Autoservicios y almacenes ganan tracción en el consumo masivo durante 2025
Un informe de NielsenIQ detectó un cambio en los canales de compra en Argentina: en el último bimestre de 2025 crecieron los autoservicios independientes y los almacenes, mientras los supermercados de cadena retrocedieron, un movimiento que reordena la participación por formatos y anticipa un primer trimestre de 2026 con alza moderada

El consumo masivo en la Argentina comenzó a mostrar señales de recuperación en 2025, con una dinámica distinta según el canal de venta. En el último bimestre de ese año, los autoservicios independientes crecieron 4% en consumo y los almacenes 8%, mientras que los supermercados de cadena registraron una caída del 4%. El movimiento reflejó un cambio en los hábitos de compra, con mayor tracción de los formatos de cercanía.
La fotografía de participación por canales muestra un mercado repartido entre formatos tradicionales y modernos. El canal tradicional —compuesto principalmente por almacenes— concentra el 34% del consumo de productos de consumo masivo. Los supermercados de cadena reúnen el 31% del mercado. Luego aparecen kioscos y minimercados con 15%, autoservicios independientes con 14% y farmacias con 5%.
La lectura de NielsenIQ (NIQ) también incorpora el factor frecuencia de compra y administración del gasto. “Estamos viendo una recuperación del consumo, pero con cambios claros en la dinámica de los canales. Los formatos de cercanía como autoservicios y almacenes están recuperando volumen más rápidamente, porque se adaptan mejor a un consumidor que compra con mayor frecuencia y administra más cuidadosamente su presupuesto”, dijo Julián Fernández, Analytics & Insights Manager de NIQ.
En términos agregados, el consumo per cápita de productos de consumo masivo creció 2% en 2025 respecto de 2024, luego de la fuerte caída del año anterior. Aun así, la mejora se mantuvo gradual: la serie histórica ubica el consumo por debajo de los niveles de 2017, incluso con una proyección de crecimiento para 2026.
El desempeño no fue homogéneo por familias de categorías. En 2025, todas lograron recuperar, aunque a distinta velocidad. Bebidas y Alimentos mostraron la mayor resiliencia en el largo plazo, mientras que Cosmética y Limpieza continuaron más rezagadas.
La segmentación por canal también expone diferencias en el tipo de marcas que traccionan las ventas. En supermercados, durante 2025 ganaron participación las marcas premium y mainstream. En el canal tradicional, en cambio, se mantuvo fuerte el peso de las marcas Tier 3, en línea con un consumidor que prioriza precio y cercanía.
Hacia el cierre de 2025, la tendencia se sostuvo: mientras los supermercados volvieron a caer, autoservicios, almacenes y kioscos mostraron recuperación en crecimiento. Para el primer trimestre de 2026, se espera que el consumo total crezca 1% interanual, con comportamientos dispares: en el primer mes del año los supermercados cayeron 1% y el canal tradicional avanzó 1,5%, mientras que Alimentos y Bebidas crecieron 4,7% y Cosmética y Tocador retrocedió 3%, con una inflación de Alimentos y Bebidas de 4,7% en ese mismo mes.
Artículos relacionados

Influencers corporativos: el C-Level gana visibilidad como creador de contenido en redes
La tendencia se expande en LinkedIn y también en TikTok e Instagram, en un contexto donde la confianza se apoya más en voces humanas que en discursos institucionales, con desafíos ligados a la autenticidad, la reputación y la necesidad de una estrategia de comunicación personal

Un informe de Verisure releva más prevención y alerta ante inseguridad en el AMBA
El relevamiento del Observatorio de Seguridad de la compañía junto a CIO Investigación, realizado en marzo de 2026, midió hábitos y percepciones sobre protección en hogares y vía pública, con datos sobre refuerzos de seguridad, señales de riesgo y preferencias entre supervisión humana y soluciones tecnológicas

Encuesta del CENARSECS UBA: 61% redujo consumo de productos con sellos octogonales
El relevamiento federal de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA midió el impacto del etiquetado frontal en alimentos y bebidas, en un contexto de debate sobre cambios y proyectos de derogación, y registró que 97% identifica los sellos y 79% modificó sus compras, con efectos directos en el consumo.

