“El enfoque ‘centrado en las personas’ implica diseñar soluciones que mejoren la experiencia, la productividad y la inclusión, mientras se construye confianza desde el liderazgo hasta los colaboradores, integrando IA responsablemente y con propósito”, manifiesta Juan Pablo Chemes. “No se trata solo de usar IA, sino de redefinir cómo se toman las decisiones, cómo se estructuran los equipos y cómo se mide el desempeño. Requiere repensar el talento, los incentivos, el cumplimiento normativo y la gobernanza”.
¿En qué nivel de madurez se encuentra hoy la adopción de IA en las compañías de Argentina?
En nuestro caso, estamos en una etapa intermedia. Hay adopción real de inteligencia artificial, sobre todo en la IA generativa, aunque todavía en fases de experimentación o escalado inicial. Según uno de nuestros últimos estudios, América Latina en su conjunto representa apenas el 3% del gasto global privado en IA, y nuestro país se ubica en el puesto 31 mundial, e integra el top 3 en la región. Esto muestra que, aunque existe un avance significativo comparado con otros países de la región, todavía hay mucho terreno para evolucionar hacia una adopción profunda, estratégica y transversal. Además, la mayoría de las empresas aún no están listas para aprovechar a escala el poder de la IA, porque todavía no han creado un núcleo digital moderno, sus datos no son accesibles y usar IA requiere que cambien radicalmente sus formas de trabajar para capturar el enorme valor que se les promete.
¿Qué caracteriza a los países o mercados que marcan la pauta en materia de adopción de IA en negocios y qué obstáculos tiene Argentina -o qué falta- en este sentido?
Los mercados líderes en adopción de IA combinan inversión sostenida, ecosistemas colaborativos entre empresas, academia y Gobierno, infraestructura robusta y marcos claros de confianza. En Argentina tenemos el talento, la creatividad y la capacidad de experimentación, pero enfrentamos obstáculos como escaso gasto privado en IA (solo el 3% del total global para Latinoamérica), baja inversión en infraestructura, escasez de capacitación masiva y falta de estándares compartidos.
Evolución hacia sistemas autónomos
¿Cómo se está dando la integración de la IA en la estrategia general de negocio, más allá de áreas técnicas?
La integración de la IA empieza a verse como palanca estratégica, no solo como tecnología aislada, y así se está posicionando en las agendas corporativas. Los CEO están cada vez más enfocados en la IA, viéndola como un componente crítico de su estrategia y operaciones de negocio. Saben que las eficiencias impulsadas por la IA generativa liberan presupuestos y capacidad para nuevo trabajo neto. Las empresas están reconociendo que la IA está evolucionando hacia sistemas autónomos que actúan en representación de las personas, y que este “Big Bang Binario” implica repensar la arquitectura digital hacia modelos de abundancia, abstracción y autonomía. Ese cambio reorganiza la manera en que se diseñan sistemas, cómo se innovan los procesos, e invita a los líderes a desplegar IA dentro de nuevas plataformas y agentes digitales que interactúan con el negocio y la experiencia de usuarios de forma fluida y confiable.
¿Qué criterios deberían considerar las compañías al decidir invertir en proyectos de IA?
Hoy, al momento de decidir invertir en proyectos de IA, resulta fundamental no solo mirar la tecnología, sino priorizar el impacto concreto y estratégico. La revolución de la IA generativa democratizó el acceso a herramientas poderosas. Pero también multiplicó la complejidad de usarlas de manera efectiva, segura y a gran escala. Un reciente informe nuestro revela que solo el 36% de los ejecutivos afirma haber escalado soluciones de IA generativa, y apenas el 13% reporta haber generado valor significativo en el plano empresarial. Lo que distingue a aquellos que logran transformar es el alineamiento claro con desafíos centrales del negocio, el compromiso activo del liderazgo y la capacidad de reimaginar procesos de punta a punta, diseñando el trabajo con objetivos medibles. Invertir en IA, por tanto, exige criterio, preparación cultural, visión de escalamiento y métricas claras para que no sea solo un experimento, sino una palanca real de transformación.
La era de la autonomía continua
¿Qué riesgos competitivos corren las empresas que se rezagan en la adopción de IA?
Quienes se quedan atrás en la adopción de inteligencia artificial arriesgan perder eficiencia, velocidad, relevancia y capacidad de innovación en un entorno cada vez más autónomo. Nuestro Technology Vision 2025 describe cómo la IA está entrando en una nueva era de autonomía continua. La adopción de agentes digitales que aprenden y actúan de forma proactiva redefine cómo diseñamos sistemas, cómo trabajamos y cómo competimos. En este contexto, posponer esa transformación implica quedar excluido de modelos de negocio ágiles y centrados en la confianza, perdiendo la capacidad de reinventarse con rapidez y autenticidad ante un mundo que ya entrega valor de forma autónoma, confiable y a escala.
¿Qué rol debería jugar el Estado en materia de regulación y apoyo al desarrollo de la IA?
El rol del Estado es clave para que la IA se desarrolle con confianza y propósito, no solo con velocidad. Volviendo a nuestro informe Technology Vision 2025, este subraya que, a medida que la IA gana autonomía, la confianza se convierte en el fundamento sobre el cual deben construirse sistemas que actúan por sí mismos. El 77% de los ejecutivos considera que los verdaderos beneficios de la IA solo serán posibles si se sustentan en confianza, mientras que un 81% coincide en que la estrategia de confianza debe evolucionar en paralelo con la estrategia tecnológica. Esto implica que el Estado debe diseñar marcos regulatorios claros que promuevan sistemas confiables, inspiren confianza en la ciudadanía y brinden previsibilidad a empresas y actores, habilitando así un entorno donde la IA no solo se despliegue, sino que se use con responsabilidad, transparencia y visión de largo plazo.












