Kinzen abrió en Belgrano con casa de té, talleres artísticos y jardines internos

El nuevo espacio cultural en la Ciudad de Buenos Aires combina ceremonia Gong Fu Cha, tés seleccionados, pastelería de vanguardia y café de especialidad, con una agenda de formación en Ikebana y Sumi-e y un diseño arquitectónico minimalista que incorpora paisajismo de Yasuo Inomata

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Kinzen abrió en el barrio de Belgrano, en la Ciudad de Buenos Aires, como un espacio cultural y gastronómico que articula una casa de té, una propuesta de pastelería y café, y una agenda de formación vinculada a disciplinas artísticas de tradición oriental. La iniciativa se presenta como un ámbito orientado al slow living y a la búsqueda de una pausa dentro de la dinámica urbana.

El proyecto se apoya en una estética zen y en un diseño arquitectónico definido como minimalista y sofisticado. Dentro de esa concepción, los jardines internos ocupan un lugar central: el paisajismo lleva la firma de Yasuo Inomata. La integración entre arquitectura y espacios verdes estructura la experiencia del lugar, con una puesta que busca separar el interior del ruido de la ciudad.

En el plano gastronómico, el té funciona como eje de la propuesta. La carta incluye la ceremonia Gong Fu Cha, asociada al ritual del té, y variedades de tés seleccionados. Esa oferta dialoga con una pastelería de vanguardia y con café de especialidad, con una integración que también incorpora el ritual del mate dentro del mismo entorno.

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La cocina se plantea como un cruce entre técnicas e ingredientes de origen asiático y una sensibilidad local. En esa combinación, el espacio organiza una experiencia que une sabores y diseño, con una curaduría orientada a los rituales cotidianos. La propuesta se define como estética y sensorial, con el objetivo de ofrecer un ámbito para desconectar del entorno urbano.

Además de su perfil gastronómico, Kinzen funciona como centro de formación y expresión. El espacio opera como un hub educativo con cursos y talleres de disciplinas tradicionales. Entre las actividades se incluyen Ikebana (diseño floral), Sumi-e (pintura japonesa a tinta) y la confección de accesorios orientales.

La programación apunta a convocar a una comunidad interesada en el desarrollo creativo y el bienestar, con una agenda que combina aprendizaje y consumo. En esa lógica, el local se posiciona como un espacio de uso mixto, donde conviven prácticas artísticas, diseño y gastronomía.

Con la apertura, el circuito de Belgrano incorpora una propuesta que integra cultura y gastronomía oriental en la escena porteña, con foco en el ritual del té, el paisajismo interior y una agenda de talleres vinculados a disciplinas artísticas.

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