Edadismo laboral en Argentina: el talento senior y los filtros de selección
Un relevamiento sobre diversidad generacional advierte que el 68% de las empresas locales no incorporó personas de 55 años o más en el último año y que el 40,74% de los avisos de empleo fija rangos etarios, una práctica que acota candidatos y profundiza sesgos en la contratación

El edadismo se mantiene como un factor de exclusión en el mercado laboral argentino, pese a la expansión del discurso sobre diversidad en las organizaciones. La discriminación por edad condiciona decisiones de contratación, limita oportunidades y deja fuera de procesos de selección a personas con trayectoria, en particular a partir de los 50 años.
La magnitud del fenómeno aparece en distintos relevamientos. El 55% de las personas que integran el mercado laboral en el país aseguró haberse sentido tratada de manera desigual por su edad en algún momento de su vida profesional. A la vez, el Estudio Diversidad en el Trabajo de Bumeran indicó que el 71% considera que existe discriminación laboral y que, en más de la mitad de los casos, la edad figura como el principal motivo.
En el plano cotidiano, el edadismo se expresa en estereotipos sobre el desempeño profesional. En el ámbito laboral suele traducirse en supuestos como que las personas mayores no se adaptan al cambio, tienen menor dominio tecnológico o ya no aspiran a crecer. Esas ideas operan como filtros informales que, aun cuando no se expliciten, influyen en evaluaciones y en el acceso a posiciones.
El marco normativo vigente contrasta con esa práctica. La Ley de Contrato de Trabajo N.º 20.744 y la Ley 23.592 prohíben expresamente la discriminación en el ámbito laboral, incluida la basada en la edad. Sin embargo, la brecha entre lo que establecen las normas y lo que ocurre en la práctica aparece reflejada en indicadores de contratación y en la forma en que se publican búsquedas.
En el informe sobre los Mejores Lugares para Trabajar de la Generación Silver de Great Place To Work Argentina, el 68% de las empresas locales no incorporó a ninguna persona de 55 años o más durante el último año. Además, el talento “Silver”, definido como personas de entre 50 y 65 años, representó el 7,41% de la dotación total en las compañías.
El recorte comienza incluso antes de la entrevista: el 40,74% de los avisos de empleo en Argentina incluyó rangos etarios específicos. Esa práctica reduce el universo de candidatos y excluye trayectorias desde el inicio, al convertir la edad en un criterio de descarte que impide evaluar experiencia.
Más allá del acceso al empleo, el impacto también alcanza a quienes ya están dentro de las organizaciones. El mensaje cultural que se consolida es que el desarrollo profesional tiene “fecha de vencimiento”, con efectos sobre la motivación, la confianza y la percepción de futuro.
El costo asociado al edadismo se vincula con la pérdida de talento, culturas menos inclusivas y debilitamiento de la confianza interna, en un contexto en el que la experiencia y la diversidad generacional se vuelven variables relevantes para la toma de decisiones.
- Etiquetas
- bumeran
- edadismo laboral
Artículos relacionados

Hot Sale en Almundo: 85% de búsquedas del primer día apuntó a vuelos internacionales
En el arranque del evento, que comenzó el 11 de mayo a las 00 hs y se extiende hasta el 14 de mayo a las 23:59 hs, la compañía registró mayor interés por pasajes al exterior, con destinos concentrados en Europa, Brasil y el Caribe, en un contexto de descuentos de hasta 55% y cuotas sin interés

Ipsos midió la satisfacción amorosa y ubicó a Latinoamérica entre las regiones líderes
El Love Life Satisfaction Index 2026 relevó 29 países y mostró que la región se ubicó por encima de varios mercados europeos, mientras Japón y Corea del Sur quedaron entre los niveles más bajos del ranking, con resultados globales de 77% en “sentirse amado” y brechas por ingresos y generaciones

Los argentinos mantienen su predisposición a viajar aunque con decisiones más racionales
El Global Holiday Barometer 2026 del Grupo Europ Assistance revela que los argentinos mantienen una fuerte intención de viajar, aunque con decisiones más racionales, viajes concentrados en verano y creciente influencia de la tecnología en la planificación turística.

