jueves, 2 de abril de 2026

    ¿Cuántas derrotas por cada éxito?

    La teoría del caos dice que un pequeño cambio
    introducido a un sistema complejo puede generar un resultado
    importante e impredecible; en consecuencia, es perfectamente probable
    que el aleteo de una mariposa en Beijing pueda generar una corriente
    de aire capaz de cambiar el clima de Carolina del Norte. Al respecto,
    Bill Gates dijo una vez: “En mi caso particular, la mariposa hizo lo
    correcto”.

    Se puede conocer a fondo la filosofía comercial de Gates
    aplicando la teoría del caos. Ayuda a explicar por qué
    Microsoft invierte en tantos negocios diferentes; por qué
    &endash;aparentemente al azar&endash; coloca US$ 150 millones en una
    de sus empresas rivales, Apple Computer Inc.; lanza una revista
    política como Slate, destinada a los intelectuales; cierra
    nuevas asociaciones con la NBC, y adquiere tantas participaciones
    menores en emprendimientos de alta tecnología y sitios de la
    web. ¿Busca ser el dueño del mundo? Lo más
    probable es que no quiera que el aleteo de una mariposa genere una
    corriente de aire capaz de perturbar su reino.

    El profesor Michael Cusumano, del Massachusetts Institute of
    Technology (MIT), es coautor de Microsoft Secrets, un libro de 1995
    que describe la estrategia de la empresa en el terreno
    tecnológico. Explica por qué Gates sigue un
    patrón de inversiones en apariencia regido por el azar. “En
    una era en la que el futuro es incierto, ellos parecen arrojar cosas
    y dejar que el mercado decida”, dice Cusumano.

    Hoy todo se mueve a un ritmo vertiginoso. En un mundo
    interconectado, los pequeños cambios se abren paso
    rápidamente e inundan todo el sistema. Los ensayos de mercado
    son limitados porque no pueden probar todas las variables que existen
    en el mundo real.

    Y puede sospecharse que es precisamente en ese punto donde hacen
    su ingreso las inversiones aparentemente aleatorias de Gates. A pesar
    de su enorme talento, Microsoft no puede probar todas las variables.
    Entonces, forma alianzas con las personas inteligentes que hacen
    cosas que Microsoft no puede hacer o no está haciendo.

     

    La hora de la improvisación

    En ese mundo, la improvisación pasa a ser más
    importante que la planificación. Kathleen Eisenhardt,
    profesora de la Universidad de Stanford y coautora junto a Shona
    Brown &endash;de McKinsey & Co.&endash; de Competing on the Edge:
    Strategy as Structured Chaos, un libro de reciente aparición,
    dice: “De lo que se trata es de llegar antes a un nuevo mercado y
    apoderarse de la participación cuando las ganancias
    todavía son jugosas”.

    Procter & Gamble prácticamente inventó el viejo
    estilo metódico y cuidadoso de desarrollar productos. “P&G
    solía invertir entre 12 y 18 meses para probar un producto
    antes de lanzarlo; ese plazo se ha reducido hoy a tres o cuatro
    meses”, señala el ejecutivo principal de Operaciones de
    Microsoft, Robert Herbold, precisamente ex ejecutivo de P&G.

    Al recordar cómo casi perdió el tren con la
    Internet, Gates dice: “Una vez que una tecnología llega a la
    masa crítica, se alimenta a sí misma y todo debe estar
    atado a ella. Cuando lo que se tiene entre manos pertenece al terreno
    de la masa crítica, el ritmo de cambio puede llegar a
    sorprendernos. Por eso hay que asegurarse de realizar sondeos para
    saber si esas cosas están a punto de alcanzar la masa
    crítica”.

    Lo que remite a pensar en todos los pasos que ha dado Gates
    más como sondeos que como verdaderas inversiones. Es
    necesario, según ese enfoque, tener muchos sondeos dando
    vueltas porque, de lo contrario, algo puede contraatacarlo desde
    donde uno menos lo espera, tal como estuvo a punto de sucederle a
    Microsoft con la Internet.

