CA$ 320 millones y un EBITDA ajustado de entre CA$ 210 millones y CA$ 230 millones, sin considerar los gastos extraordinarios vinculados con la refinanciación.
Lightspeed pasó de promesa a ejecución
El segundo interrogante estaba en Lightspeed. Mercado había señalado que los indicadores relevantes ya no eran sólo el diseño tecnológico o el financiamiento anunciado, sino la incorporación de contratos y el cumplimiento del cronograma industrial.
En ese frente se produjo el cambio más importante.
Telesat mantenía originalmente una primera constelación de 156 satélites. El contrato firmado el 4 de agosto con la Defence Investment Agency de Canadá permitirá agregar otras 69 unidades y elevar la red inicial a 225 satélites, un incremento de 44%.
Todos serán fabricados por MDA Space. La compañía mantiene previsto el lanzamiento de los primeros dos satélites de producción en diciembre de 2026, seguido por una cadencia de lanzamientos durante 2027. El comienzo del servicio comercial global continúa previsto para fines del primer trimestre de 2028.
El aumento de escala también elevó el costo previsto. La inversión total estimada para la red de 225 satélites alcanza aproximadamente CA$ 7.000 millones. Al 4 de agosto, Telesat informó que ya había destinado CA$ 2.700 millones al programa.
Durante el segundo trimestre, Lightspeed absorbió CA$ 165 millones: CA$ 145 millones correspondieron a inversión de capital y CA$ 20 millones a gastos operativos. En el primer semestre, el desembolso acumulado alcanzó CA$ 337 millones.
La respuesta apareció en el backlog
Antes del balance, Mercado había señalado otra variable: si las oportunidades comerciales comenzarían a transformarse en contratos.
Al 30 de junio, Lightspeed tenía una cartera de contratos de aproximadamente CA$ 1.100 millones, frente a unos CA$ 900 millones del negocio GEO.
Pero esa fotografía quedó desactualizada apenas semanas después del cierre del trimestre.
El 4 de agosto, Telesat firmó un contrato por CA$ 2.300 millones con la Defence Investment Agency de Canadá para prestar comunicaciones seguras en banda Ka militar a las Fuerzas Armadas canadienses en el Ártico. El acuerdo incluye dos opciones adicionales de cinco años, valuadas en aproximadamente CA$ 200 millones cada una. Si se ejercen, el valor total llegará a CA$ 2.700 millones.
El efecto sobre la cartera es mayor que el monto inicial del contrato. Considerados en términos proforma el acuerdo y otros compromisos posteriores al cierre, el backlog de Lightspeed alcanza CA$ 5.600 millones.
La relación que Mercado observaba en julio se amplió. Entonces, la cartera LEO apenas superaba a la de GEO. Ahora representa más de seis veces la contratación pendiente del negocio tradicional.
Defensa dejó de ser una hipótesis
El cuarto interrogante era el peso de defensa.
En los meses anteriores, Telesat había incorporado 500 MHz de banda Ka militar a Lightspeed, había sido seleccionada para el futuro sistema canadiense de comunicaciones en el Ártico y había avanzado en programas gubernamentales estadounidenses. Todavía faltaba comprobar cuánto de esa estrategia podía transformarse en ingresos contratados.
El acuerdo canadiense ofrece una primera respuesta.
Se trata del mayor contrato de la historia de Telesat. Comprende hasta 15 años de servicios, incluidas las opciones, y está destinado a proporcionar conectividad militar segura entre los 65 y los 90 grados de latitud norte. Los servicios comenzarán en 2028.
El impacto excede los ingresos futuros. Los 69 satélites adicionales estarán financiados mediante pagos por hitos del Gobierno canadiense que comenzarán en el tercer trimestre de este año. Telesat espera recibir aproximadamente CA$ 2.000 millones bajo ese esquema entre el tercer trimestre de 2026 y el cuarto trimestre de 2028.
Esto modifica parte del riesgo financiero del proyecto. Telesat ya no debe financiar por sí sola toda la expansión para luego buscar clientes que ocupen esa capacidad. Una parte de la nueva infraestructura nace respaldada por un cliente estatal y con pagos vinculados con su construcción.
El riesgo no desapareció
Lightspeed, sin embargo, no elimina los problemas del balance actual.
Telesat cerró junio con CA$ 383,2 millones de efectivo y equivalentes, frente a CA$ 509,8 millones al finalizar 2025. A su vez, registraba CA$ 2.742,7 millones de deuda clasificada como corriente y CA$ 1.051,4 millones de deuda de largo plazo.
La compañía debe administrar así dos estructuras financieras diferentes. Lightspeed cuenta con financiamiento específico y la ampliación derivada del contrato militar tiene respaldo de pagos gubernamentales. GEO, mientras tanto, pierde ingresos y enfrenta un proceso de refinanciación de deuda.
La empresa obtuvo además en agosto un préstamo garantizado por US$ 120 millones para fines corporativos generales. A esto podría sumarse US$ 189 millones vinculados con el proceso de liberación de espectro de banda C en Estados Unidos, sujeto al cumplimiento de los hitos establecidos por la Comisión Federal de Comunicaciones.
Lo que respondió el balance
El balance permite volver sobre la pregunta que Mercado planteó antes de conocer los resultados: qué podía decir Telesat sobre el cambio que atraviesa la industria satelital.
La respuesta no es que LEO haya reemplazado económicamente a GEO. Todavía no ocurrió. El negocio tradicional continúa generando prácticamente todos los ingresos operativos de Telesat, mientras Lightspeed consume capital y todavía no presta servicios comerciales.
Lo que cambió es la composición del futuro contratado.
GEO facturó CA$ 78 millones durante el trimestre, pero su cartera pendiente ronda CA$ 900 millones. Lightspeed todavía genera ingresos marginales, pero acumula una cartera proforma de CA$ 5.600 millones y una inversión prevista de aproximadamente CA$ 7.000 millones.
También se confirmó otra tendencia anticipada en julio: la defensa comienza a ocupar un lugar central en el financiamiento de las nuevas constelaciones LEO. El contrato canadiense no sólo compra capacidad futura. También financia parte de la infraestructura necesaria para producirla.
Para una industria que durante décadas construyó satélites geoestacionarios y luego comercializó su capacidad durante vidas útiles de 15 años o más, el cambio es relevante. El nuevo modelo combina constelaciones numerosas, ciclos tecnológicos más cortos, inversiones iniciales mayores y contratos gubernamentales capaces de financiar parte del despliegue.
Para la Argentina, la comparación mantiene la relevancia señalada por Mercado en julio. ARSAT conserva una arquitectura centrada en satélites geoestacionarios mientras el mercado local incorpora servicios de constelaciones LEO extranjeras. Telesat muestra que la transformación internacional no consiste solamente en sustituir una órbita por otra: también está cambiando quién financia la infraestructura, qué clientes justifican las inversiones y dónde se concentra la demanda de largo plazo.
El próximo examen de Telesat ya no será otro balance trimestral. Será la ejecución. Los primeros satélites de producción están previstos para diciembre y 2027 concentrará el despliegue de la constelación. La cuestión pasa ahora por comprobar si una cartera de CA$ 5.600 millones y el financiamiento disponible pueden convertirse en 225 satélites operativos a tiempo para iniciar el servicio global en el primer trimestre de 2028.
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