sábado, 7 de marzo de 2026

    Más que recuperación, crecimiento genuino

    Lo cual es relevante, ya que luego de 16 trimestres consecutivos de recesión
    (iniciados en el primer trimestre de 1998), el país emprendió
    un sendero de crecimiento continuado a partir del primer trimestre de 2002.
    A partir de allí, en 2003 el producto se expandió 8,8%, en 2004
    lo hizo un 9%, en 2005 9,2% y se proyecta que esa cifra ascienda a 8,5% para
    2006.
    Con respecto al sector público, se observa que en 2006 se mantuvo el
    superávit fiscal consolidado, aunque 3,9% del producto alcanzado será
    0,6 puntos inferior al obtenido en 2005. Si bien tanto la Nación como
    las provincias han visto disminuido su resultado fiscal, las provincias son
    quienes más redujeron el monto del superávit, tanto en términos
    nominales como con relación al producto. A su vez, la nueva ley de financiamiento
    educativo, que establece un incremento gradual en el gasto en educación
    hasta llegar a 6% del producto en 2010, puede implicar una rigidez en el gasto
    público que derive en el deterioro de las finanzas públicas provinciales.
    Con respecto a la brecha externa, tanto las exportaciones (US$ 46.000 millones)
    como las importaciones (US$ 34.600 millones) volvieron a mostrar tasas de crecimiento
    positivas (14,96% y 20,59% respectivamente). Sin embargo, el mayor crecimiento
    porcentual de las importaciones que de las exportaciones ha provocado que el
    superávit comercial, cercano a 0,7% del producto, fuera menor al de 2005.
    Destaquemos que el superávit comercial (y de la cuenta corriente en su
    conjunto) es un factor crucial que permite explicar el superávit público
    Consolidado en tanto los ingresos por retenciones forman una parte crucial de
    los ingresos tributarios del Gobierno.
    Por último, la política cambiaria del Banco Central ha procurado
    mantener elevado el tipo de cambio nominal por lo que el aumento en el nivel
    de precios ha provocado una apreciación real de 5,43% en 2006. Al respecto,
    vale la pena destacar que la política de acuerdo de precios llevada a
    cabo por el Gobierno ha sido exitosa en mantener la inflación contenida,
    y por ende el tipo de cambio real alto, pero deja interrogantes sobre su éxito
    a largo plazo.
    De la misma forma, dado que sectores –como la energía– están
    operando a plena capacidad, podría esperarse que el Gobierno autorizara
    un aumento de tarifas para que el sector agilice el proceso de inversiones necesario
    para frenar los posibles cuellos de botella. Ello generaría a su vez
    un incremento en el índice de precios local y por ende una apreciación
    del tipo de cambio real. Sin embargo, esto difícilmente ocurra en un
    año electoral como 2007.

    Perspectivas para 2007
    Para este año no se esperan fuertes cambios en las principales variables
    macroeconómicas. Signado por un contexto internacional favorable, en
    2007 se proyecta que el crecimiento del producto siga siendo elevado, tomando
    un piso de 7,3%, del cual 3,3% surge por simple arrastre estadístico
    de 2006. Este fuerte crecimiento será sustentado tanto por el incremento
    de la demanda interna como externa. En efecto, del total del aumento proyectado,
    el consumo privado, que no parece dar indicios de desaceleración, será
    responsable de 49%; la inversión bruta fija, que continuará creciendo
    a tasas de dos dígitos por el impulso de la construcción, contribuirá
    con 33% y se ubicará en torno a 20% del producto; las exportaciones,
    beneficiadas por un tipo de cambio elevado, las mejores cosechas y los altos
    precios de las commodities, serán responsables de 9% y el consumo
    público de 9% restante.
    El sector externo seguirá mostrando un saldo favorable en 2007, en tanto
    se estima que las exportaciones se ubiquen en US$ 50.800 millones (10,43% superiores
    a 2006) y las importaciones en US$ 39.700 millones de dólares (14,73%
    superiores a 2006). Las primeras estarán impulsadas por el mantenimiento
    del tipo de cambio nominal elevado, los favorables términos de intercambios
    externos (precios relativos de las exportaciones en términos de las importaciones)
    y las mayores cosechas proyectadas (los cambios tecnológicos en la producción
    agropecuaria son responsables de ello), mientras que las segundas se incrementarán
    pues es esperable que el proceso de crecimiento impulse la demanda de productos
    importados.
    Si bien el saldo comercial continuará siendo superavitario en US$ 11.100
    millones, la mayor expansión proyectada de las importaciones respecto
    de las exportaciones generará una desaceleración de la tasa de
    crecimiento del superávit de comercio.
    Respecto a la política monetaria, el objetivo del Banco Central de mantener
    el tipo de cambio nominal elevado permitirá una lenta apreciación
    del tipo de cambio real (proyectada en 4,4%) por el efecto que tiene sobre esta
    variable el incremento en el nivel de precios.
    Al respecto, es destacable que el índice de precios deberá ser
    seguido de cerca. La estrategia del Gobierno para frenar la inflación
    consiste en mantener la política actual de acuerdos de precios sobre
    los bienes que forman parte de la canasta básica. A ello se suma la política
    de impuestos a las exportaciones sobre las materias primas con el doble objetivo
    de engrosar las arcas del Estado y frenar el aumento de precios. A su vez, es
    esperable que en el año electoral no ocurran los aumentos de precios
    en los servicios públicos que no ocurrieron en 2006, por lo menos hasta
    octubre.