    Gates admite que su empresa no estaba prestando la debida
    atención cuando la Internet comenzó su despegue:
    Netscape Communications Inc. desembarcó inesperadamente con un
    software sencillo para mirar las páginas de la Internet.

    Cuando por fin se despertó y descubrió que no
    tenía un producto, Microsoft firmó un acuerdo de
    licencia con el fabricante de software para Internet Spyglass Inc.
    para tratar de poner un pie adentro de este negocio. Evidentemente,
    Gates no toleró el síndrome de “aquí no se
    inventó”, pero no podía darse el lujo de esperar el
    tiempo necesario para desarrollar su propio producto. Microsoft
    mejoró el software de Spyglass y hoy el browser Explorer es,
    en muchos aspectos, superior al de Netscape.

     

    En distintas direcciones

    Esa es la razón por la que Microsoft está apostando
    en tantas direcciones distintas y, en ocasiones, contradictorias.

    La compresión de video es una tecnología
    crítica para que la Internet pueda competir como aspira con la
    televisión. Y para asegurarse de no quedar afuera de ese
    negocio, Microsoft ha abrazado tres tecnologías de video
    diferentes: compró una de ellas adquiriendo a su desarrollador
    y obtuvo la licencia de las otras dos. En un mundo caótico, es
    común que se protejan las apuestas. De ahí la
    importancia de los sondeos.

    ¿Es el cable la gran ola del futuro? Por las dudas, Microsoft
    invirtió ya US$ 1.000 millones en la empresa de cable Comcast.
    Al suponer que Gates había apostado al cable, el mercado dio
    un fuerte impulso a las acciones de las empresas de cable. Pero lo
    más probable, en realidad, es que Gates sólo estuviera
    realizando una inversión tentativa, un sondeo muy
    sólido.

    Pocos meses después, Microsoft prometió trabajar con
    un consorcio de empresas telefónicas que estaban desarrollando
    un acceso de banda ancha a la Internet a través de las
    líneas telefónicas. Sin duda pensó que en ese
    terreno también era interesante realizar un sondeo.

    La compra de WebTV Networks Inc., un nuevo emprendimiento de
    Silicon Valley para brindar acceso a Internet a través del
    televisor, por la que Microsoft pagó US$ 425 millones, fue
    titular obligado de todos medios. Algunos otros sondeos menores
    realizados por Gates en los últimos dos años pasaron
    casi inadvertidos: entre ellos, siete empresas pequeñas de
    Internet y otras cuatro compañías de tecnología,
    incluyendo la inversión de US$ 150 millones en Apple. Suceda
    lo que suceda con la Internet en el futuro, Microsoft se niega a
    volver a quedar en una posición vulnerable.

    Mientras realiza todos esos sondeos, Microsoft ha reunido un
    impresionante equipo de científicos especializados en
    computación, incluyendo al legendario inventor de la
    minicomputadora, Gordon Bell, para que se ocupe de sus nuevos
    proyectos.

    Cubrirse, cubrirse, siempre cubrirse. Y seguir realizando sondeos.
    Los laboratorios de Microsoft están investigando afanosamente
    el reconocimiento de la voz, pero eso no le ha impedido a Gates
    invertir en Lernout & Hauspie, la diseñadora alemana del
    software para esta tecnología.

    Inevitablemente, la improvisación genera muchos perdedores
    y requiere estar siempre dispuesto a aceptar las críticas. En
    la teoría por lo menos, se podría ganar un mejor
    retorno sobre la inversión tratando de identificar a los pocos
    ganadores en lugar de diseminar las inversiones, como han hecho
    Microsoft e Intel. Pero el gran gurú de tecnología de
    Microsoft, Nathan Myhrvold, dice: “No desarrollar productos de este
    modo es lo único que podría ser aún más
    caro”. ¿De qué otro modo se podría estar a tono
    con la corriente cuando a la famosa mariposa se le ocurre mover las
    alas?