Lo cual es relevante, ya que luego de 16 trimestres consecutivos de recesión
(iniciados en el primer trimestre de 1998), el país emprendió
un sendero de crecimiento continuado a partir del primer trimestre de 2002.
A partir de allí, en 2003 el producto se expandió 8,8%, en 2004
lo hizo un 9%, en 2005 9,2% y se proyecta que esa cifra ascienda a 8,5% para
2006.
Con respecto al sector público, se observa que en 2006 se mantuvo el
superávit fiscal consolidado, aunque 3,9% del producto alcanzado será
0,6 puntos inferior al obtenido en 2005. Si bien tanto la Nación como
las provincias han visto disminuido su resultado fiscal, las provincias son
quienes más redujeron el monto del superávit, tanto en términos
nominales como con relación al producto. A su vez, la nueva ley de financiamiento
educativo, que establece un incremento gradual en el gasto en educación
hasta llegar a 6% del producto en 2010, puede implicar una rigidez en el gasto
público que derive en el deterioro de las finanzas públicas provinciales.
Con respecto a la brecha externa, tanto las exportaciones (US$ 46.000 millones)
como las importaciones (US$ 34.600 millones) volvieron a mostrar tasas de crecimiento
positivas (14,96% y 20,59% respectivamente). Sin embargo, el mayor crecimiento
porcentual de las importaciones que de las exportaciones ha provocado que el
superávit comercial, cercano a 0,7% del producto, fuera menor al de 2005.
Destaquemos que el superávit comercial (y de la cuenta corriente en su
conjunto) es un factor crucial que permite explicar el superávit público
Consolidado en tanto los ingresos por retenciones forman una parte crucial de
los ingresos tributarios del Gobierno.
Por último, la política cambiaria del Banco Central ha procurado
mantener elevado el tipo de cambio nominal por lo que el aumento en el nivel
de precios ha provocado una apreciación real de 5,43% en 2006. Al respecto,
vale la pena destacar que la política de acuerdo de precios llevada a
cabo por el Gobierno ha sido exitosa en mantener la inflación contenida,
y por ende el tipo de cambio real alto, pero deja interrogantes sobre su éxito
a largo plazo.
De la misma forma, dado que sectores –como la energía– están
operando a plena capacidad, podría esperarse que el Gobierno autorizara
un aumento de tarifas para que el sector agilice el proceso de inversiones necesario
para frenar los posibles cuellos de botella. Ello generaría a su vez
un incremento en el índice de precios local y por ende una apreciación
del tipo de cambio real. Sin embargo, esto difícilmente ocurra en un
año electoral como 2007.
Perspectivas para 2007
Para este año no se esperan fuertes cambios en las principales variables
macroeconómicas. Signado por un contexto internacional favorable, en
2007 se proyecta que el crecimiento del producto siga siendo elevado, tomando
un piso de 7,3%, del cual 3,3% surge por simple arrastre estadístico
de 2006. Este fuerte crecimiento será sustentado tanto por el incremento
de la demanda interna como externa. En efecto, del total del aumento proyectado,
el consumo privado, que no parece dar indicios de desaceleración, será
responsable de 49%; la inversión bruta fija, que continuará creciendo
a tasas de dos dígitos por el impulso de la construcción, contribuirá
con 33% y se ubicará en torno a 20% del producto; las exportaciones,
beneficiadas por un tipo de cambio elevado, las mejores cosechas y los altos
precios de las commodities, serán responsables de 9% y el consumo
público de 9% restante.
El sector externo seguirá mostrando un saldo favorable en 2007, en tanto
se estima que las exportaciones se ubiquen en US$ 50.800 millones (10,43% superiores
a 2006) y las importaciones en US$ 39.700 millones de dólares (14,73%
superiores a 2006). Las primeras estarán impulsadas por el mantenimiento
del tipo de cambio nominal elevado, los favorables términos de intercambios
externos (precios relativos de las exportaciones en términos de las importaciones)
y las mayores cosechas proyectadas (los cambios tecnológicos en la producción
agropecuaria son responsables de ello), mientras que las segundas se incrementarán
pues es esperable que el proceso de crecimiento impulse la demanda de productos
importados.
Si bien el saldo comercial continuará siendo superavitario en US$ 11.100
millones, la mayor expansión proyectada de las importaciones respecto
de las exportaciones generará una desaceleración de la tasa de
crecimiento del superávit de comercio.
Respecto a la política monetaria, el objetivo del Banco Central de mantener
el tipo de cambio nominal elevado permitirá una lenta apreciación
del tipo de cambio real (proyectada en 4,4%) por el efecto que tiene sobre esta
variable el incremento en el nivel de precios.