    El valor del petróleo
    También jugaría en contra del incremento en el nivel de precios
    la evolución del precio del barril de crudo. Si bien sus valores actuales
    no hacen pensar que un descenso en el precio del petróleo se reflejaría
    en los precios minoristas, tampoco habría una presión al alza
    y sí disminuirían los costos del sector mayorista. De esta forma,
    se proyecta un incremento en el nivel de precios inferior a 10%, similar al
    ocurrido en 2006.
    Con respecto al sector público, las altas tasas de crecimiento, conjugadas
    con el aumento de las exportaciones y la disminución del desempleo (lo
    cual posibilita ampliar los ingresos impositivos del Estado, entre otros factores,
    por las contribuciones a la seguridad social) permitirán mantener el
    superávit primario de la Nación, el cual, si bien 11,9% superior
    en términos nominales, disminuiría con relación al producto.
    Desde otro ángulo, los ingresos del sector público nacional se
    incrementarían 19,9% mientras que el gasto primario lo haría en
    21,2%, impulsado por el aumento de las remuneraciones y las jubilaciones (13%,
    según el presupuesto 2007) y otros gastos como los de inversión
    y las transferencias al sector privado. A su vez, no debemos olvidar que 2007
    es un año electoral, lo cual podría atentar contra el superávit
    fiscal. Respecto a las cuentas provinciales, se proyecta que el resultado primario
    provincial se encuentre en equilibrio y que el resultado financiero sea negativo.
    De esta forma, el superávit primario consolidado (Nación y provincias
    en conjunto) rondaría 3,3% del producto, resultando 0,6 % inferior al
    obtenido en 2006. En resumen, dado que el impulso fiscal del sector público
    será de 1,2%, podemos concluir que, calculando los recursos del sector
    público sobre el producto potencial, el impacto de la política
    fiscal sobre el crecimiento resultará positivo.

    Dudas para 2007
    Si bien la Argentina enfrenta un escenario favorable que le permitiría
    continuar con el proceso de crecimiento iniciado en 2002, en el horizonte se
    vislumbran algunas dudas sobre el impacto que pueden tener ciertos factores.
    En primer lugar, los aumentos en las distorsiones como los acuerdos de precios
    y las presiones sobre el sector privado (como por ejemplo las retenciones),
    pueden alterar el comportamiento de los mercados y evitar que los recursos se
    asignen de manera eficiente.
    A su vez, el gobierno de Kirchner se ha caracterizado por actuar con una gran
    discrecionalidad, lo cual genera incertidumbre en el empresariado, tanto local
    como extranjero, que repercute sobre futuras inversiones. En tercer lugar, si
    bien se espera que la inversión alcance valores récord en 2006,
    la tasa de inversión actual no resulta suficiente como para mantener
    los niveles actuales de crecimiento. A su vez, dentro de los rubros que componen
    la inversión, el más dinámico ha sido la construcción,
    mientras que la inversión en maquinaria y equipos se encuentra en valores
    bajos.
    En cuarto lugar, los últimos acontecimientos políticos (las elecciones
    en la provincia de Misiones, los episodios de San Vicente, etc.) han afectado
    negativamente la imagen del Presidente aunque aún se mantiene en niveles
    elevados. Por último, asoman los potenciales problemas de cuellos de
    botella, en especial en el sector energético, los cuales se espera se
    prolonguen al menos dos años más.

    Conclusiones y perspectivas
    En resumen, para 2007 se espera que el crecimiento siga siendo elevado, incluso
    pudiendo superar los valores de 2006, en tanto se parte de un arrastre estadístico
    de 3,3%. La contribución al crecimiento provendrá de todos los
    sectores de la demanda agregada: el consumo privado será la componente
    que presente mayor dinamismo (49%), seguido por la inversión bruta fija
    (33%), principalmente la construcción, las exportaciones (9%) y el consumo
    público (9%), que, en un año eleccionario, volverá a aumentar
    en importancia. M







    Riesgos en el segundo semestre


    La advertencia provino del Asia Times. La publicación
    cree factible que, como consecuencia de los desarrollos probables en
    la segunda mitad del año, el 2007 se conozca como “el año
    de los múltiples riesgos”.
    Especialmente en mercados en desarrollo, “el crecimiento de Asia
    oriental y meridional, Latinoamérica y la Unión Europea
    será más débil y tendrá efectos negativos
    en las bolsas. En particular, las que empezaron el año con excesivo
    optimista”, señala el informe. Amén de dólar
    y bonos estadounidenses en riesgo, volverán las alzas en hidrocarburos,
    granos y metales preciosos.
    No puede descartarse la eventual intensificación bélica
    en la Mesopotamia, si Estados Unidos interviene contra la mayoría
    shiita y la milicia majdí o provoca un conflicto con Irán.
    Tampoco es buena la situación interna en Líbano o Palestina
    ni la de Afganistán. En conjunto, esos factores aumentarán
    la inestabilidad.
    Todo eso surtirá efectos en los precios de productos primarios.
    “Problemas cada vez frecuentes en la oferta petrolera en Levante
    y Nigeria se combinan con al paulatino agotamiento de grandes reservas.
    Al margen de ocasionales bajas, ni siquiera las perspectivas de menor
    expansión en las economías principales alcanzará
    para frenar los valores de hidrocarburos”, presume el análisis
    de “Asia Times”.
    La disciplina entre grandes exportadores –mayor a la que muchos
    suponen– asegurará que la oferta permanezca por debajo
    de la demanda. Asimismo, cereales y oleaginosas mantendrán precios
    sostenidos o firmes. Sólo en 2006, maíz y trigo subieron
    70 y 60% en Estados Unidos, en buena medida por el uso del primer grano
    en la producción de etanol. La soja y otras oleaginosas también
    ganan terreno, pues se destinan a biodiésel.
    Sin duda –subraya el artículo–, el aumento mismo
    de hidrocarburos desde 2001 fomenta la producción de biocombustibles.