El liderazgo en las organizaciones atraviesa un proceso de redefinición impulsado por la transformación digital, la aceleración tecnológica y nuevas dinámicas de trabajo cada vez más flexibles. En ese marco, Randstad presentó un conjunto de ocho habilidades clave que hoy buscan las compañías en quienes gestionan equipos, a partir de un análisis realizado por sus especialistas en reclutamiento y gestión del talento.
La propuesta parte de una distinción entre habilidades técnicas y habilidades blandas. Mientras las primeras “continúan siendo necesarias para cubrir cualquier posición”, las segundas —vinculadas con la capacidad de interactuar, influir, inspirar y movilizar a otros— ganan peso en roles de conducción. En esa línea, las organizaciones priorizan cada vez más competencias socioemocionales y de comunicación por sobre la formación académica o los conocimientos técnicos, en línea con las nuevas demandas del mercado laboral.
Andrea Avila, CEO de Randstad para Argentina, Chile, México y Uruguay, describió el cambio de expectativas sobre quienes ocupan posiciones de liderazgo. “La figura del líder viene evolucionando hacia un modelo mucho más integral, donde no alcanza con saber gestionar tareas”, dijo Avila, y agregó que se requieren perfiles capaces de adaptarse a contextos cambiantes, comunicar con claridad, gestionar la diversidad y acompañar a los equipos, sin perder de vista los objetivos del negocio.
Dentro del listado, la empatía aparece como una competencia socioemocional central para comprender emociones, necesidades y motivaciones de los colaboradores, con impacto en la confianza y el compromiso. También se la asocia con la detección temprana de situaciones de desgaste, desmotivación o sobrecarga. La visión estratégica, en tanto, se vincula con anticiparse, identificar tendencias y tomar distancia de la coyuntura para actuar en línea con objetivos de largo plazo, priorizar con criterio, asignar recursos de manera eficiente y orientar al equipo.
La comunicación efectiva se presenta como una de las capacidades más valoradas en entornos atravesados por la virtualidad, la diversidad cultural y la horizontalidad. Incluye la escucha activa como herramienta para mejorar el entendimiento, fortalecer la confianza, reducir fricciones y potenciar el trabajo colaborativo. La toma de decisiones se define como crítica en un entorno signado por la incertidumbre y el cambio permanente: exige analizar escenarios, priorizar y avanzar aun con información incompleta, gestionar riesgos y asumir responsabilidades, con foco en resultados y bienestar.
El listado se completa con flexibilidad —capacidad de adaptarse a cambios en prioridades, contextos o dinámicas de trabajo e integrar distintas perspectivas, generaciones y estilos— y con gestión constructiva de conflictos, orientada a canalizar desacuerdos a través del diálogo, promover el intercambio de ideas y construir soluciones conjuntas. También incluye feedback y acompañamiento, con devoluciones claras, oportunas y respetuosas, y seguimiento activo de procesos de desarrollo.
Por último, el aprendizaje continuo se plantea como indispensable para la empleabilidad, en un contexto donde la tecnología acorta el ciclo de vida de las habilidades laborales. “Los líderes y mandos medios tienen un impacto central en la experiencia de los colaboradores”, dijo Avila, al referirse al rol de estos perfiles en el clima interno y los vínculos dentro de los equipos de trabajo.












