Zona Azul de Nicoya: hábitos y cifras detrás de la longevidad en Costa Rica
La Península de Nicoya, sobre el Pacífico costarricense, concentra más de 900 personas mayores de 90 años y más de 60 centenarias, según el Ministerio de Salud de Costa Rica, y se consolida como un caso de estudio por prácticas cotidianas que combinan alimentación local, movimiento, redes comunitarias y conexión con la naturaleza

La Península de Nicoya, en la costa del Pacífico de Costa Rica, integra el grupo de las cinco Zonas Azules del planeta, territorios asociados a una alta longevidad y a una calidad de vida sostenida en el tiempo. En esa región, muchas personas llegan activas y saludables a los 90 años e incluso a los 100, un fenómeno que desde hace décadas despierta interés entre investigadores.
La Zona Azul costarricense comprende los cantones de Nicoya, Santa Cruz, Carrillo, Hojancha y Nandayure. La dinámica cotidiana combina alimentación saludable, movimiento incorporado a la rutina, vínculos comunitarios fuertes y una conexión sostenida con la naturaleza, en un esquema de hábitos que se repite de manera transversal entre generaciones.
En términos demográficos, el Ministerio de Salud de Costa Rica registra en la región más de 900 personas mayores de 90 años y más de 60 mayores de 100 años. El dato cuantitativo convive con un rasgo cualitativo: historias de personas que continúan participando activamente de la vida de sus comunidades, transmitiendo costumbres y una forma de entender el bienestar que se mantiene vigente.
Los especialistas identifican cinco hábitos compartidos por quienes viven en la Zona Azul de Nicoya. El primero es una alimentación basada en productos frescos y locales, con frutas, verduras, legumbres y maíz como protagonistas. El segundo es el movimiento incorporado naturalmente a la rutina diaria, a través del trabajo, las caminatas y actividades cotidianas, sin necesidad de entrenamiento formal.
El tercero se vincula con redes de apoyo: fuertes vínculos familiares y comunitarios que favorecen el bienestar emocional. El cuarto es la presencia de un propósito que da sentido a cada etapa de la vida, con participación activa en la comunidad. El quinto es la conexión cotidiana con la naturaleza, asociada a un ritmo de vida más equilibrado.
“La Zona Azul de Nicoya representa una de las expresiones más auténticas de la filosofía Pura Vida”, dijo Heilyn James, coordinadora de los mercados de México y Sudamérica para el Instituto Costarricense de Turismo (ICT). En la misma línea, agregó: “Esa visión es la que impulsa nuestra estrategia Wellness Pura Vida”.
Para quienes visitan Nicoya, esos valores también atraviesan la experiencia turística. Playas como Nosara y Sámara, reservas naturales, senderos y una biodiversidad que invita a desacelerar forman parte de la propuesta, junto con gastronomía local elaborada con ingredientes frescos y de producción cercana. En ese marco, el aprendizaje que deja la región apunta a una idea: la longevidad no se reduce a sumar años, sino a encontrar una manera de vivirlos plenamente.
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