Al respecto, es destacable que el índice de precios deberá ser
seguido de cerca. La estrategia del Gobierno para frenar la inflación
consiste en mantener la política actual de acuerdos de precios sobre
los bienes que forman parte de la canasta básica. A ello se suma la política
de impuestos a las exportaciones sobre las materias primas con el doble objetivo
de engrosar las arcas del Estado y frenar el aumento de precios. A su vez, es
esperable que en el año electoral no ocurran los aumentos de precios
en los servicios públicos que no ocurrieron en 2006, por lo menos hasta
octubre.
El valor del petróleo
También jugaría en contra del incremento en el nivel de precios
la evolución del precio del barril de crudo. Si bien sus valores actuales
no hacen pensar que un descenso en el precio del petróleo se reflejaría
en los precios minoristas, tampoco habría una presión al alza
y sí disminuirían los costos del sector mayorista. De esta forma,
se proyecta un incremento en el nivel de precios inferior a 10%, similar al
ocurrido en 2006.
Con respecto al sector público, las altas tasas de crecimiento, conjugadas
con el aumento de las exportaciones y la disminución del desempleo (lo
cual posibilita ampliar los ingresos impositivos del Estado, entre otros factores,
por las contribuciones a la seguridad social) permitirán mantener el
superávit primario de la Nación, el cual, si bien 11,9% superior
en términos nominales, disminuiría con relación al producto.
Desde otro ángulo, los ingresos del sector público nacional se
incrementarían 19,9% mientras que el gasto primario lo haría en
21,2%, impulsado por el aumento de las remuneraciones y las jubilaciones (13%,
según el presupuesto 2007) y otros gastos como los de inversión
y las transferencias al sector privado. A su vez, no debemos olvidar que 2007
es un año electoral, lo cual podría atentar contra el superávit
fiscal. Respecto a las cuentas provinciales, se proyecta que el resultado primario
provincial se encuentre en equilibrio y que el resultado financiero sea negativo.
De esta forma, el superávit primario consolidado (Nación y provincias
en conjunto) rondaría 3,3% del producto, resultando 0,6 % inferior al
obtenido en 2006. En resumen, dado que el impulso fiscal del sector público
será de 1,2%, podemos concluir que, calculando los recursos del sector
público sobre el producto potencial, el impacto de la política
fiscal sobre el crecimiento resultará positivo.
Dudas para 2007
Si bien la Argentina enfrenta un escenario favorable que le permitiría
continuar con el proceso de crecimiento iniciado en 2002, en el horizonte se
vislumbran algunas dudas sobre el impacto que pueden tener ciertos factores.
En primer lugar, los aumentos en las distorsiones como los acuerdos de precios
y las presiones sobre el sector privado (como por ejemplo las retenciones),
pueden alterar el comportamiento de los mercados y evitar que los recursos se
asignen de manera eficiente.
A su vez, el gobierno de Kirchner se ha caracterizado por actuar con una gran
discrecionalidad, lo cual genera incertidumbre en el empresariado, tanto local
como extranjero, que repercute sobre futuras inversiones. En tercer lugar, si
bien se espera que la inversión alcance valores récord en 2006,
la tasa de inversión actual no resulta suficiente como para mantener
los niveles actuales de crecimiento. A su vez, dentro de los rubros que componen
la inversión, el más dinámico ha sido la construcción,
mientras que la inversión en maquinaria y equipos se encuentra en valores
bajos.
En cuarto lugar, los últimos acontecimientos políticos (las elecciones
en la provincia de Misiones, los episodios de San Vicente, etc.) han afectado
negativamente la imagen del Presidente aunque aún se mantiene en niveles
elevados. Por último, asoman los potenciales problemas de cuellos de
botella, en especial en el sector energético, los cuales se espera se
prolonguen al menos dos años más.
Conclusiones y perspectivas
En resumen, para 2007 se espera que el crecimiento siga siendo elevado, incluso
pudiendo superar los valores de 2006, en tanto se parte de un arrastre estadístico
de 3,3%. La contribución al crecimiento provendrá de todos los
sectores de la demanda agregada: el consumo privado será la componente
que presente mayor dinamismo (49%), seguido por la inversión bruta fija
(33%), principalmente la construcción, las exportaciones (9%) y el consumo
público (9%), que, en un año eleccionario, volverá a aumentar
en importancia. M
| Riesgos en el segundo semestre La advertencia provino del Asia Times. La publicación |







