Qué pueden, y qué no, hacer las nuevas tecnologías según CASEL
La industria de la seguridad electrónica atraviesa uno de sus momentos de transformación más acelerados. La llegada de sistemas basados en inteligencia artificial, la integración de analíticas avanzadas y el crecimiento del IoT están redefiniendo la forma en que hogares, comercios e industrias se protegen. Ante este escenario, CASEL (Cámara Argentina de Seguridad Electrónica) presentó un informe donde explica qué pueden —y qué no pueden— hacer realmente estas nuevas tecnologías, con el objetivo de brindar claridad en un mercado donde conviven innovación, desinformación y falsas expectativas.

Mientras la década pasada estuvo marcada por la digitalización y el salto al ecosistema móvil, 2026 consolida un nuevo paradigma: la capacidad de la tecnología para anticipar comportamientos, clasificar eventos con mayor precisión y reducir significativamente falsas alarmas.
Según datos analizados por CASEL a partir de estudios regionales, el 45% de los sistemas nuevos en Latinoamérica ya integran analíticas de IA, y se espera que esa cifra supere el 60% para 2027
, impulsada por cámaras inteligentes, sensores más potentes y plataformas híbridas. Pero desde la cámara advierten: “La IA es un avance enorme, pero no es magia. Necesita datos, instalaciones profesionales y criterios éticos para funcionar correctamente. El problema no es la tecnología; es cómo la usamos”.
Qué puede hacer la IA en seguridad en 2026
1) Reducir falsas alarmas de forma notable:
Los modelos entrenados para reconocer personas, vehículos y patrones de movimiento han logrado bajar hasta un 80% los eventos innecesarios en sistemas bien configurados. Esto mejora la eficiencia de centrales de monitoreo y reduce saturación operativa.
2) Ofrecer detección inteligente en tiempo real:
Las nuevas cámaras y sensores permiten identificar situaciones anómalas incluso antes de que ocurra una intrusión: merodeo prolongado, comportamientos inusuales, zonas de permanencia indebida, accesos no autorizados. No es predicción del futuro, pero sí análisis avanzado de contexto.
3) Integrarse al ecosistema IoT con múltiples dispositivos:
2026 marca un crecimiento fuerte de la seguridad conectada: smart locks, sensores ambientales, control de accesos biométricos y automatización. Los sistemas de seguridad se vuelven el cerebro del inmueble, coordinando señales y disparadores.
4) Brindar verificación instantánea para una respuesta más rápida:
La verificación por video e imágenes garantiza que cada alarma pueda analizarse rápidamente, reduciendo tiempos de despacho y mejorando la toma de decisiones.
Qué NO puede hacer la IA (y por qué los mitos confunden)
En un mercado saturado de promesas exageradas, CASEL aclara tres puntos críticos:
1) La IA no reemplaza a los instaladores profesionales:
Al contrario, los vuelve más necesarios. Una mala instalación puede destruir el rendimiento de cualquier analítica.
2) La IA no garantiza seguridad absoluta:
Los sistemas mejoran el control y la detección, pero siguen dependiendo del entorno físico, del mantenimiento y de protocolos humanos.
3) La IA no reemplaza la seguridad física:
La tecnología acompaña, audita y complementa, pero no suplanta controles presenciales, procedimientos ni capacitación del personal.
La importancia de la ética y el uso responsable
Para 2026, el debate global sobre privacidad, almacenamiento y tratamiento de datos continúa creciendo.
Desde CASEL insisten en que
la innovación debe estar guiada por principios éticos
, especialmente en sistemas que procesan imágenes o información sensible. “La tecnología avanza más rápido que la regulación. Por eso debemos promover buenas prácticas, estándares y transparencia con el usuario final”. La cámara advierte que,
a pesar del avance tecnológico, el mayor riesgo sigue siendo la informalidad: instalaciones deficientes, equipos de bajo estándar, aplicaciones no protegidas y falta de capacitación generan vulnerabilidades graves
.
CASEL impulsa para 2026 un plan de trabajo basado en: certificación de instaladores, actualización técnica permanente, estandarización de buenas prácticas, y acompañamiento a empresas del sector.
La electrónica tradicional se apoya en tecnologías más inteligentes, pero sigue necesitando decisiones humanas responsables, infraestructura correcta y profesionales capacitados. CASEL concluye: “La seguridad del futuro no será solo electrónica ni solo física: será integrada, ética y profesional”.
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